El Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, presidió la Eucaristía de mediodía en el Santuario ubicado en el Cerro San Cristóbal, principal lugar de peregrinación de los santiaguinos. Esta festividad recuerda el dogma promulgado por el Papa Pío IX, en 1854, que establece que la Virgen María fue concebida libre de todo pecado.
En un ambiente de fe, alegría y agradecimiento alrededor de 80 mil peregrinos visitaron el Santuario de la Inmaculada Concepción en su día. Familias completas, miembros de movimientos, colegios, grupos de parroquias y scouts asistieron a las misas programadas cada una hora y pudieron acceder al sacramento de la reconciliación en la capilla del lugar.
A las 12:30 en punto el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, dio inicio a la Eucaristía, concelebrada por el Pbro. Rodrigo Tupper, rector del Santuario y los sacerdotes Rodrigo Polanco, rector del Seminario Pontificio y Andrés Moro, Vicario de Pastoral Universitaria. Refiriéndose a las lecturas del día dijo: “En el Génesis recordamos la triste historia de nuestros primeros padres. Desobedecieron al querer de Dios, desconfiaron de su Padre que venía por las tardes a conversar con ellos y llenos de orgullo quisieron ser como dioses. Creyeron a lo que la serpiente les estaba diciendo. En ese momento, desobedeciendo a Dios, se apartaron de los caminos de alegría, de los caminos de felicidad, de los caminos de paz (…) se desprendieron de su condición natural de ser hijos y hermanos por bondad de Dios”. Continuó indicando: “Son terribles los caminos que pueden esperar a un país, a un pueblo, cuando decide ser como dioses, con total autonomía alejarse del querer divino y creer que puede invitar sus propios caminos de felicidad, de paz y de bienestar”. Por el contrario, “nosotros peregrinamos donde la Virgen porque tenemos otro anhelo en el corazón. Lo que más quisiéramos es encontrarnos con Dios nuestro Padre, poder adentrarnos en la amistad con Jesucristo, poder acoger con los brazos abiertos el amor de Dios que nos legó en Jesucristo”.
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Durante la fiesta de la Inmaculada Concepción, el Arzobispo señaló que en María “vemos un signo de esperanza para nuestra vida, para nuestra familia, para nuestro pueblo y nuestros lugares de trabajo. Sin duda cuando peregrinamos al Santuario de la Virgen queremos encontrarnos, de nuevo, con nuestras mejores esperanzas, con nuestros mejores caminos, con las mejores promesas que Dios nos hace”. En este sentido hizo un llamado a los santiaguinos porque “acercarnos a ella significa acercarnos un poco al cielo, tener una experiencia de cielo con la Virgen María para poder llevarla a la ciudad y poder construir algo de cielo en este mundo”.
La Virgen nos enseña el camino
En relación con el Evangelio de la Anunciación, proclamado este 8 de diciembre, el Cardenal fue claro al decir que “cada vez que llega Dios a la vida nuestra, su Palabra es Palabra de alegría”, lo que quiere decir que el Señor tiene caminos de vida y de felicidad para cada uno de sus hijos. Junto con el anuncio del ángel, “podemos escuchar también el proyecto de Dios” para cada uno de nosotros. “Cuántas veces se ha dicho alguno de ustedes que eso tan hermoso que le propone Dios lo siente imposible para sí”. Prosiguió: “Para Dios no hay nada imposible. Eso es lo que dice (el ángel) a la Virgen y eso es también lo que nos dice a nosotros”. Y como María, la respuesta que brota del corazón es expresar la disponibilidad para el servicio del prójimo. Añadió que la respuesta de María se basa en la confianza en la Gracia de Dios y en poner todo el esfuerzo para amar en plenitud. En este camino de fe, “la Virgen nos precede, lo que Dios hizo con ella, es posible en mi vida. Es posible en este mundo ser presencia de Cristo y de la Virgen María, es posible pasar por el mundo haciendo el bien. Le decimos a Dios: Hágase en nosotros según tu Palabra”, concluyó el Cardenal.
