Debido a la demanda de matrículas para el año 2008, especialmente en la enseñanza básica, el Instituto Diocesano Obispo Labbé abrió nuevas matrículas para los cursos de Segundo a Séptimo año.

“En el proyecto original debíamos tener dos cursos de primero a cuarto básico, pero hemos tomado esta decisión de abrir también los curso de quinto, sexto y séptimo años ya que, por ejemplo en el séptimo quedaban tres vacantes y habían 30 postulaciones. Entonces hemos empezado una nueva campaña porque la meta es tener 40 alumnos por curso. Hoy el séptimo tiene 31 alumnos, por lo tanto aún nos quedan 9 matriculas, y así ocurre también en los otros cursos en que ofrecemos matrícula hoy”, señaló el sostenedor del establecimiento escolar, padre Guillermo Fajardo.
Durante este tiempo, en que se recibirán matriculas hasta mediados de diciembre en los niveles de segundo a séptimo año, “queremos de alguna manera entregar información a la gente para que sepa que existen matrículas, para niños y niñas, de la enseñanza básica en el Instituto Diocesano”, continuó.
También dijo que desde la última campaña, realizada entre agosto y septiembre, “gracias a Dios hemos ido en un proceso de crecimiento con respecto a la matrícula. De 655 alumnos que teníamos, ahora son 898. Hoy día, el Instituto Diocesano Obispo Labbé, partirá entonces con 24 cursos y 920 alumnos en las áreas técnico profesional y humanista”.
Malla Curricular
“Nuestro Instituto Labbé quiere responder al desarrollo y fortalecimiento de lo espiritual y virtudes cristianas, de lo intelectual, y del ámbito de las artes y de la creación”, afirmó el padre Guillermo.
Al mirar el mercado, existen muchos colegios “y algunos muy buenos, entonces la razón que justifica un colegio católico es la particularidad o singularidad que le otorga a los niños y niñas que empiezan a formar parte de esa comunidad: la formación en virtudes, en espiritual, en lo pastoral, en la fe que es en el fondo, lo que otorga la identidad al chiquillo o adolescente que pasa por nuestra aula”.
Así mismo añadió: “ese es el acento, esa es la particularidad que tiene el Instituto. Nuestra idea no es competir sino más bien ofrecer una alternativa distinta, y nuestra oferta es para las familias católicas que quieran educar a sus hijos en una formación seria, sólida, pero con una clara identidad religiosa católica”.
Por otra parte, aseguró que el currículum viene estructurado de tal forma que el alumnado pueda tener una formación “como de abanico. Que pueda contener todos los contenidos mínimos que pide el Estado de Chile. Nosotros hemos agregado un proyecto propio, el cual consiste en ir un poquito más allá de lo mínimo en mayor conocimiento, mayor contenido y también el desarrollo de la parte artística, musical, deportiva, en un adolescente y eso se logra a través de los talleres de libre elección que es la posibilidad que da la Jornada Escolar Completa”.
Por lo tanto, aseveró el sostenedor, que el Instituto crea una plataforma que los niños y niñas también tengan conocimiento de sus dones, virtudes y/o cualidades, “que les permitan de verdad pararse en el mundo con seguridad”.
Avance de la Obra
El colegio va caminando, relató el padre Guillermo Fajardo y aseguró que la obra gruesa, “gracias a Dios la estaríamos terminando a mediados de diciembre, y desde allí en adelante, todo lo que tiene que ver con el equipamiento: habilitar los talleres de electricidad, electrónica, computación. “El casino, que es todo un cuento porque los niños van a almorzar dentro del colegio etc..”.
Finalmente dijo “Yo tengo la confianza de que vamos a partir en marzo con los alumnos, pero finalizado con todos los detalles, estará a mediados de marzo. Como todas las familias que parten algo nuevo, hay un esfuerzo y un acomodarse en las primeras semanas de marzo para poder, con buena voluntad, asumir lo que significa este cambio”, finalizó.
Fuente: Comunicaciones Iquique
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iquique, 29-11-2007