Falleció el padre Alfredo Pouilly

Falleció el padre Alfredo Pouilly

Misionero francés nacionalizado chileno fue un permanente colaborador de la Iglesia en materias litúrgicas. Sus funerales se efectuarán este lunes en La Florida, comuna de la que fue declarado "hijo ilustre".

Domingo 25 de Noviembre de 2007
En la fiesta de Cristo Rey partió al encuentro del Señor el P. Alfredo Pouilly Lachere, un infatigable colaborador de la Iglesia en materias litúrgicas. En las primeras horas de este domingo 25 de noviembre falleció en la clínica donde se encontraba hospitalizado desde hace varias semanas.

Sus restos están siendo velados en la parroquia donde era Vicario, san Francisco Solano (Real Alicante 6688, Villa España), en La Florida. En ese mismo lugar se celebrará este domingo a las 17:00 hrs. una misa por el eterno descanso de su alma. Su Misa fúnebre será el lunes 26 a las 15:00 hrs. y posteriormente sus restos serán llevados al cementerio católico.

Pbro. Alfredo Pouilly

A fines del año 2006 el P. Alfredo, escribía un texto llamado “Los guiños de Dios”, donde él mismo nos presentaba parte de su historia personal, manifestando en ella lo guiños que Dios realizó en su vida, como misionero en estas tierras chilenas.

En junio del presente año celebramos sus 60 años de sacerdocio, de los cuales 17 los realizó en su diócesis en Francia y 43 en Chile.

El P. Alfredo nació en 1920. Llegó a Chile desde Francia, su país natal, y llegó para quedarse, fue un sacerdote “Fidei Donum”, en servicio misionero en Chile.

En el año 1963 en un encuentro donde se reflexionaba sobre la vocación, se encontró con el Pbro. Julio Dutilh, a quien le comentó que prontamente se iría a misiones a Togo, en África. El P. Julio, le dice que debe venir mejor a Chile, que el cardenal Raúl Silva había solicitado a Francia la posibilidad de enviar a un sacerdote con experiencia a Chile. Es así como durante la realización del Concilio Vaticano II, Don Raúl con Mons. Gérard Huygu, firmeron el contrato canónico, por el cual el Padre Alfredo se vendría a Chile a misionar.

Su arribo a Chile fue el 26 de diciembre de 1964, luego de una estadía de seis meses en México, donde aprendió el castellano. Fue recibido en el aeropuerto de los Cerrillos por Mons. Sergio Valech, que en esos momentos era el secretario del Cardenal.

Su primer destino fue la parroquia de Ñuñoa, donde puedo compartir con el fallecido padre Vicente Ahumada, a quien considero como una “inmensa gracia en su vida”. En la primera misa que le tocó celebrar en Nuñoa, le colaboró sin saberlo el papá del padre Julio Duthil, quien fuera el propulsor de su venida a Chile, lo cual siempre consideró un hermoso guiño de Dios. Él vivía a unas cuadras de la parroquia y con ellos mantuvo una estrecha y fraterna amistad por más de cuarenta años.

Poco a poco el padre Alfredo fue participando de la vida de la Iglesia de Santiago, participó en el Sínodo de 1967, en la comisión central, más tarde le tocó asumir la comisión de liturgia de la Arquidiócesis, ya a inicios de la reforma del Concilio. La liturgia era algo que le apasionaba, y a lo cual le destinó gran parte de su tiempo. Junto a Mons. Manuel Larraín, Mons. Carlos Oviedo, a los sacerdotes Vicente Ahumada y Domingo Santa María, crearon la Comisión Nacional de Liturgia, en la cual participó activamente como miembro hasta el año 2005, servicio que tuvo que dejar por problemas de salud. También colaboró ampliamente en el departamento de liturgia del CELAM.

18 años de su ministerio en Chile los realizó en Ñuñoa, donde en los sectores de la Villa Frei fue el promotor de las nacientes comunidades eclesiales de base, donde gestó la formación de comunidades, capillas , salas de encuentro, hasta consolidar una nueva comunidad parroquial.

En 1982 Mons. Cristian Precht, como vicario episcopal, le solicitó emprender un nuevo proyecto en la naciente comuna de La Florida, en un sector agrícola y de numerosos campamentos. Comenzó entonces una nueva misión de acoger a nuevos parroquianos y de buscar algunos terrenos para colocar lugares de reunión y oración, para lo cual se encomendaba a la Virgen de la Medalla Milagrosa. Es así como logró consolidar la edificación de una parroquia y la creación de un centro social de ayuda a la comunidad y de rehabilitación alcohólica.

Su presencia y el trabajo realizado en la comuna de La Florida, le valió que el año 1997 se le realizará un reconocimiento público oportunidad en que se lo nombró “Hijo Ilustre de La Florida”, por el alcalde Gonzalo Duarte y los concejales de la comuna, lo que significo una gran alegría y un hermoso nuevo “guiño de Dios”.

El 3 de enero del año 2000 experimentó una gran y profunda alegría, manifestando por sus propias palabras que “ahora sí, soy legitimo” , ya que recibía la nacionalidad chilena por parte del Congreso Nacional. “Es el regalo más grande y hermoso regalo de esta Navidad y año nuevo al inciar este milenio. Nací de nuevo con nacionalidad chilena, entre el 30 de diciembre –del siglo pasado- y el 3 de enero del año 2000”. El decreto nº 245 del Ministerio del Interior, donde se publicó reconocimiento de su nacionalidad chilena salió publicado en el Diario Oficial del 26 de enero del año 2000.

Los últimos 25 años de su vida y de su ministerio los realizó en la Parroquia san Francisco Solano, de La Florida, que ahora acoge su cuerpo mortal para recibir el cariño y la gratitud de los fieles y las personas que le conocieron.

Desde la Conferencia Episcopal de Chile, de la que fue un permanente colaborador, tanto en la Comisión Nacional de Liturgia, la revista SERVICIO y otros organismos, expresa sus sentimientos de cercanía a su comunidad y agradece al Señor por el testimonio de fe y de entrega a las personas que en vida manifestó el P. Alfredo.

Ver Nota del Funeral

Fuente: CONALI - Prensa CECh
Santiago, 25-11-2007