En el Día del Migrante, 2 de septiembre, la Iglesia Católica orará por los extranjeros que viven en nuestro país. La principal Eucaristía se desarrollará a mediodía en la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya y será presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz.

Son miles y miles los extranjeros que, dejando sus países de origen se han avecindado en Chile en forma definitiva a lo largo de la historia patria. Otros, han elegido este destino para reunir alguna pequeña o mediana fortuna para volver a su tierra a concretar algún soñado proyecto. Son los migrantes que han llegado a ver si es verdad aquello de “verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”.
Españoles, italianos, palestinos, judíos, alemanes, latinoamericanos son algunas de las nacionalidades cuyas importantes colonias en Chile han hecho grandes aportes a la economía y cultura locales, en un rico intercambio. Últimamente, la mayoría de los migrantes que han llegado a Chile son peruanos. Representan el 26% de los extranjeros en el país, que hoy alcanza a 258 mil personas.
No hay cifras exactas ni oficiales respecto al número de migrantes peruanos que viven hoy en Santiago. Se sabe que el 26% de los extranjeros que viven en el país corresponden a esa nacionalidad. Pero también hay un buen número de europeos, 17%; argentinos, 22%; bolivianos, 6%, y ecuatorianos, 5%.
Las razones para emigrar a Chile son diversas: políticas, como los colombianos, que huyen de la violencia; razones económicas, como los peruanos, y razones culturales, como los bolivianos, que en el altiplano chileno encuentran trabajo sin cambiar de entorno.
Una pastoral para los migrantes
Con el fin de apoyar a los migrantes y por iniciativa del Cardenal Raúl Silva Henríquez, cuyo centenario de su natalicio se conmemora este mes, existe el Instituto Católico de Migraciones, Incami, presidido actualmente por el Obispo de Melipilla, Monseñor Enrique Troncoso, y cuyo vicepresidente es el religioso scalabriniano Algacir Munhak, brasileño.
El Incami acoge temporalmente a migrantes, les otorga las primeras ayudas, le facilita la regularización para permanecer en Chile, y les busca trabajo a través del Centro Integrado de Ayuda al Migrante (Ciami). “La Pastoral del Migrantes está relacionada con la esperanza cristiana porque el migrante es por excelencia el hombre y la mujer de la esperanza”, señala el Padre Algacir.
Según el religioso, la migración en Chile no es un problema como lo es en países europeos. Asegura que “hay más chilenos en el extranjero que extranjeros en Chile. La migración en Chile no tiene connotaciones negativas, como en Europa. Produce más beneficios que dificultades para la sociedad, como el aporte profesional, cultural y económico que realizan los migrantes. Es el caso, por ejemplo, de los muchos médicos ecuatorianos en los consultorios; los peruanos que trabajan en la construcción y su valioso aporte culinario; los argentinos en el transporte, los bolivianos en los negocios”.
Lo negativo
Las dificultades se presentan en el trato que reciben los trabajadores migrantes, especialmente los peruanos, de parte de muchos empleadores. Esto lo viven muy fuertemente las “nanas peruanas”. Muchas de ellas han experimentado en carne propia cómo quieren en Chile a las nanas cuando son peruanas. Otro problema que resalta con dolor el Padre Algacir: el tráfico de personas, muchas veces sin que los afectados se den cuenta de que están siendo objeto de un abuso ilegal. “Inescrupulosos ofrecen sus servicios para ingresar al país a extranjeros por el extremo norte; cobran dinero, prometen trabajo, pero luego de ingresados los abandonan”, dice.
Las migraciones son un problema global y muy presente en América Latina, dicen los obispos del continente en el Documento de Aparecida. Sostienen que entre las tareas de la Iglesia a favor de los migrantes está “indudablemente la denuncia profética de los atropellos que sufren frecuentemente”.
Ver especial día del migrante
Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 31-08-2007