Vicario General de la Arquidiócesis de La Serena conmemora sus 25 años de vida sacerdotal.

El próximo 4 de agosto se conmemora el Día del Párroco, fecha más que especial para el Vicario General de nuestra Arquidiócesis, Padre Dikson Yánez Pizarro, ya que celebrará sus 25 años de vida sacerdotal.
Oriundo de Andacollo, el Padre Dikson quiere conmemorar junto a la Virgen y los suyos estas bodas de plata sacerdotales, el sábado 4 de agosto a las 11 horas en el Santuario de Andacollo.
El Vicario no dejó pasar la oportunidad para referirse a un tema muy cercano, las vocaciones sacerdotales.
Padre, ¿cómo se puede convencer a un joven de seguir la vocación sacerdotal, a pesar de los prejuicios que muchos tiene hacia ella?
Lo que más gratifica a ser humano es saber que sus decisiones son decisiones de amor y lo convierten en una persona plena. En este contexto la vocación sacerdotal es una decisión de amor, de amor a Dios y al próximo, por lo tanto es una opción, como otras, de que el ser humano se sienta pleno y feliz.
Cuando uno sabe que esta respondiendo a un llamado de Dios , vive en paz, vive feliz.
De sus 25 años ¿qué rescata de su experiencia vocacional que pueda entregarle a los seminaristas de nuestra arquidiócesis?
Primero que la vocación es un don, un regalo inmerecido, que siempre he sentido que me ha superado en mis capacidades humanas. Creo que me he esforzado por vivir bien mi ministerio pero me queda la sensación de que no he estado a la altura de lo que Dios me ha dado, de lo que ha hecho en mi vida.
Segundo el pastor es un servidor que tiene que estar atento a las necesidades de un pueblo, no tiene que estar por encima ni por debajo, tiene que saber colocarse en el lugar que le corresponde. El sacerdote es un conductor, es un pastor que tiene que ser capaz de mostrar y señalar caminos y enseñar desde las cosas de Dios.
Y en tercer lugar el sacerdote debe estar al tanto a las realidades del mundo, al devenir de la historia, a los acontecimientos por donde Dios va pasando en medio de la humanidad. Debe vivir no solo para su iglesia, sino que para todo el mundo, y en ese mundo mostrar el rostro vivo de Dios.
¿Qué responsabilidad tienen los consagrados en el fomento de las vocaciones?
Evidentemente que cada uno habla, transmite y contagia aquello que ama. Por lo tanto quien vive la consagración es quien mejor puede entusiasmar y contagiar a otros en lo que esta viviendo. Desde esa perspectiva siento que el consagrado tiene una primerísima responsabilidad en trabajar por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
¿Cómo se pueden definir estos 25 años de vocación sacerdotal?
25 años de contrastes, de la bondad de Dios y de mi pequeñez humana, del contraste de la sobreabundancia, de la acción que Dios ha hecho a través de mi persona y de mi insignificancia, del contraste del reconocimiento de la gente y lo que soy capaz de proyectar sobre mi pecado, sobre mi debilidad.
25 años de dicha, de inmensa felicidad con una sola gran frustración: no poder responder a Dios en todo lo que él se merece.
Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 02-08-2007