Renovada y bella iluminación

Uno de los elementos que destacaron en la celebración de la fiesta de la Inmaculada fue la belleza con la que la imagen de la Virgen fue iluminada por primera vez en la víspera de su fiesta. El rector del Santuario, Pbro Rodrigo Tupper indicó que era un trabajo que se hizo con mucho cariño y cuidado para destacar la imagen de María, de su rostro, sus manos y los pliegues de su vestido, con el fin de renovarla como referente de fe en la ciudad. “Con esta nueva iluminación iniciaremos la celebración de los cien años del santuario del Cerro San Cristóbal, a cumplirse el 26 de abril de 2008”, señaló el Padre Tupper y añadió que se trata de “una luminaria muy moderna, a la altura de monumentos del mundo entero, no es contaminante porque no tiene ultravioleta y gasta muy poca energía”
Memorial
También en la cima del cerro San Cristóbal se bendijo la semana recién pasada un memorial, es decir, un lugar donde los familiares pueden depositar las cenizas de sus difuntos con la satisfacción de dejarlos en un lugar católico y que invita a la reflexión. Esta iniciativa fue positivamente valorada por el rector del Santuario, ya que muchas personas, por su propia decisión dejaban ánforas bajo la imagen de la Virgen, pero no se contaba con un lugar idóneo para conservarlas. Indicó que “la imagen de la Virgen Inmaculada, tanto de día como de noche es un símbolo para una ciudad que busca el sentido de su vida en lo alto, bajo la protección de la Madre Santísima”.
Promover el diálogo
Consultado por la prensa, el Cardenal Errázuriz abordó el tema de la religiosidad popular y de quienes hacen sacrificios en esta fiesta de la Iglesia. “Lo importante es tomar conciencia que algo hay en la profundidad del corazón de nuestro pueblo que en días como éste parte muchísima gente a los santuarios a peregrinar (…) Expresa una religiosidad muy profunda en nuestro pueblo que de vez en cuando las estadísticas ignoran, pero que es extraordinariamente importante. A diferencia de otros países, en nosotros hay una búsqueda de Dios y por eso un acercamiento a la Virgen María que es muy grande. Lo que más le importa a la gente es peregrinar, símbolo de nuestra vida, que vamos camino al cielo, llegar al santuario, tener una experiencia de la bondad de Dios, de la misericordia de Dios y presentarle peticiones y agradecerle. Es cierto que hay algunas personas que unen a esta relación con Dios el hacer un sacrificio menor o mayor, pero son manifestaciones muy personales que creo que corresponde respetar y no es una actitud generalizada en los peregrinos”.

Sobre la falta de diálogo en el mundo político, el Arzobispo sostuvo: “El mensaje de hoy es muy claro: los que quieren seguir el camino de los primeros padres y, por lo tanto, no seguir los caminos que Dios les enseña, no seguir los caminos de felicidad que Dios le da a un pueblo, terminan en desavenencias, recriminaciones como lo hizo Adán con Eva (…) El no reconocimiento de un Padre común sin duda que debilita nuestra convivencia fraterna, eso está en la raíz. Evidentemente que el trato cortés y respetuoso pertenece al género humano y creo que estamos oscilando. Hemos tenido momentos de grandes acuerdos entre nuestros políticos recientemente con el tema de educación y seguridad. Es un camino que se abría, pero que queda amenazado porque algunos pensarán que no corresponde a sus intereses, no les trae votos, quién sabe por qué, pero se ha abierto un camino y lo que nosotros tenemos que hacer es alentar ese camino y premiar a todos los políticos que quieran eso. Nuestro pueblo no quiere puras desavenencias al nivel más alto de la política, quiere por el contrario encuentros que favorezcan el bien común”.
Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl
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Santiago, 08-12-2007