Mujeres embarazadas recibieron una bendición especial

Domingo de la esperanza:

Mujeres embarazadas recibieron una bendición especial

Con una misa oficiada por Monseñor Andrés Arteaga, Obispo Auxiliar de Santiago, la Arquidiócesis celebró el primer domingo de Adviento.

Lunes 03 de Diciembre de 2007
En su homilía, Monseñor Arteaga expresó que, “aunque la sociedad quiera sacar el verdadero sentido de la Navidad, la Iglesia quiere acompañarnos a vivir estas semanas con esperanza, pues quien tiene esperanza, vive de otra manera”. Como ya es tradición, en la Eucaristía se pidió por todos los niños que están por nacer y sus madres, para que cuenten con la fortaleza y el apoyo de sus familias en este proceso de maternidad.

En las primeras bancas de la Catedral Metropolitana, varias mujeres embarazadas esperaban ansiosas el inicio de la misa dominical. Y es que este domingo 2 de diciembre, las futuras mamás eran las “invitadas de honor” a la Eucaristía de celebración del primer fin de semana de Adviento, período en que los fieles católicos nos preparamos para recibir el nacimiento de Jesús.

La ceremonia del “Domingo de la Esperanza” fue presidida por Monseñor Andrés Arteaga, Obispo Auxiliar de Santiago, quien estuvo acompañado por el Padre Marcos Burzawa, Vicario Episcopal para la Familia. En su homilía, Monseñor Arteaga precisó que durante el Adviento, no sólo nos preparamos para la Navidad, sino también para la venida de Jesús. En este tiempo de espera, la Iglesia nos invita a mirar el futuro con esperanza, pues “quien tiene esperanza, cambia su vida porque vive de otra manera”.

El obispo también dedicó unas palabras a las mamás presentes. “Ustedes madres saben lo que es esperar y tener esperanza (…) Cuánto amor hay en ustedes”, expresó. Además, Monseñor Arteaga pidió especialmente por ellas, para que tengan fortaleza en estos meses y que, junto al apoyo de sus familias, de la sociedad y de la Iglesia, puedan abrirle las puertas a Cristo y a la vida.

Antes de finalizar la misa, se invitó a las embarazas al altar para recibir una especial bendición. A su vez, la Fundación del Apostolado del Rosario en Familia le obsequió a cada madre un rosario, para que ellas oren por sus hijos junto a María.

El don de la vida humana y el valor de la familia

Al término de la Eucaristía, el Vicario para la Familia señaló que “la vida es un don de Dios, un regalo y un don sagrado porque Dios es fuente y autor de la vida. Por lo tanto, cada vida hay que recibirla, acogerla y cuidarla”. El Padre Burzawa además recordó que éste es el mensaje que dejaron los obispos en la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida. “Como Iglesia queremos estar siempre atentos para recibir la vida y protegerla, desde la concepción hasta la muerte natural”, agregó.

Las mujeres que asistieron a esta misa agradecieron esta oportunidad de acercarse a Dios para orar por la salud y bienestar de sus hijos. Marcela Pinto, con siete meses y medio de embarazo, respondió al llamado de la Vicaría para la Familia y acudió junto a su esposo Giovanni Piraino a esta celebración. “Es nuestra primera hija y estamos viviendo la espera de este bebé con mucha ansiedad, esperando nosotros formarnos como una familia de fe y llevarla a ella por este camino también. Sentimos que esta misa permite resaltar la esperanza de la familia, que creo que se está perdiendo bastante. Nos parece que ésta es una buena instancia para reflexionar sobre qué esperamos como familia y como Iglesia”, comentó Marcela. Para Giovanni, un aspecto fundamental es incrementar la fortaleza de la madre y también la del padre, algo que sólo puede lograrse al profundizar la fe.

Elizabeth Moreira y Pablo Vergara, una joven pareja que se prepara para el nacimiento de su primer hijo, se mostraron muy felices tras la bendición. “Tengo todas las esperanzas puestas en Dios y confío en que todo va a salir bien”, agregó una orgullosa Elizabeth, que en todo momento estuvo acompañada de Pablo, quien señaló estar ansioso por el nacimiento de su hijo. “Ansío que nazca pronto y por eso vinimos, para que lo pudieran bendecir”, dijo.

Para Cristina Tari, una católica comprometida, actividades como ésta permiten que los fieles se acerquen más a su Iglesia. “Para mí era un anhelo ser mamá y siento que éste era el mejor momento para que mi hija, Sofía, sienta la presencia y compañía de Dios. Creo que es fundamental que existan estas instancias porque permite que la Iglesia, que es algo que se ve entre comillas tan lejano, pueda ser más partícipe, más real y que la gente sienta que ellos son los que la conforman”.

Como ya es tradición, en todas las capillas y parroquias de la Arquidiócesis se otorgó esta bendición especial a las mujeres embarazadas, junto con orar a Dios para que todos esos niños que están por nacer crezcan al alero de una familia.

Oración

Dios todopoderoso, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen María, preparaste una morada digna para tu Hijo y en atención a los méritos de la muerte redentora de Cristo, la preservaste de toda mancha de pecado, concédenos valorar la vida que llevamos en nuestro vientre como un don precioso de Dios y recibir con amor la nueva vida que el Padre Dios nos regala.

Amén

Fuente: Vicaría para la Familia www.vicariaparalafamilia.cl
Santiago, 03-12-2007