Una experiencia similar a la que tuvieron en mayo pasado en la V Conferencia, ha vivido un grupo de chilenos en este histórico encuentro de la Iglesia en Chile.
Los participantes chilenos en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, 2007) y que están presentes en la I Asamblea Eclesial coinciden en que el espíritu de fraternidad de Aparecida inunda este momento histórico de nuestra Iglesia en Chilena.
Mons. Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción, recuerda que este momento era esperado desde hace varios años por los obispos. Además Mons. Ezzati destacó las ganas y la alegría de todos los participantes que han aportado con su trabajo desde la riqueza de la diversidad.
Mons. Gonzalo Duarte, Obispo de Valparaíso, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile
“Estamos aquí porque hemos querido asumir Aparecida y asumirla como Iglesia, por eso está aquí presente todo el pueblo de Dios con sus pastores.
El ambiente que hemos vivido es de fraternidad, gozo y alegría muy similar al que vivimos en Aparecida.
Este encuentro ha sido una experiencia de Iglesia, de un nuevo Pentecostés, y hacerlo en un Santuario Mariano también le ha dado una densidad espiritual muy hermosa. Estamos realmente alegres de haber realizado por primera vez esta experiencia”.
Mons. Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción
“Es un encuentro esperado, hace varios años que los obispos lo habíamos pedido y gracias a Aparecida se ha podido producir. El primer sentimiento que yo tengo es de un agradecimiento muy profundo al Señor que nos ha dado la posibilidad de vivir este momento eclesial de caminar juntos, de una Iglesia sinodal que hace camino aprovechando todos los dones del Espíritu Santo distribuidos en su Iglesia.
La Asamblea de Aparecida con la presencia de tantos fieles que participaban junto con nosotros en la oración, que nos acompañaban, junto a un Santuario Mariano, nos ha dado la experiencia de una Iglesia que no es sólo jerarquía, sino que es una Iglesia, como dice el Concilio Vaticano II, que es pueblo de Dios, en el cual están presente Pedro y los apóstoles, pero también María y los discípulos y discípulas, y por consiguiente, nos hace sentir que somos un pueblo que camina guiado por el único pastor que es Jesucristo y animado por el único espíritu que es el Espíritu Santo.
En esta Asamblea se ha podido experimentar la gran riqueza de dones que Dios ha puesto en el corazón de las personas. Una Iglesia que está agradecida por la presencia del Espíritu, con ministerios, con carismas distribuidos como el espíritu de Dios quiere, y que estamos llamados a descubrir y valorar para que la Iglesia pueda realmente cumplir la misión que el Señor quiere, es decir, el anuncio de su Evangelio, de su vida y la presencia de su vida en nuestro país. Doy gracias a Dios por esta experiencia.
Los participantes han estado muy activos, contentos y agradecidos. El mismo hecho de habernos reunido como Asamblea ya es una gran gracia, más allá de lo que vamos a producir. La experiencia de vivir este Asamblea como experiencia de Iglesia que camina en forma sinodal, en forma de pueblo de Dios a lo largo de todo Chile es una gracia enorme del Señor”.
Mons. Cristián Caro, Arzobispo de Puerto Montt
“Lo más valioso es que es un gran encuentro de comunión eclesial en que están juntos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, laicos de todas las diócesis e instancias del país.
Ya sólo eso justifica la Asamblea, y Aparecida fue eso: una gran experiencia de comunión eclesial.
Con este encuentro se van a recoger muchas inquietudes y propuestas para las Orientaciones Pastorales y eso es un gran trabajo”.
Pbro. Fredy Subiabre, Vicario General Pastoral de Punta Arenas
“Esto es como una pequeña Aparecida, en el sentido de que es una valiosa instancia de discernimiento, de búsqueda del querer del Señor desde la realidad chilena.
Siempre los encuentros en la Iglesia son por separado, los obispos entre ellos y los laicos especializados en algunas materias entre ellos, entonces, esta experiencia mixta es muy valiosa y enriquecedora”.
Loreto Fernández, laica de la diócesis de Valparaíso
“Uno de los grandes regalos de la V Conferencia fue este espíritu de hermandad, donde se acogían las voces, se acogía la diversidad y nos escuchábamos en este clima de encontrar a Jesús desde nuestras propias experiencias y contextos.
Creo que es un regalo el poder congregarnos y discernir juntos qué quiere Dios para nuestra Iglesia chilena, abrirnos a los desafíos que el Señor nos presenta desde tantos contextos y entender que Él está hablando no solamente al interior de nuestra comunidad eclesial, sino que nos habla e interpela desde la sociedad, la historia y la vida en el mundo de hoy”.
Pastor Juan Sepúlveda, Iglesia Misión Pentecostal, invitado como Observador
“Si Aparecida fue un espacio muy participativo a nivel latinoamericano, que la Iglesia chilena haya tomado el desafío de traducir eso, también de una manera participativa, me parece el mejor camino para asimilar las orientaciones y la iluminación que viene de la V Conferencia de una manera que incorpore también a los distintos actores, sacerdotes, laicos, obispos, hombres, mujeres, me parece una cosa muy rica.
Me ha dado cuenta de que hay un espacio muy abierto de diálogo y se respira el mismo tipo de fraternidad y comunión que se respiró en Aparecida”.
Fuente: Prensa CECh
Santiago, 12-10-2007