La familia es el remedio Para nuestra sociedad

Afirman coordinadores nacionales de Encuentro Matrimonial

La familia es el remedio Para nuestra sociedad

Domingo 04 de Noviembre de 2007
“Estamos convencidos que la familia es el remedio al mal que tiene la sociedad: la incomunicación, la falta de diálogo, el personalismo, el vivir vía separado y aislado; y creemos que hoy, más nunca, sigue siendo válido el ejemplo de la familia de Nazareth”, afirmaron con mucho entusiasmo Carmen Gloria Bermejo y José Ahumada, con 27 años de matrimonio (4 hijos) de los cuales 20 años lo han dedicado a Encuentro Matrimonial, un movimiento de Iglesia que día a día se sigue fortaleciendo en Chile.

El matrimonio es, desde hace un año y ocho meses, el Coordinador Nacional del Movimiento, motivo por el cual están visitando las diócesis del país, para animar a las comunidades. Por esta razón, el matrimonio llegó el 31 de octubre a Coronel y Lota y el 1 de noviembre a Concepción, para reunirse, en un taller de formación, con matrimonios de Concepción y Talcahuano, en casa Betania.

Para José es muy importante que los hombres, que son los más reacios a participar junto a su esposa en la formación espiritual del matrimonio y porque se sigue viviendo, de alguna manera, una cultura machista, comprendan que el matrimonio indisoluble es para toda la vida. “En el sentido que uno, como hombre, se tiene que sentir más comprometido con su relación, con su esposa y sus hijos y comprender que como resultado se obtienen beneficios personales, que también le hacen bien a la sociedad”, precisó.

Sostuvieron que un matrimonio estable logra mayor tranquilidad e incluso mayor libertad. “Pareciera ser, esto, un contrasentido, pero es importante saber que en la medida en que nosotros estemos mayormente comprometidos en nuestra relación de esposos somos al mismo tiempo más libres. En nuestra experiencia de matrimonio y familia entendemos que esto es un gran regalo de Dios para nuestra vida y es lo que quisiéramos regalarles a otros e invitarlos a que no tengan miedo. Aquí, también es muy importante el testimonio. Nosotros queremos que el matrimonio se fortalezca y los jóvenes se vuelvan a reencantar. Estar casados, para nosotros, es una felicidad y un don de Dios y eso, si los cabros lo ven en la vida, nos van a seguir; pero si nosotros hablamos del matrimonio con cara larga y cada uno por su cuenta, no vamos a convencer a nadie y no nos van a creer”, dijeron.

Plantearon que la misión de hoy parte por saludar cariñosamente a los hijos en la mañana; parte por acompañarlos y estar con ellos, independiente de su edad, y sobre todo, dar ese testimonio de vivir el sacramento del matrimonio con mucha alegría. Concuerdan que “los chiquillos le tienen miedo a cualquier tipo de compromiso. La forma es mostrarles como padres otra realidad: vivir en familia. Por eso, hay que acompañarlos, no acosarlos, sino estar presentes, escucharlos y no caer en el error de decir, “espérate un poquito que estoy ocupado”. Debemos estar con ellos, aunque nos cueste; hay que comprenderlos, entenderlos y principalmente, acompañarlos”, insistieron.

Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 04-11-2007