El Amor a Cristo es la Distinción de los Cristianos

En Obras Sociales

El Amor a Cristo es la Distinción de los Cristianos

“La obra social de la Iglesia tiene que partir de la contemplación a Jesucristo”, señaló Monseñor Marco Antonio Ordenes en la misa de conmemoración de la pascua de San Alberto Hurtado, con la cual finalizó la Semana Social de la Diócesis de Iquique.

Lunes 20 de Agosto de 2007
En la eucaristía, que se realizó en el hemiciclo del Teatro Municipal, el Obispo también dijo que el prójimo es “quien está, o aquel el que aparece, en mi camino, es decir todo el que está cerca de mi es prójimo. Pero de una manera particular, se vuelve más cercano mío, aquel que está necesitado de mi, aquel que está necesitado de mis manos, de mi corazón, de lo que soy y de lo que tengo. Prójimo es el próximo”.

“Los cristianos tenemos que volvernos próximos al que está sufriendo, al que necesita de mi. Lo que Jesús advierte y crítica en su época, sigue siendo también una advertencia para la Iglesia de hoy: no hay Iglesia de verdad, no hay autentica comunidad cristiana madura, si no se hace tremendamente próxima a las necesidades de los que están a su alrededor”, afirmó y agregó “por eso no se puede entender una parroquia que no tenga una obra de compromiso social. No se puede entender una comunidad cristiana que quede encerrada en la Biblia, en un grupo de oración, en cuatro paredes, y que no sale al encuentro de su hermano que está necesitado de ella, porque si no sale, la fe no madura”.

Al respecto dijo que la fe no solamente se madura de la experiencia del conocimiento, “sino que la fe hay que madurarla en la experiencia del encuentro, del diálogo con Jesús, y en la experiencia del amor al prójimo. Ya sabes cuales son los mandamientos para alcanzar la vida eterna: Ama a Dios por sobre todas las cosas y ama a tu prójimo como si te amaras a ti mismo. Por eso a veces notamos que nos falta tanto más testimonio cristiano, pero del testimonio de Jesucristo y no simplemente de personas aisladas, o de obras que se vuelven empresas, no”.

También aseguró que los cristianos “tenemos que dar ese testimonio de amor a que nos invita Jesucristo. Entonces, por amor a Cristo, en ese momento estaremos en un comedor, estaremos con los enfermos, con los mendigo, estaremos en la cárcel, y en tantos lugares donde está en que hoy, gracias a Dios, esta la Iglesia”, y afirmó que esta es la razón más de fondo “El amor a Cristo es nuestra distinción, profunda y absoluta, respecto a otras obras que son también de bien: obras del estado, de instituciones particulares, nobles y muchas veces más eficaces que las nuestras, pero que no parten de Jesucristo”.

“Este es el testimonio del San Alberto Hurtado”, sentenció el Pastor de Iquique y afirmó que el santo chileno, no es solamente un promotor social o de obras sociales, además dijo, que la pobreza no se va a acabar nunca, y por tanto siempre habrá situaciones de injusticia. “Ya lo declaró Jesús en el Evangelio. El padre Hurtado también lo sabe, sin embrago, parte de su contemplación con Jesucristo, acercándose profundamente a la necesidad del otro porque descubre en el otro a Dios. Por eso nosotros no participamos en la obra social o en la obra de la caridad, porque tengo ganas de hacerlo o porque me gusta. Estas razones son legítimas, pero no son las razones para un cristiano”.

“Nosotros participamos de esta obra porque es lo que el Señor me demanda, es lo que me urge con su caridad, es lo que me está pidiendo porque me muestra, cuando lo contemplo a Él, que ese es mi hermano. Que esa situación, aunque no me gusta, es donde yo lo tengo que salir a su encuentro. Esta es la actitud de los cristianos, y la que está en el corazón del Padre Hurtado, en cuya memoria festejamos su muerte para la tierra, y su nacimiento para el cielo”.

“¿De dónde parte siempre San Alberto Hurtado?. Parte de su encuentro con el Señor, y porque su encuentro con Dios es tan profundo, va descubriendo entonces, a los que están el los bordes del Mapocho, a quienes que están en la calle, a ese hombre pordiosero con amigdalitis en la puerta de su casa. ¿Es que antes no había visto pobres o enfermos? Claro que sí. Pero ahora, cada vez más, los va viendo con los ojos de Jesucristo, y cuando se empieza a mirar con los ojos de Cristo, no es posible desentenderse porque ya no estamos actuando porque es bonito, porque me gusta o porque es un valor interesante promovido por la sociedad. Estamos actuando en la virtud cristiana, en la constancia dura, diaria y permanente que no siempre resulta fácil, pero este es el desafío para nosotros. Muéstrame tus obras, y yo te mostraré en ellas tu fe”, continuó Monseñor Ordenes.

Finalmente, dijo que la fe cristiana es madura, crece y se desarrolla cuando se expresa en las obras de la fe, y la única obra de fe es el amor “porque Dios en definitiva, es amor. ¿Qué hacer maestro para alcanzar la vida eterna?. Ama a Dios y ámalo en tu hermano. No es solamente amar a Dios, sino que hay que amarlo en el hermano, este es el desafío. Por eso se nos tiene que cansar las rodillas y el corazón delante de Señor, ahí está nuestra fuerza para no cansarnos en la obra social”.

Fuente: Comunicaciones Iquique
iquique, 20-08-2007