Mons. Goic a diputados de Salud: "La urgencia de Chile hoy es la Familia"

Mons. Goic a diputados de Salud: "La urgencia de Chile hoy es la Familia"

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Alejandro Goic, expuso ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el pensamiento de la Iglesia sobre la defensa de la vida, a propósito del debate sobre la comercialización de la llamada "píldora del día después".

Martes 06 de Noviembre de 2007
Mons. Alejandro Goic recordó a los miembros de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que, en su misión de anunciar a Jesucristo y su Evangelio, la Iglesia se preocupa por los problemas reales que afectan al conjunto del pueblo: "Nada de lo humano puede ser ajeno a la Iglesia. Hay quienes quieren reducir a la Iglesia a lo íntimo, a la esfera de lo privado, a excluir a Dios de la vida social”, manifestó

Aclaró que la fe no se impone, se propone, porque finalmente, es un don de Dios. Pero "los creyentes tenemos nuestro derecho y nuestro de deber de aportar a la construcción de la Patria".

Citando al recientemente fallecido Arzobispo emérito de Concepción, Mons. José Manuel Santos, el Presidente de la CECh afirmó que el problema número uno de Chile es la familia. "Y aquí quiero hablar no sólo como pastor de la Iglesia Católica. Ustedes y la opinión pública conocen el valor que la Iglesia asigna a la familia. Aquí quiero hablar como un chileno más, que ama a su Patria y quiere lo mejor para su tierra".

La familia, un desafío

Junto con recordar que más del 50% de los niños en Chile nacen fuera del marco de una familia, mencionó la "realidad de la violencia familiar que sólo en este año ha destruido más de 50 vidas de mujeres, madres y esposas; la pobreza material de miles de familias chilenas que viven hacinadas en casas de 30 metros cuadrados, sin espacios para una intimidad conyugal humanizadora y plenificadora de la pareja; abusos sexuales de toda índole que destruyen vidas humanas, especialmente de niños y jóvenes; sueldos e ingresos insuficientes en miles de hogares nuestros con la angustia consiguiente de no tener dinero para subsistir; una sexualidad que se banaliza, que se hace irresponsable, alentada directa o indirectamente por organizaciones, y a veces, lamentablemente, por altas autoridades públicas que festinan sobre un aspecto de la vida humana de tanta riqueza y profundidad; la evasión en el alcohol y en la droga, con los consiguientes dramas de delincuencia, tráfico y corrupción que conlleva; la carencia de una educación mejor para los más pobres; el hecho de tantos jóvenes que tienen relaciones sexuales prematuras e irresponsables como una evasión, en medio de una vida sin horizontes y de mucha carencia afectiva, en busca de compensaciones y placer sin importar si existe o no amor, etc".

En ese sentido, expuso que el "mayor y primario esfuerzo de Chile en esta hora y de cara al futuro es el fortalecimiento de la familia. La familia, siendo la comunidad natural donde se experimenta y aprende de modo único e insustituible al bien de la sociedad. La familia constituye una escuela fundamental de libertad, pues tiene su origen en la libertad del hombre y de la mujer que se comprometen en un proyecto de mutuo amor y servicio", subrayó.

Agregó que todo cuanto se haga por cuidar y fortalecer la vida de las familias redundará en bien de todo el país: "Una sociedad crece más sana y sólida cuando la estabilidad familiar es adecuadamente protegida; la solidez del núcleo familiar, así como los sistemas laborales que favorecen la adecuada presencia de los padres en la formación integral de sus hijos, redundan en bien de toda la convivencia social".

Normas de regulación de la fertilidad

Con relación a las "Normas nacionales sobre la regulación de la fertilidad", Mons. Goic afirmó que un tema tan trascendente y fundamental como es el origen de la vida humana ameritaba un gran debate de toda la comunidad nacional y no la imposición de una visión unilateral. "Todos sabemos que las dos ONG que prepararon el Documento con el Ministerio de Salud tienen una clara política abortista y que su fin último es obtener que en Chile exista una ley de aborto. Una materia tan delicada ¿no exigía un diálogo con todos los sectores de la sociedad chilena y no sólo con algunos?", se preguntó el Obispo de Rancagua.

Citando el informe que en agosto del 2006 elaboró, sobre la promoción del aborto en Chile, el Comité para la eliminación de toda forma de discriminación de la mujer (CEDAW), Mons. Goic fue categórico: "Debemos decirlo sin eufemismos: aquí hay un imperialismo ideológico y un imperialismo económico. Los poderes políticos y económicos del mundo quieren imponer, especialmente a los países del tercer mundo, su visión ideológica e impedir que más seres humanos participen del banquete de la vida. Las grandes industrias químicas y farmacéuticas hacen un gigantesco negocio promoviendo todos los medios posibles de regulación de la natalidad y también abortivos impidiendo que más vidas humanas existan en nuestro continente. Le conviene al “establishment”".

No se tiene confianza en los jóvenes

Acerca del problema real de embarazos de adolescentes y transmisión del Sida en el país, reiteró que la Iglesia reconoce la gravedad del problema y plantea la búsqueda de soluciones acordes con la dignidad humana y dentro de una sana antropología.

Agregó que las Normas buscan evitar los efectos del mal y no la causa, resolver los efectos por mecanismos simplemente técnicos al recomendar métodos preventivos y en algunos casos, potencialmente abortivos, que presuponen una actitud permisiva de la causa del problema. "La causa está en las relaciones sexuales irresponsables (el reciente episodio en Machalí de dos adolescentes de 12 y 13 años teniendo relaciones sexuales en el aula de clases es elocuente), y es a ésta a la que hay que apuntar si queremos de verdad resolver el problema", añadió.

"El problema de fondo es ¿qué tipo de joven, de mujer, de hombre del mañana se quiere formar?; ¿cuál es la relación entre sexualidad y familia? No se trata solamente de dar informaciones a los jóvenes, que a menudo no vienen dadas ni siquiera con exactitud, con campañas en las plazas públicas y con espectáculos que banalizan y empobrecen la maravillosa realidad de la sexualidad humana (...) Se señalan técnicas y medios para prevenirse de posibles enfermedades y contagios olvidando toda la dimensión humana y de valores y testimonios de amor. ¡No se tiene confianza en los jóvenes! ¡No se les cree capaces de vivir una sexualidad humanizadora!", explicó.

Mons. Alejandro Goic concluyó señalando que el desafío grande, "gigantesco", frente a la idolatría del sexo es promover valores de esperanza y de vida, recuperar la dignidad de la persona, especialmente, la dignidad de la mujer.

Tras la intervención de Mons. Goic, el tema particular del levonorgestrel, conocido como la "píldora del día después" y su comercialización, fue abordado desde la ética cristiana por Mons. Fernando Chomali, obispo auxiliar de Santiago y Presidente de la Comisión Nacional de Bioética de la CECh

- Ver texto completo de la intervención de Mons. Goic

Fuente: Prensa CECh
Fotos: Gentileza Congreso Nacional
Valparaíso, 06-11-2007