Solemne ordenación de Presbítero capuchino

Concepción

Solemne ordenación de Presbítero capuchino

Domingo 21 de Octubre de 2007
“En primer lugar quiero dar gracias a Dios por el llamado a la vida y el llamado a la fe que se fue gestando de muchas maneras, desde la oración hasta el servicio a los demás”, dijo emocionado fray Máximo Florentino Llancafilo Aliante, cuando agradeció el sacramento del presbiterado, al término de la eucaristía que presidió Monseñor Ricardo Ezzati, en la parroquia San José, en Concepción.

Con presencia del Superior Provincial de la orden Hermanos Menores Capuchinos, fray Miguel Ángel Ariz y numerosos sacerdotes de la congregación venidos de distintas ciudades, se celebró la ordenación que concitó también con la presencia de numerosos fieles de las parroquias San José, de Concepción y Jesús de Nazareth, de Hualpén.

El nuevo sacerdote que realizó su diaconado en Hualpén y Concepción, confidenció que su vocación la fue descubriendo “en una familia concreta, en una historia y una cultura que me enriquecieron y me enriquecen y me ayudan en mi fe, en mi experiencia de Dios y me ayudan a descubrir a Dios en la creación”. Agradeció de manera especial a su madre presente en la misa y a sus familiares.

El provincial dio lectura los saludos y bendiciones enviadas por el Papa Benedicto XVI y del Ministro General de la orden Capuchina, Hno. Mauro Jöhri.

Por su parte, Mons. Ezzati, tras entregar sus cordiales saludos, agradeció a la orden capuchina por la tarea pastoral y por sobre todo por la presencia carismática de la orden en la Arquidiócesis. Agradezco los dones que de su corazón de religiosos y de presbíteros que están aportando a nuestro caminar de Iglesia, en esta zona”. Luego agradeció a la familia “por la tarea de inculcar en el corazón de su hijo, el misterio de Cristo Jesús, su iniciación en la vida eclesial y lo que significa el trabajo de la familia en la formación cristiana de un hijo que el Señor escoge para una vocación de seguimiento más radical, en la consagración religiosa y en la vida sacerdotal”.

Dijo que el nuevo sacerdote “ha sido escogido de entre los hombres de este tiempo muchas veces convulsionado y con tantas corrientes de pensamiento que intentan ubicar a la persona del hombre y la mujer por encima del mismo Dios, por una cultura y una sociedad que a veces quisiera como hacernos comprender o nos inculca que los valores materiales son los más grandes a los cuales el hombre y la mujer pudieran aspirar. Sin embargo, es escogido de este ambiente y de esta cultura un cristiano que está llamado a descubrir que hay alguien que es mucho más importante que el dinero y el poder y que hay alguien que nos puede llenar el corazón, mucho más que los anhelos que brotan de nuestras pasiones; que hay alguien en nuestra vida que quiere constituir la opción fundamental de nuestra vida y ese alguien es el Señor”.

Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 21-10-2007