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Cristo, nuestra esperanza. Mensaje de Pascua de Resurrección del Comité Permanente del Episcopado

Fecha: Miércoles 12 de Abril de 1995
Referencia: 172/95
Pais: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Comité Permanente

1. Celebramos una vez más la Semana Santa, que recuerda y actualiza la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Deben ser, por eso, días de oración, reflexión y cercanía a Dios, que tanto amó al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no muera sino que tenga vida eterna (Cfr. Juan 3,16).

2. Vivimos agitados y apurados. Debemos detenernos, especialmente detenernos delante de la Cruz de Cristo, y preguntamos si no somos responsables de la muerte de este Justo.

3. En el misterio de la Cruz, Dios nos revela cuánto vale para Él la vida de cada ser humano, y cómo ésta se realiza plenamente en la entrega sincera de sí mismo, a Dios y al prójimo.

4. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim. 2,4).
Por eso, se acerca a nosotros y nos ofrece la Vida nueva y eterna que se nos ha manifestado en la Resurrección de Jesucristo: para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado” (1 Pe. 2, 24).

5. Invitamos, pues, a todos a reconocer en la vida personal, familiar y pública esa acción continua y eficaz del Señor resucitado, que vino “a traer Vida y Vida en abundancia” (Jn. 10,10), y que permanentemente nos coge de la mano para trasladarnos de los rincones de muerte a la luminosidad de su presencia. La Resurrección de Cristo renueva nuestra esperanza.

6. Es claro que nuestro país va entrando en un proceso de creciente modernización y de progreso macro – económico. Alentamos a todos - empresarios, profesionales, técnicos y trabajadores - que con su esfuerzo contribuyen al desarrollo del país.

Pero, al mismo tiempo, nos preocupa la sensación de frustración de muchos de nuestros hermanos que no sienten que haya mejorado su situación económica y su calidad de vida. Nos inquieta, igualmente, la mentalidad individualista y consumista que va tomando cuerpo. Podemos percibir allí el llamado del Señor a vivir con más austeridad y sencillez de vida, recordando que la felicidad no está en la cantidad de bienes materiales que se poseen, sino en el amor que se da y que se recibe.

7. En su reciente Encíclica “Evangelium Vitae”, el Santo Padre nos señala aquellos signos de esperanza que nos alientan a construir una nueva “cultura de la vida y del amor”: son las actitudes, iniciativas y gestos por los cua1es se acoge la vida - desde su concepci6n hasta su término natural -; se cuida, promueve y desarrolla toda vida.

8. Lamentablemente, junto a estos signos de esperanza hay signos de la “cultura de la muerte” que se manifiestan en los atentados a la vida humana, especialmente en el aborto provocado, la eutanasia, los experimentos genéticos con embriones humanos y las técnicas de reproducción artificial.

A lo anterior hay que añadir los peligros que acechan la vida humana, desde la delincuencia y la corrupción, pasando por la drogadicción y el narcotráfico, hasta el agotamiento de los recursos o el deterioro del ambiente, y todo aquello que amenaza la convivencia humana.

9. Todo esto nos hace sentir la necesidad de redescubrir los grandes principios de la conducta humana, de reencontrar la ley moral natural, tras la cual reaparece el rostro de Dios, que con la fuerza y el cariño de un Padre nos manda decir la verdad, respetar la justicia, desapegarnos de los bienes materiales, honrar padre y madre, amar y no matar.

10. Jesucristo Resucitado es el Señor de la Vida. Solamente con Él podremos construir esa nueva “cultura de la vida y del amor” que todos anhelamos, y que tiene como fundamento la justa escala de valores: la primacía del ser sobre el tener, y de la persona sobre las cosas.

“Por tanto, si uno está en Cristo, es nueva criatura. Lo antiguo pasó; todo se ha hecho nuevo” (2 Cor. 5,17).

11. ¡Les deseamos a todos los chilenos, y a todas las familias de nuestra patria una Feliz Pascua de Resurrección! ¡Que el Señor Resucitado ayude a todos a caminar en una vida nueva!


Santiago, 12 de abril de 1995


Comité Permanente del Episcopado

† Fernando Ariztía Ruiz
Obispo de Copiapó
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

† Carlos, cardenal Oviedo Cavada
Arzobispo de Santiago
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile

† Cristián Caro Cordero
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile

† Carlos González C.
Obispo de Talca

† Javier Prado Aránguiz
Obispo de Rancagua