Entrevista a Monseñor José Manuel Santos en septiembre de 2005

Entrevista a Monseñor José Manuel Santos en septiembre de 2005

A continuación reproducimos una entrevista realizada al fallecido Arzobispo emérito de Concepción, Monseñor José Manuel Santos, por la periodista Ana María Yévenes.

Sábado 15 de Septiembre de 2007
Monseñor José Manuel Santos:
“Hay que lograr que las personas vuelvan a tomar la vida en serio”

En septiembre del 2005, visité al Arzobispo Emérito de Concepción, monseñor José Manuel Santos, en el convento en que vivía en Viña del Mar. Se veía físicamente más débil que el pastor de Concepción que conocí desde niña. Sin embargo, al entrevistarlo me di cuenta que el pasar de los años sólo había aumentado su sabiduría. Sus palabras, pronunciadas hace dos años, mantienen hoy gran actualidad.

¿Cómo ve al Chile de hoy?, ¿Es Chile un país católico como se preguntaba el padre Hurtado?

No tanto. No tan católico por el alejamiento paulatino de la gente de la Iglesia. Si uno va a la familia, ahí la cosa es peor. Cuando hay en Chile un problema de delincuencia, por ejemplo, cuál es la solución...aumentar el número de carabineros. Así no se ataca el problema: el problema está en la familia. Son impresionantes las encuestas por lo vergonzosas que son. Fíjese que en el año 2002, el 50,5% de los niños nacieron fuera del matrimonio. Es decir, la mitad de los niños chilenos no saben lo que es papá y mamá. Esa es la tragedia. Eso no lo dice nadie. Es macabro.

¿Es ese un tema central de preocupación para la Iglesia?

No sólo en la oración. El trabajo que debe hacerse por la familia es fundamental porque es la base de una sociedad. Yo creo que ese es el problema central de Chile y nadie habla de eso.

¿Cómo puede una sociedad como la nuestra ayudar a fortalecer la familia?

Yo creo que se deberían comenzar por revisar los principios de la vida natural. Si se examina el cristianismo con mayor razón. Hablar de los principios naturales, de la indisolubilidad del matrimonio, de su permanencia. No podemos seguir con estos matrimonios que duran tres semanas. Parece una chacota, pero no es aceptable que se juegue con la familia. Ese es un mal de raíz, mientras no se arregle eso, no vamos a arreglar nada.

¿El tema económico también está debilitando la familia y el matrimonio?

Yo creo que no es lo más importante. Hay mucha gente pobre que tiene hermosas familias. No está allí la raíz del tema.

¿En qué estaría la raíz?

En una pérdida de fe y de moral. También en los medios de comunicación han tenido mucha importancia. Hay que ver lo que sale en los diarios: la liviandad con que se tratan temas importantes. La televisión que tenemos: la bajeza de las noticias. Los grandes temas que antes había se han perdido. Si eso es lo que le estamos dando a la gente...estamos cosechando los frutos.

Mirando al Bicentenario ¿qué habría que hacer?

Para mí hay que trabajar la formación de la gente en especial de la juventud. Hay que lograr que las personas vuelvan a tomar la vida en serio. Un gran medio para lograrlo es la fe cristiana. Cuando hay grandes decadencias, de repente llega un ser que levanta todo. Cuando las cosas llegan a estar tan mal, llega la necesidad de recuperar los valores más profundos.

¿Hace falta un gran líder?

Yo creo y espero que Dios lo mandará.

Monseñor, ¿usted teme que termine por despenalizarse el aborto en Chile?

El tema es macabro. Los datos oficiales ya son macabros, pero los datos oficiales están bajo la realidad. Eso demuestra el desprecio que hay frente a la vida. ¿Cómo es posible aceptar el peor de los asesinatos, contra un ser indefenso, peor aún contra el propio hijo?

¿A usted le ha correspondido acompañar a alguna mujer que estuviera por abortar?

Sí, y a Dios gracias he logrado que no lo hicieran. Pero esos casos son contados con los dedos de una mano porque eso no se consulta. Se hace y después se pide ayuda. La gente que los hace queda marcada por toda la vida.

Monseñor Alejandro Goic acaba de ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal chilena, ¿qué le parece este nombramiento?

