“Agradezco todo lo recibido en esta diócesis, en la que he crecido y madurado”

Desde el 4 de noviembre la Hna. Isabel Núñez N. asumió como Hermana Provincial de la Provincia América Sur de la Congregación del Amor de Dios, la que está constituida de cuatro países: Brasil, Perú, Bolivia y Chile.

 
Viernes 11 de Diciembre de 2020
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¿Cuál será su nueva responsabilidad dentro de su congregación del Amor de Dios?
Ya había estado hasta 2014 en esta misión. Ahora me requieren nuevamente en este servicio de animación. Lo asumo y acepto con temor y temblor, me costó mucho, pero lo hago desde fe sabiendo que el Señor es quien lleva el timón y que al final es uno el que le presta una pequeña ayuda al Él.

¿Esto implica dejar nuestra diócesis y la comunidad parroquial de Bajo Lircay?
Sí, el nuevo cargo conlleva dejar esta querida Diócesis de Talca en la que he estado por muchos años, con intervalos de traslados. Es una diócesis de la cual cuesta mucho irme. Esto requiere que me traslade a la sede provincial en Santiago y desde ahí se coordina toda la misión con viajes y visitas a los otros países. Durante diciembre ya me traslado definitivamente, tengo que dejar la pastoral en Bajo Lircay con el acompañamiento a sus 17 comunidades. Agradezco todo lo recibido en la diócesis y en la vice parroquia, en la que he crecido y madurado. De verdad me cuesta mucho despedirme de la gente, el cariño es grande.

¿Sus esperanzas para esta misión?
Como ya dije confío en que el Señor es quien lleva el timón. Confío que esta labor no la llevo sola, tenemos un equipo. El Señor va con nosotros, con esperanza de ser un aporte en esta animación provincial desde lo que soy y tengo, con mis valores y debilidades, sabiendo que en mi debilidad el Señor se hace más fuerte.

¿Algún mensaje a las personas de la diócesis?
Sigan avanzando en este proceso de discernimiento, donde dice muy bien el lema: Cristo debe ser siempre el centro. Les pido que se sigan jugando por la formación de nuestros agentes pastorales, por el acompañamiento a la gente más sencilla, pobre, aislada y desfavorecida. Que en este proceso de discernimiento sepamos ver bien por dónde pasa el Señor y qué nos pide en este momento tan difícil y complicado, a nivel de Iglesia, mundial y social. Que nuestra Iglesia diocesana siga abriendo sus puertas, que sea una casa entre las casas como dice el Papa. Necesitamos dar testimonio de una Iglesia que acoge, escucha el sufrimiento y las esperanzas de la gente. Una Iglesia donde Jesucristo realmente sea el centro, que nuestra palabra vaya acompañada de hechos. No abandonemos a nuestros jóvenes, a nuestros ancianos, a nuestras familias”.

(Entrevista publicada en la edición de diciembre 2020 de la revista COMUNICANDO)

Fuente: Comunicaciones Talca
Talca, 11-12-2020