
La frase bíblica “Yo soy el camino, la verdad y vida” (Jn. 14,6) es la cita que inspiró la Síntesis de los trabajos sobre el JUZGAR que fue presentada este viernes 12 de octubre en el Plenario previo a la oración de Laudes, en el último día de sesiones de la Primera Asamblea Eclesial.
La Síntesis fue leída por la laica de la Arquidiócesis de Concepción Gabriela Gutiérrez, integrante de la Comisión de Redacción. El siguiente es el texto:
“Yo soy el camino, la verdad y vida” (Jn. 14,6)
En esta celebración queremos dar gracias al Señor por la gran sintonía que descubrimos entre las principales líneas pastorales de nuestra Iglesia en Chile, y las Orientaciones de Aparecida.
El discipulado misionero nos centra en Jesucristo Buen Pastor y nos invita a pedir que Él sea para nosotros y para muchos el camino, la verdad y la vida.
De la fuente de la Palabra de Dios, que es la roca sobre la que debemos construir nuestras vidas personales y nuestras comunidades, brota el Camino que nos conduce a la Verdad y a la Vida. Cristo es la Palabra que ilumina a los discípulos misioneros. Así los sacramentos, y particularmente la Eucaristía, podrán desplegar toda su eficacia salvadora.
Nos damos cuenta que la renovación litúrgica, el mayor acceso a la Palabra de Dios, la renovación de la catequesis, la piedad popular, las misiones y el servicio a los pobres, nos han ayudado al encuentro vital y personal con Jesús. Sin embargo, cuando miramos la realidad de América Latina, descubrimos muchas situaciones de dolor y de muerte que contradicen el Evangelio y dañan profundamente la vida de nuestros pueblos.

Es por eso que nuestros pastores nos invitan, desde la Quinta Conferencia, a profundizar nuestra condición de discípulos misioneros, desarrollando con más decisión una cultura de la vida, en todas sus manifestaciones, y renovando y potenciando nuestra opción preferencial por los pobres y excluidos, ya formulada en conferencias anteriores.
Aparecida nos ayuda a identificar los nuevos rostros que adquiere la pobreza y la exclusión en nuestro continente, para que escuchemos sus gemidos y actuemos en su favor: pueblos originarios que viven tanto en el campo como en la ciudad, migrantes, adictos dependientes, personas en situación de calle y tantos otros.
Una particular responsabilidad tienen en este campo los políticos católicos y aquellos que más influyen en la sociedad, a quienes se les pide actuar con una conciencia rectamente formada, con valentía y libertad, y siempre en comunión con el magisterio de sus pastores.
Este trabajo por la dignidad de la persona humana y la justicia, es parte esencial del impulso misionero que propone Aparecida a todas nuestras comunidades, a la luz de la Buena Noticia del Evangelio que nos llena de gozo y esperanza. Esta tarea se verá fortalecida si nuestro testimonio de Jesucristo logra atraer a muchos alejados y no creyentes.
Por eso somos invitados a promover la dimensión misionera de nuestra fe en todos los ámbitos de la Iglesia, potenciando una sólida formación para la misión, el diálogo y el encuentro con los otros. Misión marcada por la audacia evangélica. En este sentido, acogemos como una gran oportunidad que nos brinda el Señor la Misión Continental y nos sentimos llamados a ser parte activa y creativa de ella.
La misión requiere una profunda comunión eclesial, dada por este maravilloso ideal de Iglesia que nos propone Aparecida y que nos llama a desarrollar una verdadera Pastoral Orgánica, que valora y acoge la diversidad de dones y carismas que nos da el Espíritu. Los dones y carismas tienen que ser cultivados. Aparecida nos interpela a tomarnos más en serio la formación de los discipulos misioneros, particularmente de los laicos, mediante itinerarios formativos, estructuras e instancias que aborden las variadas dimensiones de la vida humana.
Cristianos bien formados en el espíritu del Evangelio podremos construir una Iglesia fraterna, sencilla, reconciliadora, acogedora y solidaria, en diálogo con las culturas y al servicio de las personas.
Para ello es necesario vivir y sentir como Familia de Dios en la cual vamos descubriendo nuestra vocación, de la mano de María, nuestra Madre, que nos educa en la fe e intercede siempre por nosotros.
Comisión de Redacción

Los siguientes son los miembros de la Comisión de Redacción de la Primera Asamblea Eclesial:
Presidente: Mons. Cristián Contreras Villarroel, Obispo auxiliar de Santiago, Secretario General de la CECh.
Coordinador: Sr. Jaime Carmona Fernández, Secretario adjunto Pastoral de la CECh.
Miembros:
Mons. Cristián Caro Cordero, Arzobispo de Puerto Montt
Pbro. Cristián Precht Bañados, Vicario Episcopal de la Zona Sur de la Iglesia de Santiago
Pbro. Fernando Tapia Miranda, párroco de Cristo Nuestro Redentor, Santiago
Sra. Gabriela Gutiérrez Holtmann, laica de la Arquidiócesis de Concepción
Sr. Jaime Coiro Castro, Director de Comunicaciones y Prensa de la CECh
Sr. Max Silva Abbott, laico de la Arquidiócesis de Concepción
Sr. Felipe Herrera Espaliat, periodista
Fuente: Prensa CECh
Santiago, 12-10-2007