Yo aprecio mucho a monseñor Goic. Durante los cinco años que fui Arzobispo de Concepción él fue mi Obispo auxiliar y me entendí a las mil maravillas con él. Él fue una gran ayuda. Yo tengo mucha esperanza porque él tiene muy buenos principios, pero, además, muy buena llegada con la gente y eso es muy importante. Él puede hacer mucho bien y estoy seguro que lo hará.

¿Es muy difícil la misión de la Iglesia en estos tiempos?

Hay que ver que es lo que es la Iglesia primero. Muchas veces pensamos que el ideal es que todas las personas sean cristianas Nuestro Señor dio un mandato de predicación universal. La idea del Señor fue que el anuncio del Evangelio se hiciera a todas las personas, no tuviera límites. Pero uno se puede preguntar ¿quienes van a aceptar eso? Yo tengo la impresión que el Señor sabía que no iba a ser una multitud. Él coloca la comparación de la sal y de la luz. La sal es mínima para hacer que una comida sea grata. Lo mismo la luz, basta una pequeña ampolleta para iluminar una sala mucho más grande.

En este Chile, a veces alejado de la Iglesia, se ve tanto cariño por el Padre Hurtado a quien usted conoció....

Yo creo que por su apostolado y su generosidad. El Hogar de Cristo es considerada su obra principal, pero lo que a él lo que más le preocupaba –lo sé porque un día me lo dijo cuando me vino a ver a Valparaíso- es que las organizaciones laborales estaban en manos ajenas y empezó a trabajar en eso, en la formación de la Asociación Sindical Chilena.

Habiendo conocido al padre Hurtado qué destacaría de él

Fue un hombre que se jugó al 100% en todo sentido. Hoy lo alaba todo el mundo, pero entonces no. Cuando él escribió el libro “¿Es Chile un país católico?” para mucha gente fue poco menos que un escándalo.

En Concepción se le recuerda mucha, pero hay dos visiones completamente distintas de usted. Obviamente por lo polarizada que estaba la sociedad por el tema del Gobierno Militar. ¿Para algunos usted fue un gran pastor que se la jugó por la verdad y por el respeto a los derechos humanos, otros hablaban del pastor rojo?

A mí me da risa. A mi me tacharon de comunista pero yo había trabajado por años en Valparaíso, cuando era asesor universitario, preparando a los universitarios católicos para poder discutir con los comunistas. Por eso me daba risa. No me alcanzaba a dar mal humor.

¿Qué recuerda de su experiencia respecto al Gobierno Militar?

Yo traté de mantener el diálogo. En Concepción el diálogo era difícil a pesar de que el Intendente era una persona católica y que conmigo fue muy delicado. Lo que pasa es que muchas cosas pasaban y había muchas cosas que a un general se le escapaban, no por su culpa sino porque había organismos de seguridad. Los conflictos no fueron personalmente con él.
Usted recordará que un año yo suspendí la invitación a las autoridades al Tedeum y eso produjo un verdadero revuelo. A mi me parecía absurdo que nos pusiéramos a rezar juntos cuando no estábamos marchando juntos. La Catedral de Concepción estuvo llena igual. Hubo autoridades que fueron pero no ocuparon puestos, sino que se sentaron atrás. Fue muy criticado pero fue lo que había que hacer.
Después envié al Intendente e hice pública una carta donde señalaba los 14 puntos de desacuerdo. En eso yo tuve mucho cuidado de no mandar nunca algo de lo cual no estuviera completamente seguro. De hecho nunca a monseñor Goic ni a mi nos desmintieron. En un período en que eran dimes y diretes todos los días.

¿Usted se arrepiente de algo hecho o de alguna omisión durante el Gobierno Militar?

Yo creo que hicimos todo lo que podíamos hacer. ¿Qué más podíamos hacer? Sólo denunciar. No teníamos fuerza física. ¿Excomulgar? No habría sido una medida con mayor fuerza. Creo que hicimos lo que podríamos haber hecho. Las declaraciones fueron oportunas y jamás dejamos pasar alguna cosa de la cual tuvimos certeza.

Ana María Yévenes

Fuente: DOP Santiago - www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 15-09-2007