Entre los asesores asistentes al XIV Encuentro Nacional de Pastoral Juvenil estuvo el padre Galo Fernández, Vicario para la Esperanza Joven, de la arquidiócesis de Santiago, quien valoró la seriedad del compromiso de los jóvenes en el trabajo y los desafíos de la Iglesia y su participación. “Quedé muy contento de la diversidad de nuestras diócesis, pero también de su espíritu fraterno y de comunión. Esperamos que quienes han participado vayan a contagiar este espíritu y nuestras tareas tan desafiantes en un mundo individualista, que a veces tiene menosprecio u olvido de las cosas de Dios y el Evangelio, que son los que dan tanta vida y en abundancia”, argumentó.
Dijo que se concluyó con una mirada de querer promover un espíritu de comunión en el mundo, agregando que la temática central del encuentro fue la opción por una vida comunitaria del discípulo misionero, que es parte esencial del Evangelio.
Subrayó que la misión juvenil tiene etapas. “Hay un itinerario de formación muy importante. En la medida que un discípulo misionero va madurando en el encuentro con Cristo, él va descubriendo tareas en el mundo. Pero ciertamente veíamos a propósito de la comunión que nuestra primera misión es vivir la comunión; hacer que nuestras comunidades sean alegres, que muestren al mundo que es posible vivir en fraternidad. En segundo lugar, veíamos que nuestras comunidades tienen una tarea muy importante como es la de educar para la comunión. No se improvisa a una persona capacitada para vivir en comunión, porque esto es parte de un itinerario formativo muy profundo de aprender, a veces, a renunciar a sus propias perspectivas y a valorar la perspectiva del otro. En tercer lugar, cultivar compromisos concretos en todas las instancias donde se construya el mundo: las asociaciones culturales, deportivas, los centros comunitarios vecinales, los sindicatos, los centros de alumnos, los compromisos sociales y políticos y todo aquello que se construye y que es común, el bien común, el nosotros y que contraponía un poco al yo, en este mundo que más bien parece invitar sólo a defender lo individual. Tenemos que aportar en el “nosotros” y lo aprendemos en la vivencia concreta de la comunidad, pero lo proyectamos en tantas instancias del mundo”
Para el asesor de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Concepción, presbítero Pablo Leiva, “el encuentro en Concepción es un signo claro que los jóvenes creen en la Iglesia, como comunidad, porque puede ayudarles a crecer en su vida espiritual; creen en la Iglesia, porque es para ellos el lugar de encuentro con Jesucristo. Durante estos días hemos reflexionado sobre la comunidad como espacio privilegiado para crecer en el amor a Jesucristo, en el amor a los hermanos. Viendo a los jóvenes de todo Chile, entusiasmados y esperanzados en lo que es la vida cristiana y que están siendo llamados discípulos misioneros, me alegra. Los veo decididos, comprometidos con la causa del Reino de Dios y en aquellos a quienes representan”.
Finalmente, comentó su alegría que el encuentro se realizara en su diócesis, aunque aclaró que la jornada la organizó la Comisión Nacional. “Nosotros hemos sido como uno más y hemos tratado de hacer todo lo posible para que tengan la experiencia de los jóvenes de esta diócesis. Los invitamos a participar en el Festival de la Canción, que es una expresión artística de la Iglesia de Concepción. Los hicimos sentirse parte y escuché de parte de ellos que fue una experiencia positiva. Nos quedamos muy satisfechos”, concluyó.
Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 22-09-2007