Domingo de Ramos desde la Iglesia Catedral: Jesús ofrece su vida por amor porque confía en Dios

Desde las plataformas virtuales y emisoras de parroquias de nuestra diócesis se pudo vivir la celebración del Domingo de Ramos desde nuestros hogares.

 
Domingo 05 de Abril de 2020
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Don Pedro Ossandón, Administrador Apostólico de la Diócesis de Valparaíso presidió la Eucaristía desde la Capilla del Espíritu Santo de la Iglesia Catedral de Valparaíso. La misa fue transmitida por la FanPage de Comunicaciones Diócesis de Valparaíso y Radio Stella Maris. En ella, también estuve presente el Padre Dietrich Lorenz, Rector de la Iglesia Catedral.

En su homilía “Jesús ofrece su vida por amor porque confía en Dios”, don Pedro señala que “Hoy iniciamos la Semana Santa escuchando la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Conmueve contemplar a Jesús entregando libremente su vida y sin hacer alarde de su categoría de Dios. Nadie lo obliga, renuncia a usar su poder para evitar el juicio injusto, el sufrimiento, el abandono y la muerte. Jesús sube a la cruz porque quiere ofrecer su vida por amor y porque confía plenamente en Dios, su Padre. Así se deja proclamar Rey, pero no como los poderosos de la tierra, sino humildemente, montado en un burrito de campesinos”.

“Estas son las dos enseñanzas que Jesús nos quiere compartir en su entrada en Jerusalén. Son las cosas más importantes que debemos aprender en la vida: primero, que hemos sido creados por amor para ofrecer la vida al servicio solidario de los demás; y, segundo, que lo podemos hacer poniendo toda nuestra confianza en Dios”.

Finalizó su homilía preguntándose “¿Cómo se aprende entonces, a ofrecer la vida por amor?, confiando siempre en la voluntad de Dios. Y ¿cómo se aprende a confiar en Dios?, ofreciendo la vida por amor al prójimo. Hoy en estos días de graves y urgentes desafíos sociales y sanitarios, se nos invita a preguntarnos con la mirada misericordiosa de Jesús: ¿estoy dispuesto a perdonar y dejar de odiar?; ¿es posible dejarme enseñar por Jesús para ponerme de pie y comenzar a servir a los demás?; ¿estoy dispuesto a decir la verdad que siempre busca el bien común con amor, aunque eso me cueste el rechazo de la opinión pública?, ¿es posible que deje de odiar y descalificar al otro?, ¿quiero que Jesús me ayude a liberarme de las ataduras del egoísmo y el odio?. ¿Creo que la vida se me ha regalado para ofrecerla por amor, confiando plenamente en Dios? Claro que es posible creer y realizar con Jesús la aventura más importante de la persona humana, porque Él es el “Camino, la Verdad y la Vida” porque Él es “la Resurrección y la Vida”. “Crees esto?”.

Homilía de don Pedro Ossandón para el Domingo de Ramos

Jesús ofrece su vida por amor porque confía en Dios


Hoy iniciamos la Semana Santa escuchando la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Conmueve contemplar a Jesús entregando libremente su vida y sin hacer alarde de su categoría de Dios. Nadie lo obliga, renuncia a usar su poder para evitar el juicio injusto, el sufrimiento, el abandono y la muerte. Jesús sube a la cruz porque quiere ofrecer su vida por amor y porque confía plenamente en Dios, su Padre. Así se deja proclamar Rey, pero no como los poderosos de la tierra, sino humildemente, montado en un burrito de campesinos.

Y éstas son las dos enseñanzas que Jesús nos quiere compartir en su entrada en Jerusalén. Son las cosas más importantes que debemos aprender en la vida: primero, que hemos sido creados por amor para ofrecer la vida al servicio solidario de los demás; y, segundo, que lo podemos hacer poniendo toda nuestra confianza en Dios. Ahí, les dice el Papa Francisco a los jóvenes, están contenidas las verdades más trascendentales para la humanidad, las más necesarias para cada persona: que Dios es amor, que Cristo te salva, que Él vive, y que hemos recibido el Espíritu que da Vida.

