Emotivo funeral del padre Alfredo Pouilly

Emotivo funeral del padre Alfredo Pouilly

Cientos de emocionados fieles, amigos y colaboradores despidieron en la tarde del 26 de noviembre los restos del padre Alfredo Pouilly en la parroquia donde era Vicario, san Francisco Solano, en La Florida.

Lunes 26 de Noviembre de 2007
La Misa de Exequias fue presidida por Mons. Alejandro Goic, Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile y concelebrada por Mons. Fernando Chomalí, Obispo Auxiliar de Santiago y una veintena de sacerdotes.

La homilía fue realizada por el padre Julio Dutilh quien le transmitió a la comunidad que la gran petición del padre Pouilly era que no hablaran de él, sino de quien un día lo eligió para que se fuese sacerdote. “Por eso esta tarde más que hablar de Alfredo quiero que sea él quien nos hable”, precisó el presbítero, para luego leer algunos párrafos de su testamento espiritual.

“En ese testamento, nos dice, ante todo quiero dar gracias a nuestro padre por el bautismo que hizo de mi su hijo y me ha hecho participar de su vida comunicándome su espíritu. Doy gracias también por mi familia donde crecí rodeado de cariño y donde recibí una formación profundamente cristiana. Pero sobre todo doy gracias al señor porque me llamó a participar de su sagrada misión”, precisó el padre Dutilh.

Respecto de la Eucaristía, el padre Alfredo en su testamento espiritual explica que fue el centro de su vida: “Puedo decir que en mis más de 50 años nunca me acostumbré a la misa. Nunca fue para mi una rutina. Qué tremendo es decir, prestando mis labios a Cristo: esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre. O pronunciar el Yo de Cristo en los sacramentos: yo te bautizo. Cada vez que lo hacía me sentía poseído por el espíritu”.

“El país le reconoció su servicio cuando le entregó la nacionalidad chilena, siendo ya hijo ilustre de la Municipalidad de La Florida. En esa oportunidad dio las gracias porque lo acogieron con cariño, ese cariño tan típico de los chilenos. `Gracias porque acogieron a un forastero que hicieron chileno. Ahora sí puedo descansar tranquilo en esta tierra chilena esperando la resurrección´”, señaló el padre Julio Dutilh.

Para el obispo de Rancagua y Presidente de la CECh, Mons. Alejandro Goic, el padre Alfredo Pouilly, constante colaborador de la Iglesia en materias litúrgicas, fue un gran hombre, un gran cristiano y un gran sacerdote: “Era un hombre que gozaba de la vida, de la amistad y de la buena mesa, varias veces en los años que me tocó dirigir la Comisión de Liturgia compartí su mesa hecha por él mismo. Y en la parte profunda, era un sacerdote ciento por ciento de Cristo. Creo que la gran renovación litúrgica posconciliar en Chile se debe a él. Yo aprendí mucho de él, de su amor por una liturgia bien celebrada. La misa que acabamos de terminar es un signo de cómo él formó a la gente a celebrar con gozo el misterio pascual”.

Luego de la Misa fúnebre sus restos fueron llevados al cementerio católico.

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Fuente: Prensa CECh
Santiago, 26-11-2007