El pueblo de Santiago celebró al Cardenal Silva

El pueblo de Santiago celebró al Cardenal Silva

“Raúl amigo, el pueblo está contigo” se volvió a escuchar en la Plaza de Armas de Santiago, durante el acto de homenaje al Cardenal Raúl Silva Henríquez al cumplirse cien años de su natalicio.

Viernes 28 de Septiembre de 2007
La tarde del jueves 27 de septiembre estaba más bien fría en la capital. Sin embargo, la Plaza de Armas de Santiago se llenó de calor humano y de muchas emociones para celebrar los cien años del nacimiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez, VIII Arzobispo de Santiago. El homenaje ciudadano contó con la presencia de autoridades eclesiásticas encabezadas por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz; el Nuncio Apostólico, Monseñor Aldo Cavalli; el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Alejandro Goic; el vicepresidente del Episcopado, Monseñor Gonzalo Duarte; Obispos y Vicarios Episcopales.

Al acto, organizado por la Fundación Cardenal Silva Henríquez y la universidad del mismo nombre y con el apoyo de diversas instituciones sociales, contó con la asistencia de la Presidenta de la República, Michelle Bachelet; los Ministros Ricardo Lagos Weber, José Antonio Viera Gallo; del ex Presidente Patricio Aylwin, diputados, alcaldes, dirigentes sociales, y un numeroso y fervoroso público.

Monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción y Presidente de la Fundación Cardenal Silva Henríquez, dio la bienvenida a los asistentes destacando en sus palabras la vigencia de su legado. Ver Saludo de Mons. Ezzati

Recordando su vida y legado

Durante la ceremonia se recordó, a través de videos y grabaciones, la vida y la obra del Cardenal Silva. El video que recopila la historia de Chile y de la Iglesia en las últimas décadas y que tiene como protagonista la figura del Cardenal fue interrumpido en diversas ocasiones con aplausos y gritos de: “Raúl amigo, el pueblo está contigo”. Otro de los momentos emotivos de la jornada fue la interpretación, por parte de la Orquesta y Coro de la Universidad de Santiago, el coro de la Universidad Católica Silva Henríquez y el grupo Contraluz, de la Cantata de los Derechos Humanos escrita por el Padre Esteban Gumucio en honor al Simposio realizado en Chile en 1978.

Su amor a la Iglesia y a la patria

El Cardenal Francisco Javier Errázuriz recordó la vida y obra de quien fuera Arzobispo de Santiago por 22 años. Indicó: “Don Raúl sintetiza de modo notable el amor por su Iglesia y el amor por su Patria. Dos amores que hoy, observados con la distancia y la serenidad que da el paso del tiempo, son dignos de resaltar. Ellos iluminan nuestra vida de hombres y mujeres de fe, miembros del Pueblo de Dios, y también de ciudadanos de esta tierra chilena”.

Proyectando el legado de su antecesor, el Cardenal Errázuriz indicó: “Cuando nuestra Patria se prepara para celebrar el Bicentenario de su independencia, nos hace bien recordar que Don Raúl no fue un simple hacedor de cosas. A él le debemos una expresión que nos invita a percibir lo más hondo de nuestra realidad, la fuente de nuestros compromisos y de nuestra creatividad: ‘el alma de Chile’. El alma que debemos descubrir, cuidar y cultivar. El alma por la cual se dio por entero para que nuestra Patria siempre reconociera el primado de la libertad sobre toda forma de opresión, de la justicia sobre toda forma de anarquía y arbitrariedad, y de la fe sobre toda forma de idolatría”. Añadió: “Al contemplar sus cualidades humanas y su vida de fe, sencilla y perseverante, podemos decir que en muchos ámbitos de su vida y su acción, Don Raúl fue un verdadero precursor. Precursor de un Patria más noble y justa para todos; precursor de una Iglesia siempre renovada al servicio de su misión, precursor como hombre de visión amplia y generosa para todos los pueblos. Su gran anhelo era testimoniar y anunciar que el Reino de Dios ya está en medio de nosotros como un adelanto de la realidad nueva y definitiva de la historia. Ésa donde se enjugará toda lágrima y ya nadie atentará contra su hermano; la patria del justo Abel, la patria de la cual todos tenemos vocación de ciudadanos, la patria del cielo en la cual no habrá oscuridad, ni sufrimiento ni injusticia, ya que es la Patria del amor y de la fraternidad”.

Al acercarse al final, el Cardenal Errázuriz aseguró: “con el ejemplo del Cardenal Silva Henríquez, Dios ha bendecido a nuestro pueblo. Como seguía a su Señor y Maestro, también de él se puede decir lo que distinguió el paso de Jesús por la historia: pasó entre nosotros haciendo el bien, predicando el Evangelio a los pobres y aliviando de toda dolencia en la medida de sus fuerzas”. Ver discurso completo del Cardenal Errázuriz.

Un chileno admirable

Por su parte, la Presidenta de la República dijo conmovida en su intervención: “Nos reunimos, con emoción y gratitud, para recordar a quien fuera un gran pastor de la Iglesia Católica, un chileno admirable y un hombre excepcional, que dedicara su vida al servicio de su pueblo”. Para luego añadir: “Si algo se puede decir de nuestro Cardenal, y es el más grande homenaje que se pueda hacer de alguien, es que fue fiel a todo lo que amó y todo lo que tenía lo entregaba a aquello que amaba (…) Por eso, tal vez sea el momento simplemente de agradecer, el momento de agitar un pañuelo levantado, de aplaudir, de sonreírle a la vida. Sí, éste es el momento de darle gracias a la vida y a quien amó tanto la vida. Por eso ahora, ahora junto a todos ustedes, sin distingos ni diferencias, como Presidenta de Chile, alzo mi voz para decir la más sencilla y la más grande de las palabras: gracias, Cardenal; gracias don Raúl; gracias pastor”.

- Ver discurso completo de la Presidenta Bachelet.

- Ver discurso completo del Cardenal Errázuriz.

- Ver Saludo de Mons. Ezzati

Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 28-09-2007