Las preocupaciones permanentes de la Iglesia

Las preocupaciones permanentes de la Iglesia

Miércoles 22 de Agosto de 2007
Esta mañana en un encuentro con la prensa, Mons. Cristián Contreras Villarroel, Obispo Auxiliar de Santiago y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile, se refirió a la equidad en nuestro país, un tema que siempre ha estado presente dentro de las preocupaciones de la Iglesia.

“Cuando Mons. Goic habló del salario ético y de que había inequidad en nuestra patria, algunas personas dijeron que era un término un poco fuerte. En realidad no es el término el que es fuerte, sino que es la realidad. El término lo que hace es justamente iluminar una realidad que a veces nosotros no queremos ver”, afirmó.

La corrupción mata a la sociedad

Otra tema sobre el cual la Iglesia constantemente ha debatido y ha expuesto su punto de vista es la corrupción presente en la vida política: “Es un tema que nosotros hemos tocado y lo hemos analizado, y cuando se habla de la inequidad se está hablando de ciertos roles sociales que están detrás de esta realidad. Insistir en que nosotros hemos omitido algunas realidades es injusto”.

Así se manifiesta en la declaración al término de la 93 Asamblea Plenaria de la Conferencia Espiscopal de abril de 2007 “Renovemos la Esperanza en el alma de Chile” , donde los Obispos pedían mejorar la calidad de la política: “El país enfrenta hoy desafíos muy importantes, como la superación de los hechos de corrupción, y una tendencia peligrosa a exacerbar el conflicto, presentando una mirada pesimista de la realidad y un panorama desolador del futuro. Todo esto reclama un mejoramiento de la calidad de la política, recuperando su sentido más profundo de servicio al Bien Común. También más responsabilidad para dotarla de mayor legitimidad, comprometiendo al mismo tiempo una activa y responsable participación ciudadana en los asuntos de interés público”.

A continuación presentamos el dialogo que el Obispo Secretario de la Conferencia Episcopal de Chile sostuvo con los medios de comunicación.

Ustedes hacen un llamado al dialogo nacional que incluya todas las miradas. ¿Les parece que este consejo que propuso el gobierno responde a ese llamado?

Todas las miradas que busquen el progreso de nuestro país y de las familias más pobres. Creo que hay personas en todo ámbito, instituciones, mundo laboral, político, académico, científico, también en los medios de comunicación, que pueden aportar a este gran debate. Ciertamente cualquier instancia que el gobierno promueva en orden a este dialogo entre los actores de la sociedad va a contar con el apoyo y con el aliento de la Iglesia, y esperamos que hayan muchos católicos comprometidos en este dialogo.

¿Qué opina del comité de equidad? ¿Cree que responde a las soluciones que ustedes plantean?

Vamos a apoyar siempre ese tipo de instancias, y por otra parte esperamos que hayan muchas personas comprometidas con su fe y que aporten desde la competencia de sus profesiones, sus acciones. La presidenta lo ha anunciado en forma genérica y veremos en los próximos días cómo va a estar constituido.

¿A ustedes les gustaría ser partícipes de este comité?

Como jerarquía creo que no nos corresponde, pero sí tenemos contacto con tantas personas que están involucradas en el ámbito de la economía, sociología, y que puede ser un aporte. Por ejemplo, tenemos colaboración de personas muy competentes en sus profesiones y existe en nuestra Conferencia Episcopal un equipo de personas que conforman el Comité de Justicia y Paz, y ellos constantemente hacen análisis de la realidad que nos ayudan a formarnos una impresión de lo que está sucediendo en nuestro país.

Confiamos en que personas de gran valor intelectual, moral y académico puedan estar presentes y que el compromiso de la fe los lleve a un compromiso mayor con el bienestar del país.

¿Ustedes esperan que en este dialogo se incluya el sueldo ético?

Respecto del sueldo ético yo creo que Mons. Goic ha sido muy claro. Cuando él dio una cifra no la estaba proponiendo desde un punto de vista técnico, era para dar un ejemplo de lo que se podría llamar un sueldo que va más allá del salario mínimo, por lo tanto nosotros no nos movemos en ese ámbito técnico, para eso están los economistas, las personas que conocen ese ámbito del saber humano.

Detrás del tema de la equidad se esconden realidades muy dramáticas que pueden causar un daño enorme al país. Por ejemplo, ciertas manifestaciones de violencia. Nos preguntamos en esa declaración del 18 de julio si no correspondía a esta situación de inequidad que a veces constatamos en nuestra patria. La postergación de grandes sectores de nuestra sociedad, de jóvenes que no tienen acceso al trabajo o a una educación buena, o a aspirar a adquirir una casa que les permita contraer matrimonio y tener una familia y educar a los hijos. Esos son temas que están también detrás de este llamado a un dialogo social y es lo que nos motiva también a pedirlo.

