Luego de once años, la diócesis de Iquique celebró con gran alegría la ordenación diaconal, con miras al ministerio presbiteral, de Javier Eduardo Sáez Gallardo en la parroquia Doce Apóstoles de Alto Hospicio.

A esta ceremonia, la primera de ordenación que preside Monseñor Marco Ordenes y la primera que se realiza en dicha comuna, asistieron sacerdotes de las distintas parroquias diocesanas y otras ciudades, religiosas, familiares y amigos del ordenando, además de la comunidad fiel del sector que se mostró muy emocionada por la ordenación del nuevo diácono.
Este ministerio implica una consagración al servicio de la Iglesia. El Diácono está llamado a anunciar la Palabra, a servir en el Altar y a sus hermanos. Es enviado a presidir las oraciones, celebrar el bautismo, bendecir los matrimonios, llevar la comunión a los enfermos y presidir las oraciones por los difuntos.
El Rito

Con mucha solemnidad inició el padre Iván Rocco, párroco de dicho templo, el acto penitencial de la ordenación diaconal y llamó al ordenando “Acérquese el que va a ser ordenado diácono”, y el Vicario General de la Diócesis lo presentó y pidió su ordenación diaconal “Reverendísimo Padre, la santa Madre Iglesia pide que ordenes diácono a este hermano nuestro”.
Luego, ante la consulta del Obispo ¿sabes si es digno?, respondió el sacerdote: “Según el parecer de quienes lo presentan, y después de consultar al pueblo cristiano, doy testimonio de que ha sido considerado digno”, y el Pastor señaló “con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a este hermano nuestro para el Orden de los Diáconos”.
Desde su cátedra el obispo se dirigió a Javier Sáez: “querido hijo: Antes de entrar en el Orden de los diáconos debes manifestar, ante el pueblo, tu voluntad de recibir este ministerio”, y le preguntó: ¿quieres consagrarte al servicio de la Iglesia por la imposición de mis manos y la gracia del Espíritu santo? ¿Quieres desempeñar, con humildad y amor, el ministerio de diácono como colaborador del Orden sacerdotal y en bien del pueblo cristiano? ¿Quieres vivir el misterio de la fe con alma limpia, como dice el Apóstol, y proclamar esta fe de palabra y obra, según el Evangelio y la tradición de la Iglesia?

A todas y cada una de dichas preguntas, el ordenando respondió “sí, quiero”. Misma respuesta que dio a las consultas: ¿Quieres ante Dios y ante la Iglesia, como signo de tu consagración a Cristo, observar durante toda la vida el celibato por causa del Reino de los cielos y para servicio de Dios y de los hombres? ¿Quieres conservar y acrecentar el espíritu de oración, tal como corresponde a tu género de vida, y fiel a este espíritu, celebrar la Liturgia de la Horas, según tu condición, junto con el Pueblo de Dios y en beneficio suyo y de todo el mundo?
El interrogatorio del obispo continuó: ¿Quieres imitar siempre en tu vida el ejemplo de Cristo, cuyo Cuerpo y Sangre servirás con tus propias manos?, y el ordenando respondió “Sí, quiero, con la gracia de Dios”. Entonces el Pastor le pidió la promesa de obediencia: ¿Prometes obediencia y respeto a mí y a mis sucesores?, “Sí, Prometo”, dijo Javier Sáez, y Monseñor Marco Ordenes finalizó “Que Dios mismo lleve a término esta obra buena que en ti ha comenzado”.
Mensaje del Obispo

En la oportunidad, el obispo de Iquique impuso sus manos sus manos para conferir el orden diaconal, y pronunció la oración consagratoria con la cual la Iglesia ordena a sus diáconos, mientras la asamblea acompañó con su oración.
El Pastor también elevó su plegaria: “Señor confirma con tu gracia este ministerio que realizamos: santifica con tu bendición a este siervo tuyo que juzgamos apto para el servicio de los santos misterios”, e invitó a los asistentes a orar para que Dios “derrame bondadosamente la gracia de su bendición sobre este siervo suyo que ha llamado al Orden de los diáconos”.
En tanto que en su homilía, Monseñor Ordenes se dirigió al nuevo diácono en tránsito “querido Javier, el Señor te ha conducido y fuiste escuchando esa voz interior de Cristo que, muchas veces, es una voz difícil de poder oír en medio de tantos ruidos y de tantas inquietudes. Sin embargo lograste oír la voz del maestro, quien te invitó a seguirlo para siempre en total fe, y hoy das este paso fundamental en que entregas totalmente tu vida, prometiendo celibato, trabajo pastoral con todo tu esfuerzo a esta Iglesia diocesana de Iquique, donde te has encaminado y donde estarás toda tu vida”.
También que misterio diaconal es un sacramento de caridad, “así como en la liturgia, como en esta eucaristía, se manifiesta el sentimiento más grande del amor de Dios por nosotros al enviar a su Hijo, que se hace alimento de vida y pan de peregrinos, así el diaconado te une profundamente en la caridad al servicio del Maestro, te conecta profundamente con un servicio de amor, te une como servidor”.
“Cristo te ha tomado de entre todos los hombres, te ha sacado de tu barrio, te ha tomado de una familia, de una historia que Él muy bien conoce y ha querido tomar tu corazón de tal manera que tú seas un instrumento, un sirviente de Él. Siempre sirviente de Jesucristo”.
Querido Javier, como tantas veces lo hemos conversado, estás consagrándote hoy día en un servicio hasta la muerte. Un servicio, un camino en nuestra peregrinación que nos lleva hasta el cielo, y que en este caminar junto a tu pueblo, el Señor te pide que lo ames y que lo sirvas con radicalidad y no pensando en ti”.
Revestimiento del Nuevo Diácono
Una vez finalizada la ceremonia ritual, el padre Eduardo Alfaro Sáez de Rancagua y el acompañante espiritual de Javier Sáez, padre Pedro Quiroz, revistieron al nuevo diácono con miras al ministerio presbiteral, con los ornamentos propios del diaconado: la Estola y la dalmática, signos que manifiestan su consagración al servicio del altar y de los hermanos.
Inmediatamente después, el obispo le entregó el libro de los Evangelios “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; esmérate en creer lo que lees, enseñar lo que crees y vivir lo que enseñas”. Luego, presentó al nuevo diácono a la asamblea presente, quien lo recibió con emoción y caluroso aplauso.
Agradecimiento del Diácono Javier
En el rito de conclusión el diácono en tránsito Javier Sáez agradeció a Dios, “por haber confiado en una persona tan sencilla”. Al obispo de Iquique, por el “apoyo permanente en mi caminar”, y al padre Iván Rocco, con quien ejerce su trabajo pastoral en la comunidad de la parroquia Doce apóstoles, “porque ha sido un buen guía. Muchas gracias por su comprensión para con migo”.
También dio las gracias a su familia por el gran apoyo que le ha brindado siempre “desde mis inicios en este caminar”. A sus amistades y al grupo San Francisco de Sales “por todo lo han hecho para que muchos seminarias puedan estudiar. Muchas gracias”.
Fuente: Comunicaciones Iquique
iquique, 16-08-2007