Monseñor Ezzati llamó a educar en la fraternidad

Presidió Misa del Colegio de Profesores

Monseñor Ezzati llamó a educar en la fraternidad

Miércoles 17 de Octubre de 2007
“Un educador que educa desde la fe nunca puede olvidar de inculcar en el corazón de los jóvenes, la dimensión fundamental de su vida. Toda persona humana es hijo e hija de Dios y toda persona humana, para alcanzar su plenitud de humanidad está llamada a desarrollar el sentido de filiación que nos lleva a la libertad de los hijos de Dios”, afirmó en su homilía monseñor Ricardo Ezzati, en la eucaristía con que el Colegio de Profesores de Concepción quiso iniciar el programa de actividades en el Día del Profesor.

La celebración eucarística se realizó en la catedral con presencia de autoridades del magisterio, encabezadas por el Seremi del sector, Eduardo Martínez y la presencia de docentes y directivos de los diversos establecimientos educacionales de la zona.

Monseñor expresó que un educador cristiano que educa desde Jesucristo y desde el Evangelio nunca podrá olvidar que cada persona humana ha sido creada a imagen y semejanza de Dios para lograr la comunión fraterna.

Agregó que una educación cristiana “pone la base de un estilo de relación interpersonal fundado no en la competencia, no en la individualidad, sino en la fraternidad y en la dimensión social de nuestro crecimiento humano y en la necesidad de construirnos junto con los demás, porque sin los demás, nuestra propia personalidad cristiana pierde un elemento esencial de su identidad”.

Dijo que frente a una sociedad que tiende al individualismo, frente a una sociedad que tiende a preocuparse del propio interés, “el educador cristiano está llamado a desarrollar en sus alumnos la dimensión de fraternidad. Nadie puede quedar al margen de la mesa que el Padre nos tiene preparada, porque todos formamos parte de la misma familia”.

Recalcó que los educadores y él se incluyó en esta vocación “estamos llamados a educar tratando de acompañar el proceso de crecimiento de nuestros educandos, a través de nuestra misión y vocación de educadores cristianos”. Subrayó, asimismo, que “la visión que se encierra en los valores intramundanos no nos da la perspectiva más verdadera de la persona humana, de su destino, de su vocación. Nosotros somos ciudadanos de la patria futura. Somos peregrinos hacia lo definitivo”.

Monseñor Ezzati manifestó: “Qué hermosa es, por consiguiente, la tarea del educador. Nuestra profesión no es simplemente enseñar que dos más dos son cuatro o que una célula tiene un núcleo o que un poeta determinado ha escrito un poema que despierta sentimientos profundos en nuestra conciencia humana. Somos mediadores de la vocación a la cual el Señor ha llamado a cada persona humana, cada niño, a cada niña, a cada joven que el Señor pone en nuestro camino de educadores”.

Indicó que los educadores están llamados a reconocer y a trabajar en el proceso incesante de crecimiento de sus alumnos para que en el rostro de cada uno de ellos brille y se desarrolle la condición creatural de ser persona humana, llamada a alcanzar el grado más alto de su humanización. “Estamos llamados a ayudar a nuestros alumnos a descubrirse hijos e hijas de Dios, amados por Dios, a superar la sensación de orfandad, sintiéndose siempre y en todo momento, en las manos bondadosas del Padre. Y estamos llamados a educar a un sentido de trascendencia, de futuro que no aliena a nadie, sino que un futuro que compromete en la construcción de la sociedad terrena, que depende del compromiso de cada persona y que nosotros queremos educar también en el corazón de cada uno de nuestros destinatarios”, concluyó.

Fuente: Comunicaciones Concepción

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Concepción, 17-10-2007