Cifras que preocupan y conmueven: En la Diócesis de Valparaíso hay un sacerdote para atender 17 mil personas
Cifras fueron entregadas por el P. Paulo Lizama en una presentación durante la Asamblea Plenaria de Obispos.
En el marco del Domingo del Buen Pastor, jornada en la que toda la Iglesia se une en oración por las vocaciones, conversamos con el P. Paulo Lizama, párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, de Valparaíso, formador del Pontificio Seminario Mayor San Rafael y miembro de la Pastoral Vocacional Nacional, a propósito de su exposición en la Asamblea Plenaria de Obispos.
A partir de cifras entregadas en el Annuario Pontificio (2024 y 2020), Estadística número de seminaristas abril de 2026 – OSCHI y Estadística de ingresos al Seminario Pontificio de Santiago (2015-2016), el P. Paulo describió en cifras la crisis vocacional que está atravesando la Iglesia en Chile. En 2015 había en nuestro país 2.261 sacerdotes, cifra que disminuyó a 1.659 en 2024, es decir, un 26,6% menos.
En la Diócesis de Valparaíso actualmente hay 85 sacerdotes para atender 69 parroquias y 240 capillas, con una población de 1,463.000 personas, es decir, hay un sacerdote para 17.212 personas.
El formador del seminario explicó:
“Tenemos como Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Valparaíso la oportunidad de participar en la Comisión Nacional de Pastoral Vocacional en la Conferencia Episcopal y junto con ello nos ha tocado la posibilidad de asistir a la Asamblea Plenaria de Obispos en donde tuvimos la oportunidad de poder, con datos bien concretos, invitar a los obispos a participar, promover, instituir un año especial de oración por las vocaciones sacerdotales. En esa instancia particularmente me tocó llevar ciertos datos que son una foto real de lo que es nuestra Iglesia en Chile y a través de ello poder invitarlos a tomar conciencia sobre la importancia del trabajo, la promoción y la oración por las vocaciones y en particular por las vocaciones al clero diocesano. Pudimos ver la totalidad del número de parroquias de todas las diócesis del país, la cantidad total de los sacerdotes diocesanos, de los sacerdotes religiosos, la cantidad total de sacerdotes, de seminaristas, las ordenaciones incluso y la población que cada diócesis tiene. Entonces cuando uno relaciona datos se queda impresionado porque la misión es grande y los operarios parece que no dan. Entonces se nos invita a orar y también a trabajar y a dejarnos conmover por los números que nos invitan a hacer algo”.
Y destacó las cifras preocupantes de nuestra iglesia local:
“Por ejemplo, en nuestra Diócesis de Valparaíso tenemos 69 parroquias, casi 240 capillas en total, pero somos 61 sacerdotes, esto al año 2024, restando los fallecidos y otros que ya están mayores y que están jubilados en sus casas. Además, tenemos 24 sacerdotes religiosos que colaboran siendo 85 sacerdotes en total, para 69 parroquias, 240 capillas y 6 seminaristas. Entonces es impresionante pero así las cifras dan que cada sacerdote tiene más o menos confiadas 17.000 personas, es una cosa impresionante, que nos habla de nuestra realidad, que nos pide la promoción por las vocaciones y un espacial cuidado de esto que es Sagrado y un trabajo más serio que haga eco de lo que está pasando en el corazón de cada creyente”.
A propósito de cómo podemos trabajar de manera concreta el tema vocacional en nuestras comunidades, señaló:
“En lo concreto como institución espiritual y también como una estructura necesitamos que cada uno de los creyentes se atreva a profundizar espiritualmente en la voz de Dios, así va surgiendo en algunos la respuesta a lo que puede ser la vocación. Pero en otros también el trabajo y la promoción. Para quienes tuvimos la oportunidad de crecer en ambientes parroquiales, por ejemplo, de mi parroquia de Lagunillas tenemos tres sacerdotes, pero para una parroquia tan chiquitita no deja de ser. También en esos tiempos la figura de nuestro párroco nos remeció y también nos motivó a plantearnos la pregunta y a responder. Entonces esto requiere abrir el corazón, pero estructuralmente que nos pongamos a orar, desde el Papa hasta el último de los bautizados, que sea esto algo muy potente. Solo así tanto la persona como la estructura que acompaña la vocación va a poder dar respuestas satisfactorias a lo que el Señor sigue haciendo, Él sigue llamando, pero tenemos que escuchar y saber acompañar para saber si esta vocación es de Dios”.
Fuente: Comunicaciones Valparaiso
Valparaíso, 28-04-2026