El Cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio, presidió en la Catedral Metropolitana una solemne Eucaristía, al cumplirse hoy jueves 27 de septiembre los cien años del nacimiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez.
La misa fue concelebrada por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago; el Cardenal Jorge Medina Estévez, Arzobispo obispo emérito de Valparaíso; por el Nuncio Apostólico del Santo Padre, Mons. Aldo Cavalli; por Mons. Alejandro Goic, Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. Junto a ellos, también concelebraron la mayoría de los obispos del país, y numerosos sacerdotes.
Entre los fieles presentes, se contaban familiares del Cardenal Raúl, personas ligadas a sus numerosas obras, representantes de otras confesiones cristianas y autoridades de la sociedad civil. De esta forma, la Iglesia Católica en Chile se ha unido en la alegría y gratitud por el paso de Dios en nuestra tierra, a través del Cardenal Raúl Silva Henríquez.
En sus palabras iniciales, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz agradeció al Cardenal Sodano su presencia, porque ello nos recuerda el profundo vínculo que tuvo don Raúl con los Papas de su tiempo.
El Arzobispo de Santiago destacó al Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien -según señaló- se convritió "en una figura emblemática, a semejanaza del Buen Pator, trabajando por el bien de neustro pueblo, y trabajando por el encuentro con Jesucristo de todos los hijos de nuestra Iglesia".
Homilía
Tras la lectura del relato evangélico de la visita de María Santísima a su prima santa Isabel y el canto del
Magnificat, el Cardenal Angelo Sodano inició su homilía aludiendo a esta cita: "Recorriendo su largo camino, cuántas veces el Cardenal Raúl habrá cantado como María el Magnificat (...) Hoy nos reunimos para repetir también nosotros: 'Mi alma engrandece al Señor'. Y podríamos también parafrasear 'Grandes cosas ha hecho el Omnipontete en el recordado Cardenal'".
El Cardenal Sodano agregó que también él se benefició de los consejos de don Raúl durante su servicio como Nuncio Apostólico en Chile. "Éste es el momento de la oración y de la gratitud. Desde el cielo nuestro pastor estará contento al ver que hoy en esta Catedral recordamos el alma de su apostolado".
Citando a Juan Pablo II, el Decano del Colegio Cardenalicio se preguntó: ¿Qué supone ser sacerdote hoy en este escenario en continuo movimiento? Al respecto, recordó el magisterio del anterior Pontífice en el sentido de que el obispo camina con su tiempo, mira atento lo que ocurre en la historia humana. "El saceredote, el obispo, no ha de tener ningún miedo de estar fuera de su tiempo (...) La tarea más grande para cada sacerdote y obispo es descubrir el hoy de cada día para su encuentro con Jesucristo (...) Si estamos con Cristo, estamos en el hoy, al día".
El Cardenal Sodano destacó la vocación salesiana del cardenal Raúl, su amor por la Eucaristía, su fidelidad a la oración cotidiana, su servicio a los jóvenes y los pobres: "Su lema episcopal indicaba el secreto de su empeño apostólico, es la caridad de Cristo la que nos empuja".
Agregó que, incluso en las horas amenazantes de la tormenta, el Cardenal Silva buscó ser fiel al Señor: "Admiré siempre su fortaleza de ánimo, la serenidad, propios de un pastor de la Iglesia en los tiempos modernos que no son fáciles".
"Es verdaderamente grato para mí elevar un Te Deum de acción a gracias al Señor por este servidor de la Iglesia. Hoy quisiera asociar su memoria a la del Papa Juan Pablo II. En realidad han sido dos pastores excepcionales. Cada uno en su propio campo, cada uno con su carácter, han servido al Señor con sus virtudes y sus límites", manifestó el Cardenal Sodano, quien concluyó su homilía encomendando a ambos siervos de Dios a las manos misericordiosas del Señor.
Agradecimiento al Cardenal Sodano
Al concluir la Eucaristía, el Arzobispo de Concepción y Presidente de la Fundación Cardenal Silva Henríquez, Mons. Ricardo Ezzati, agradeció la presencia del Decano del Colegio Cardenalicio, "en un gesto que expresa su cercanía a nuestra Iglesia", a los obispos, sacerdotes, autoridades y fieles presentes. Del mismo modo, expresó su gratitud a sus colabordadores en la Fundación y a las autoridades de la Universidad Cardenal Silva Henríquez.
Mons. Ezzati recordó que el Cardenal Silva Henríquez "desde su fe y caridad, ha marcado y sigue marcando la vida de nuestros pueblos". Sostuvo que en el cardenal Silva "el Señor le ha regalado a la Iglesia un pastor excepcional: sus palabras han sido proféticas, incluyendo el amanecer de tiempos nuevos y de desafíos inéditos".
"A nosotros corresponde - concluyó el Arzobispo de Concepción- la tarea de convertir su profecía en realidad de vida personal y colectiva cotidiana".
La ceremonia concluyó con una visita de los obispos a la cripta donde reposan los restos de don Raúl, lugar donde se rezó un responso por el eterno descanso de su alma.
Especial web del Cardenal Raúl:
www.cardenalsilva.cl
Fuente: Prensa CECh
Santiago, 27-09-2007