Aprendamos, entonces, y agradecidos de Jesús a decidirnos a iniciar esta aventura de ofrecer la vida por amor. Jesús es el nuevo Moisés que nos ayuda a liberarnos de la más cruel y engañosa dictadura: la del egoísmo y el odio. Cuando acompañamos como discípulos a Jesús a descubrir la solidaridad como la vocación auténticamente humana y divina, entonces se van desatando las cadenas de la modorra, la superficialidad, la mentira que nos confunde y que crea división amarga. Descubrir con Jesús que la vida se nos regalado para servir nos devuelve la alegría y la paz. Porque Jesús en la cruz nos perdonó nuestros delitos que matan la convivencia y nos liberó del ensimismamiento que abandona a los pobres. Jesús nos devuelve la vocación de ser un solo pueblo, fiel a las promesas que Dios hizo a través de los profetas, los que anunciaban la promesa de Dios que les decía a los israelitas: “Ellos serán mi Pueblo y Yo seré vuestro Dios”. Jesús al ayudarnos a salir de nosotros mismos, lo hace reconciliándonos en el sacrificio de la cruz con Dios, con nuestra conciencia, con los demás y con la creación. Jesús al sufrir su pasión y muerte y al resucitar nos entrega su Paz.

Y la segunda enseñanza de Jesús nos invita a confiar en Dios. Es imposible con la sola fuerza humana realizar el éxodo de la liberación de la esclavitud del egoísmo y de la muerte. Es por esta razón que Jesús nos dice que: “Para Dios no hay nada imposible”. Jesús confía en Dios porque es fiel a la Verdad que nos hace libres y porque Él ha sido enviado para que el mundo crea. Por eso en el bautismo de Jesús escuchamos la voz de Dios Padre diciendo: “Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto mi predilección, escúchenlo”. Jesús confía plenamente en Dios porque es obediente a la voluntad de Dios, en donde encuentra su alimento principal, su norte, su misión que lo hace construir su vida sobre roca sólida. Jesús es fiel al amor porque es más fuerte que la muerte. Sabe que la confianza en Dios hace fecundo y eficaz la consecuencia de vida para realizar la misión solidaria que Dios le encomendó. Jesús es fiel a la gloria de Dios porque ella consiste en dar la vida en abundancia. Jesús sabe que la esperanza en Dios no engaña.

¿Cómo se aprende entonces, a ofrecer la vida por amor?, confiando siempre en la voluntad de Dios. Y ¿cómo se aprende a confiar en Dios?, ofreciendo la vida por amor al prójimo. Hoy en estos días de graves y urgentes desafíos sociales y sanitarios, se nos invita a preguntarnos con la mirada misericordiosa de Jesús: ¿estoy dispuesto a perdonar y dejar de odiar?; ¿es posible dejarme enseñar por Jesús para ponerme de pie y comenzar a servir a los demás?; ¿estoy dispuesto a decir la verdad que siempre busca el bien común con amor, aunque eso me cueste el rechazo de la opinión pública?, ¿es posible que deje de odiar y descalificar al otro?, ¿quiero que Jesús me ayude a liberarme de las ataduras del egoísmo y el odio?. ¿Creo que la vida se me ha regalado para ofrecerla por amor, confiando plenamente en Dios? Claro que es posible creer y realizar con Jesús la aventura más importante de la persona humana, porque Él es el “Camino, la Verdad y la Vida” porque Él es “la Resurrección y la Vida”. “Crees esto?”

Que esta Semana Santa nos regale lo que más necesitamos los creyentes y nuestro querido Chile: la fe, la unidad, la solidaridad, el cuidado de la vida y el compromiso permanente por el Reino de Dios y su justicia, la de la plenitud del amor de Cristo.


+ Pedro Ossandón B.
Administrador Apostólico de Valparaíso


Fuente: Comunicaciones de Valparaíso
Valparaíso, 05-04-2020
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