Arzobispo animó a la comunidad a ser discípula y misionera de Jesús y a anunciarlo con audacia.
Con un ferviente llamado a hacerse discípulos y misioneros de Jesús y a anunciarlo con audacia, en medio de su realidad social, hizo el arzobispo de Concepción, monseñor Ricardo Ezzati, a los miembros de la comunidad eclesial de la parroquia Natividad de María, el sábado 8 de septiembre.
“Sean una comunidad de discípulos fervientes y una comunidad de misioneros valientes que tengan la audacia de anunciar a Cristo y hacerlo presente en medio de nuestra sociedad”, expresó monseñor, quien además se mostró muy contento por los numerosos jóvenes presentes en la celebración. “Veo con alegría la presencia de muchos jóvenes, a ustedes, de manera especial, quisiera encomendarles la tarea de anunciar a Jesucristo en medio de sus compañeros y ser testigos del gozo de ser cristiano”, señaló.
Monseñor manifestó que la comunidad, como María, está llamada a ser signo de esperanza. Explicó que “ella nos dice cómo, en medio de tanto materialismo y tantos caminos que parecieran satisfacer momentáneamente la sed de felicidad de nuestros hermanos, nosotros estamos llamados a explicar la fuente donde está la verdadera alegría y la verdadera paz”.
El arzobispo felicitó a la comunidad parroquial por llevar el nombre de Natividad de María y los invitó a tener el corazón abierto y mantener una permanente actitud de escucha para aprender de la virgen a nivel personal y comunitario “María es madre de toda la Iglesia, pero ustedes la consideran de una manera muy particular. Ustedes están bajo la protección de María, aurora de la salvación, que nace para abrir la esperanza del corazón de todos”, dijo y agradeció a Dios que sea una comunidad en que han madurado muchas vocaciones laicales como también sacerdotales y religiosas. Justamente, horas antes había ordenado dos diáconos permanentes.
Concluyó su homilía recordando el rezo del Papa Juan Pablo II, en su primera visita a su tierra natal, en Polonia, donde junto a los fieles, expresó: “Aquí estamos madre nuestra, para que escuches el latido de nuestros corazones; para que cada corazón pueda descansar junto al tuyo. Permítenos escuchar los latidos de tu corazón de madre, para continuar esperanzados nuestro camino”.
Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 09-09-2007