“El que ha nacido nos hace libres”: multitudinaria celebración de la Pascua de los Negros en La Tirana
Miles de peregrinos y bailes de pastores se congregaron en el Santuario de La Tirana para celebrar la víspera y el día de la Epifanía del Señor, en el marco de la tradicional Pascua de los Negros. La Eucaristía, presidida por el obispo Isauro Covili, estuvo marcada por un fuerte llamado a la libertad, la paz y la dignidad humana, recordando el sentido histórico y espiritual de esta fiesta nacida en la fe de los pueblos afrodescendientes. En torno al Niño Dios, la comunidad renovó su esperanza y su compromiso de vivir y anunciar el Evangelio como una buena noticia que libera y abre caminos de fraternidad y justicia.
La noche del lunes 5 de enero, en la explanada del Santuario de La Tirana, se celebró la Eucaristía de víspera de la Epifanía del Señor, en el marco de la tradicional Pascua de los Negros. La celebración congregó a miles de peregrinos, junto a los bailes de pastores que se reunieron en la plaza del pueblo para rendir homenaje al Emanuelito.
La Santa Misa fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada por el padre Eduardo Parraguez, rector del Santuario, y el padre Javier Sáez, vicario pastoral diocesano, acompañados por el diácono Sergio Fernández y otros sacerdotes. También participaron los alférez de este año, la familia Cabello Cáceres.
Durante la homilía, el obispo Isauro invitó a la asamblea a contemplar el misterio de la Epifanía desde la experiencia del caminar y la peregrinación, señalando que los Reyes Magos “nos hablan de hombres que se dejaron asombrar por la noticia de este niño que ha nacido”. En este contexto, afirmó que Dios nunca ha abandonado a su pueblo y que en el Niño Jesús se renueva el amor infinito y misericordioso de Dios, abriendo la vida humana a lo eterno.
El pastor diocesano subrayó que la fe cristiana no es una experiencia cerrada, sino una vida abierta a la esperanza y a la alegría que brota del Evangelio. “Este niño seguirá siendo una buena noticia”, expresó, invitando a los fieles a anunciar esta alegría a quienes aún no conocen esta fuente de vida. Asimismo, llamó a conjugar los verbos de los pastores —ver, oír y creer— como una dinámica fundamental para anunciar a Jesús hoy.
En su reflexión, el obispo destacó el profundo significado teológico y social de la Pascua de los Negros, recordando que en tiempos coloniales el 6 de enero era concedido como día libre a los esclavos africanos, quienes celebraban al Rey Mago Baltasar. En este sentido, afirmó que esta fiesta es también una celebración de la libertad, la dignidad humana y la herencia afrodescendiente, una fe nacida en la esclavitud y transformada en expresión religiosa de identidad y liberación. “El que ha nacido nos hace libres”, enfatizó.
El obispo también llamó a trabajar por la paz verdadera que trae el Niño Jesús, una paz fundada en el amor, la fraternidad y la justicia, recordando las palabras del Papa León XIV: “La paz de Jesús resucitado es una paz desarmada y desarmante”, e invitando a orar por los pueblos que sufren a causa de la guerra y la violencia.
Al momento del ofertorio, desde el centro de la plaza, los Reyes Magos avanzaron hasta el altar, uniéndose simbólicamente a la ofrenda de los magos de Oriente. Tras la comunión, y a pocos minutos de la medianoche, el obispo levantó en alto la imagen del Niño Dios y la llevó hasta el centro de la plaza, donde recibió el saludo de los bailes de pastores, que realizaron la tradicional ronda en un ambiente de profundo fervor y alegría.
De regreso en el altar, la comunidad recibió la medianoche con júbilo, mientras peregrinos y bailes, con las manos en alto, saludaron al Niño Dios, renovando una vez más la fe y la esperanza.
La mañana del martes 6 de enero, en el Santuario del Carmen de La Tirana, se celebró la Eucaristía del día de la Epifanía del Señor, seguida de la tradicional procesión por las calles del pueblo. La celebración comenzó cerca de las 10:00 horas y fue presidida nuevamente por el obispo Isauro, concelebrada por el padre Eduardo Parraguez y el padre Sebastián Encalada, junto a sacerdotes y diáconos.
En la homilía, el obispo invitó a abrir el corazón a la acción de Dios, señalando que “este Dios que posibilita tiempos nuevos aliente nuestras vidas y nuestros corazones”. Asimismo, exhortó a construir comunidad en la familia, el barrio y los bailes de pastores, y a ser anunciadores de la buena noticia como signo de alegría para el mundo.
En la bendición final, el obispo elevó la imagen del Niño Dios e invitó a los fieles a levantar en alto sus imágenes del Emanuelito. Concluida la Eucaristía, se dio inicio a la procesión por las calles del pueblo, acompañada por cantos y danzas. Al finalizar el recorrido, se impartió la bendición final, se entonó el Himno Nacional y la imagen del Niño Dios fue depositada en su pesebre, cerrando una jornada marcada por la devoción, la identidad y la alegría del pueblo creyente.
Fuente: Comunicaciones Diócesis de Iquique
La Tirana, 06-01-2026