Con una Eucaristía se celebró el Día Nacional de Perú

Presidida por el Cardenal Errázuriz:

Con una Eucaristía se celebró el Día Nacional de Perú

Con una Eucaristía presidida por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Aldo Cavalli, en la Catedral Metropolitana, la comunidad peruana en Chile celebró su Día Nacional.

Lunes 30 de Julio de 2007
Con las banderas de Perú y de Chile, los himnos patrios de ambos países y el altar de la Catedral engalanado con flores blancas y rojas se celebró el Día Nacional del país hermano. Entre los asistentes se contaba el embajador de Perú en Chile, Hugo Otero; el ministro del Interior, Belisario Velasco; parlamentarios de la Concertación y de la Alianza y representantes del mundo económico y militar.

En su homilía, referida al pasaje evangélico de los peregrinos de Emaús, el Cardenal destacó: “La presencia de Cristo junto a los dos caminantes produjo un vuelco en su vida. En Jerusalén habían encontrado en la comunidad de los discípulos su propio hogar, su tierra prometida. Es lo que tiene cada uno de nosotros en su Patria y en la Iglesia, Casa y Familia de Dios. Por eso, llevaban una enorme nostalgia en el corazón cuando se alejaban de Jerusalén. Después de la muerte del Señor, que era su vida y su esperanza, se sentían huérfanos, sin apoyo en este mundo.

Su situación reflejaba el estado de ánimo de quienes dejan su patria y emigran a otras tierras, como es el caso de tantos latinoamericanos, también de hermanos peruanos en nuestro país. Urgidos por necesidades de sus hogares, y a veces por convulsiones políticas, con mucha nostalgia de sus familiares, su tierra, sus nobles tradiciones y sus significativas costumbres religiosas, se sienten desvalidos y a veces desesperanzados en el nuevo país, del cual esperaban más espíritu acogedor”.

Añadió: “En esta mañana pedimos por todos los migrantes. Que ellos tengan un encuentro con Cristo similar al de los discípulos de Emaús, que llenó de paz y confianza el corazón de los que se alejaban de Jerusalén; que puedan tomar conciencia de que Él los acompaña en su camino, siendo su apoyo, su mensaje y su esperanza. El arte cusqueño trata el mismo tema de la migración con los hermosos cuadros que representan la huida a Egipto. Jesús, María y José en ese doloroso trance tampoco van solos. Los acompaña un ángel. Pero también hay cuadros que representan la alegría del reencuentro con la patria y con las propias tradiciones, cuando la Sagrada Familia regresa a su tierra con Jesús niño, ya no en los brazos de su madre, sino caminando junto a José y María. Son cuadros que alientan la esperanza”.

La patria eterna

En su alocución, el Cardenal destacó el valor de la cultura peruana y la importancia de la fraternidad entre Chile y Perú. Indicó: “Más allá de las diferencias históricas entre los pueblos, la realidad de la fe nos constituye en una gran familia que comparte la misma misión, construir el Reino, y el mismo horizonte, que es la patria eterna”.

Sin fronteras

Según datos del Censo del 2002, en Chile viven 37.860 ciudadanos peruanos, muchos de ellos en situaciones de gran vulnerabilidad social. Atendiendo a ello, el Cardenal Arzobispo de Santiago sostuvo que “nuestros anhelos de cielo y de la patria definitiva no pueden hacernos soslayar la injusticia en la cual viven muchos hermanos migrantes. Quienes hemos escuchado y acogido el Evangelio y sentido el ardor del corazón, quienes hemos conocido la buena noticia y nos hemos quedado con el Señor, no podemos descansar mientras, como decía nuestro santo Alberto Hurtado, ‘haya un dolor que mitigar’. Por ello esta providencial fiesta es una hermosa oportunidad para integrarnos en una corriente de gracia que anime nuestro compromiso vital con el hermano. Como lo decimos los obispos de Latinoamérica en nuestra reciente Asamblea celebrada en Aparecida la comunidad de los discípulos ‘debe sentirse a sí misma como Iglesia sin fronteras, iglesia familiar atenta al fenómeno creciente de la movilidad humana’(Ap. 412)”.

¡Quédate con nosotros!

El Cardenal concluyó su homilía diciendo: “Cristo una y otra vez nos invita a creer, a confiar y a dedicarle nuestra vida, sabiendo que sólo él tiene palabras de vida eterna. En este día en que renovamos la fe y recordamos a quienes a través del tiempo han ido constituyendo la República hermana del Perú, su cultura y sus tradiciones, le decimos al Señor ¡Quédate con nosotros, y bendice a nuestros pueblos! ¡Quédate con nosotros a través del testimonio de tu amor a los hermanos! ¡Quédate con nosotros en el trabajo digno y justo! ¡Quédate con nosotros renovándonos en la esperanza! ¡Quédate con nosotros, animando nuestra convivencia y el trato a nuestros hermanos! ¡Quédate con nosotros partiendo el pan de la Eucaristía, el pan del trabajo y de la alegría! ¡Quédate con nosotros, dando a nuestros corazones el ardor de acompañarte, y de escuchar y acoger tus palabras de vida eterna! ¡Quédate, Señor, uniendo a los pueblos, de modo que nuestros países formen una gran familia, un continente del amor y de esperanza, de la vida y de la paz!”

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Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 30-07-2007