Arica reflexiona en La familia en el Día de Oración por Chile.

Arica reflexiona en La familia en el Día de Oración por Chile.

Con la procesión de la Virgen del Carmen por el centro de la ciudad, y la eucaristía en la plaza principal de la ciudad, la diócesis de Arica participó de la Oración por nuestra patria.

Martes 02 de Octubre de 2007
La Celebración del Día de la Oración por Chile se inició con la procesión de la Virgen del Carmen, organizada por la asociación de Cuasimodistas del Valle de LLuta, encabezada por Monseñor Héctor Vargas, Obispo de Arica, culminando en las gradas de la Catedral San Marcos para dar inicio a la Eucaristía, celebrada a los pies de la Catedral, en la Plaza Colón.

Con la presencia de parroquias y sus comunidades y movimientos eclesiales, en este día, en que en toda la Iglesia Chilena eleva su oración por nuestra Patria, invitó a reflexionar "sobre un ámbito de nuestra vida como sociedad, y que consideramos fundamental para un Chile justo, bueno y feliz. Nos referimos al valor de la familia."

Dificultades de las familias

Manifestó Monseñor Vargas que "...La familia sufre hoy persistentes dificultades debidas no solo a la carga de los problemas morales y espirituales, sociales y económicos, sino también de una cultura y una mentalidad que la están diluyendo y la llevan a olvidar los fundamentos de la familia en sus ricas raíces humanas y cristianas."

El Obispo de Arica llamó a "...volver a empezar desde la familia... Si queremos reforzar la fe en Chile y si queremos rehacer el tejido cristiano de la sociedad del Continente. Se necesita ayudar a las familias cristianas a no dejarse arrastrar por los modelos dominantes, y a convertirse en protagonistas al afrontar con coraje y unidad los desafíos actuales, convencidos que la familia constituye también hoy el recurso más importante y precioso de nuestra patria."

Crisis de la sociedad

Monseñor Vargas, indicó que la crisis de la familia se convierte en una crisis de la sociedad ya que "...No prepara un futuro sereno para sus hijos aquella sociedad que sólo se preocupa de dar a sus hijos cosas, diversiones o conocimientos, mientras que con sus leyes y formas de pensar permiten que ellos sean privados del derecho más sagrado que tienen, que es el de una familia unida en la que los padres continúen amándose, no obstante cualquier dificultad que puedan tener, y den a sus hijos su tiempo y su corazón."

Mientras existan sobre la tierra familias religiosas y honestas, el futuro de la humanidad estará a salvo. La familia es el recurso más grande de una sociedad, los éxitos de las familias se convierten en un bien para la sociedad, mientras que su deterioro influye de la misma manera en la trama social. Toda ofensa a los valores de la familia, es una ofensa al verdadero bien del ser humano. “El auténtico bien, nos recordaba hace poco el Papa Benedicto XVI, se transforma en una luz que guía toda la vida hacia su plenitud, generando una sociedad donde el hombre pueda vivir de verdad. La comunión de vida y de amor, que es el matrimonio, se convierte así en un auténtico bien para la sociedad”.

La Familia, querida por Dios

Recordó Monseñor, que "...La familia no ha sido inventada por los hombres, no es una institución humana que, por lo tanto, los hombres puedan cambiar o modificar. Ella ha sido querida por Dios. Por lo tanto, lo que cuenta es que la familia permanezca según el proyecto de Dios. Es sobre todo en la familia, que se transmiten los valores y se educa en la fe.

Misión de los Padres

Efectuando un llamado a los padres, indicó "...Es misión ineludible de los padres ser los maestros de la fe de sus hijos. Ellos son los primeros catequistas, los iniciadores de sus hijos en cuanto respecta a su vida religiosa. Con frecuencia en casa, los diálogos entre padres e hijos se habla de la escuela, del deporte, de espectáculos, de música y televisión, de política o amistades, etc., pero se habla poco de la fe, de las enseñanzas del Evangelio, y raramente se analiza los acontecimiento de la vida a la luz de la fe. Se habla poco de Dios. Por ello, es necesario hacer comprender a los padres, que para preparar un futuro sereno para sus hijos, deben ser sus educadores en la fe. Los padres no pueden delegar a otros su responsabilidad en lo que respecta a la transmisión de la fe. Aquello que siembra la familia en el corazón de un niño deja para siempre frutos en su vida. Un padre y una madre pueden dejar poco en herencia a sus hijos, pero si dejan a ellos el don de la fe, les transmiten en bien más precioso disponible sobre esta tierra: la luz que ilumina el camino y que da sentido y valor a nuestro obrar. Sin embargo, sólo es capaz de trasmitir la fe aquella familia que vive y se alimenta del amor de Dios. Una familia que vive auténticamente cimentada en la caridad, entendida como amor que viene de Dios, irradia naturalmente una fuerza capaz de transformar la sociedad.

Proyecto de Dios

Los cambios culturales y nuevas formas de pensar, promovidos por ciertas ideologías e incluso organizaciones internacionales, y con la ayuda de poderosos medios de comunicación social están impactando fuertemente la institución familiar. De este modo, se desconoce que el matrimonio y la familia son un proyecto de Dios. Va creciendo la dolorosa realidad de familias incompletas, parejas en situación irregular y el aumento del matrimonio sin celebración sacramental; La situación de miseria y hambre por el desempleo, la carencia de vivienda digna, de servicios educativos y sanitarios; de salarios bajos; el abandono de ancianos y niños, el creciente número de madres solteras; la implementación de una verdadera cultura de la muerte, con la imposición de la píldora del día después y políticas públicas que pretendiendo prevenir problemas de una sexualidad mal vivida, proponen métodos que junto con ser incapaces de ir a las causas, terminan favoreciendo la promiscuidad y sus consecuencias; parlamentarios que comienzan a manifestarse abiertamente a favor del aborto y de la eutanasia. Una cultura y economía materialista y consumista, que refuerza el rol del padre fundamentalmente como proveedor , y por ello, presionado a trabajar y producir más….Mamás, que por diversas razones se van ausentando cada vez más del hogar y de la crianza de los hijos…no pocas se ven obligadas a trabajar incluso los fines de semana, porque hasta el domingo ha dejado de ser el Día Sagrado reservado al Señor y al amor familiar. Se va postergando siempre más la llegada de los hijos y éstos reducidos en número….. Pareciera que nos vamos acostumbrando a una cultura basada en el desprecio por el matrimonio, por la familia y por la vida…Todo esto puede conducirnos a una desintegración de la familia, y a la pérdida de costumbres familiares que son esenciales y muy significativas en la vida de una persona.

Al finalizar la Celebración eucarística clubes de cueca de la ciudad compartieron con los asistentes, pies de cueca para celebrar a la Virgen del Carmen, Patrona de Chile.

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 02-10-2007