IV Encuentro de Sacerdotes, Diáconos y Religiosas(os) profundiza el acompañamiento espiritual como misión pastoral
El principal desafío planteado fue asumir, desde una mirada pastoral renovada, el compromiso ineludible de vivir el acompañamiento espiritual como expresión concreta de cercanía, comunión y servicio en la Iglesia.
Con un espíritu de fraternidad, se desarrolló el IV Encuentro de Sacerdotes, Diáconos y Religiosas(os), instancia que los congregó para profundizar en el acompañamiento espiritual, bajo el lema “Anunciar a Jesucristo caminando juntos”.
El encuentro comenzó con las palabras de bienvenida del Vicario Pastoral de la Arquidiócesis, Pbro. José Luis Flores, quien destacó la importancia de este primer encuentro del Año Pastoral 2026, subrayando que se trata de una instancia preparada con dedicación y pensada como un espacio de comunión, escucha y renovación en el Espíritu. Asimismo, recordó que este corresponde al IV encuentro, proyectándose el V para el próximo 6 de octubre.
En su intervención, el Vicario Pastoral enfatizó que el acompañamiento espiritual no es simplemente un cambio de terminología respecto a la antigua “dirección espiritual”, sino una forma más evangélica y cercana de ayudar a las personas a discernir la voluntad de Dios en sus vidas. “Acompañar es estar cerca, compartir la gracia y poner nuestra vida al servicio de los demás”, señaló, recalcando que no se trata de una técnica ni de un consejo moral aislado, sino de un verdadero servicio eclesial que exige vida interior, humildad y discernimiento a la luz del Evangelio.
Tras sus palabras, el seminarista Juan Eduardo Montalván animó la oración inicial, centrada en el pasaje del encuentro de Jesús con la samaritana (Jn 4, 4-26), iluminando la jornada desde la experiencia del diálogo, la escucha y la revelación progresiva del Señor.
Posteriormente, expuso Mons. Isauro Covilli Linfati, Obispo de la Diócesis de Iquique, quien profundizó en diversos aspectos del acompañamiento espiritual, no solo desde la perspectiva de quien acompaña, sino también del acompañado y de todos aquellos que prestan algún servicio en la Iglesia. Su reflexión invitó a comprender el acompañamiento como una dimensión transversal de la vida en la Iglesia.
Uno de los momentos más significativos fue el espacio de testimonios. En representación de los sacerdotes, el Pbro. Osvaldo Briceño Heredia, párroco de “San Juan Bautista” de Coquimbo, compartió que de quienes lo acompañaron en su proceso formativo aprendió la importancia de escuchar y de respetar los tiempos de Dios en la vida de cada persona. Señaló que sus acompañantes no “forzaron” su vocación, sino que lo ayudaron a descubrir la acción de Dios en su historia. Recordó especialmente el acompañamiento recibido en el seminario, destacando que contemplar la acción de Dios en la vida de otro solo puede llevar a la gratitud y a la alabanza. “Nunca me he sentido solo, siempre he visto a Dios actuando”, expresó, reconociendo que esa experiencia ha sostenido su ministerio.
Por su parte, la Hna. Rina Fernández, de la Congregación Dominicas de la Anunciata, manifestó que a lo largo de su vida ha recibido un acompañamiento que le permitió descubrir dones que ella misma no lograba reconocer, especialmente en momentos marcados por la baja autoestima. Subrayó que quienes la acompañaron supieron “sacar a la luz” aquello que Dios había sembrado en su corazón. Valoró, además, la constancia y cercanía de sus acompañantes, quienes incluso con el paso del tiempo mantienen el interés por su vida y su camino espiritual, asegurándole su oración y apoyo.
En tanto, el diácono permanente Horacio González Díaz destacó la necesidad de fortalecer el acompañamiento de quienes se acercan a la Iglesia, particularmente en procesos catequéticos y formativos. Indicó que un acompañamiento cercano y constante permite que las personas se entusiasmen, perseveren y se integren activamente en la vida de las comunidades, contribuyendo así a renovar y dar mayor vitalidad a la Iglesia.
Tras las exposiciones y testimonios, los participantes trabajaron en pequeñas comunidades, profundizando la temática abordada por Mons. Covilli y compartiendo las diversas realidades pastorales de sus comunidades, en un clima de diálogo fraterno y discernimiento común.
El Arzobispo René Rebolledo Salinas, junto al Obispo Auxiliar Enrique Balzan Caruana, valoró positivamente la jornada y la pertinencia del tema tratado. Ambos recordaron que la misión propia de sacerdotes, religiosas(os) y diáconos es acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y fidelidad al Evangelio, siendo instrumentos del Señor para transmitir su enseñanza, tal como lo hicieron los apóstoles. Finalmente, los animaron a perseverar en el verdadero propósito de su servicio, viviendo el acompañamiento como expresión concreta de caridad pastoral.
Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 04-03-2026