¿Qué pasa cuando a ese dialogo social no se quieren sumar los trabajadores? La CUT dijo que no se iba a sumar a esta instancia del gobierno.

He escuchado a Arturo Martínez, a quien le tengo un gran respeto. Él tiene sus motivos, pero creo que a priori nadie debiera, por el bien del país y los trabajadores, salir de una mesa a la cual pueden ser invitados. Siempre es importante que en las mesas de dialogo puedan estar todos los sectores representados. Él dice que tiene otra forma de dialogar directamente con los empresarios, pero toda forma de dialogo es buena. Entonces, por qué excluirse de una a la cual está llamando el gobierno desde una perspectiva del bien común.

Hay dirigentes empresariales que se han quejado por un posible estallido social, ya que se estarían exacerbando los ánimos. ¿Ustedes sienten que es así?

Mons. Goic se ha referido a ello, pero no es porque se haya puesto el tema de la equidad como tema de conversación, o como un tema que debemos abordar como sociedad. Si existen estallidos sociales es porque hay una situación que desde el punto de vista moral tenemos que analizar. Entonces es al revés. Cuando Mons. Goic habló del salario ético y de que había inequidad en nuestra patria, algunas personas dijeron que era un término un poco fuerte. En realidad no es el término el que es fuerte, sino que es la realidad. El término lo que hace es justamente iluminar una realidad que a veces nosotros no queremos ver.

¿Qué le parecen las aprensiones del mundo empresarial? Dicen que si se aplica el sueldo ético la cesantía aumentaría considerablemente.

Eso ya es un tema técnico. Creo que está absolutamente superado el tema de la cifra que entregó Mons. Goic; insisto, fue un ejemplo. Nosotros no somos técnicos en economía, sabemos que el tema es muy complejo, sabemos que hay empresarios que pueden pagar mucho más que este sueldo ético, pero también somos concientes, porque nos hemos reunidos con los representantes de las pymes, de que para ellos realmente sacar adelante a su empresa es un verdadero sacrificio, y que a muchos de ellos les ha costado grandes sacrificios en el ámbito familiar, en la vida matrimonial; entonces es un tema muy complejo. Pero si sabemos también, por las experiencias de las personas con las cuales tenemos contacto en las parroquias y comunidades, que hay mucha que agradece lo que hacen muchos empresarios por tratar de ayudar a que las personas tengan un sueldo que va más allá de lo legal, incluso a veces más allá del así llamado sueldo ético.

Esta mañana la senadora Evelyn Matthei nuevamente criticó con dureza a la Iglesia diciendo que solamente responsabiliza del sueldo ético a los empresarios, y no ha dicho nada en temas de corrupción en el gobierno como Ferrocarriles del Estado o Ministerio de Obras Públicas.

Escuché a la senadora y puede que tenga razón en algunas aseveraciones, en lo que no tiene razón es en afirmar que como Iglesia no hemos hablado de la corrupción en nuestro país. Si ella revisa lo que han sido nuestras cartas, mensajes después de las Asambleas Plenarias, ahí hemos hablado claramente de los problemas de corrupción que ha habido en Chile y que deploramos y lamentamos. Y por eso hicimos en su momento un llamado a la clase política a admirarnos siempre de los problemas de corrupción que puedan existir, porque si la sociedad se acostumbra a eso, se va muriendo de a poco.

¿El gobierno tendría que solventar buena parte de este sueldo ético?

Hay que distinguir varias cosas, porque ella dice que toda la carga va hacia el mundo empresarial, pero el llamado que hicimos hoy es a todos los actores sociales. Aquí no podemos dividir a la sociedad, decir, aquí están los buenos y allá están los malos. Esa visión la Iglesia jamás la ha tenido de las personas ni de las cosas.

¿Pero ha habido una autocrítica por parte de la Iglesia de poca investigación de los casos de corrupción el gobierno?

Vemos que los políticos y muchas personas del gobierno están muy sensibilizados respecto del tema de la corrupción. Es un tema que nosotros hemos tocado y lo hemos analizado, y cuando se habla de la inequidad se está hablando de ciertos roles sociales que están detrás de esta realidad. Insistir en que nosotros hemos omitido algunas realidades es injusto.

¿Cómo está la salud de Mons. Goic?

Sigue con dolores, tuvo una intervención quirúrgica muy invasiva a la columna, y ya lleva más de dos meses en convalecencia, en este momento le es difícil permanecer en pie, y por lo tanto, toda la actuación que él ha tenido, que cuenta con el respaldo nuestro, la valoramos mucho más justamente por las condiciones de salud física en las cuales se encuentra.

Fuente: Prensa CECh
Santiago, 22-08-2007