El culto eucarístico en centralidad de fiesta de La Tirana

El culto eucarístico en centralidad de fiesta de La Tirana

“La Fiesta de La Tirana ofrece tantos espacios para que el peregrino pueda entrar en el encuentro con el Señor, en la intimidad de la fe junto a la virgen”, afirma Obispo de Iquique, Mons. Marco Antonio Órdenes.

Martes 10 de Julio de 2007
La Fiesta de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, esta convocación extraordinaria de piedad popular, se enmarca en un calendario pastoral que va camino al bicentenario de Chile. Y en este camino pastoral su acento está en esta condición de discípulos de Cristo que tienen los creyentes, “donde María es la primera, y ella no enseña a serlo nosotros también”. Así inició esta entrevista el Obispo de Iquique, Monseñor Marco Antonio Ordenes Fernández, quien nos habla de la centralidad de la celebración mariana más grande del norte del Chile.

¿Cómo o de qué forma la Virgen nos enseña a ser discípulos de Cristo?
Colocándonos junto al maestro en el altar, en la mesa de la fiesta, que es la Eucaristía. Ahí aprendemos, contemplando a Cristo como ella lo hace. Aprendiendo con la Virgen, centrados en Jesucristo, salimos al encuentro del hombre, de la sociedad y de las necesidades de hoy.

¿Cuáles son esas necesidades?
Valorar a familia, respetar la vida, descubrir a los pueblos vecinos como hermanos, la necesidad de buscar la unidad, fomentar el bien común, el respeto, valorar y buscar todas las formas de justicia social. Entrar en los caminos de la reconciliación más profunda, la valoración del medio ambiente, que son los temas que se han colocado camino al bicentenario que son muy necesarios en el hoy de Chile. Estos son los temas en los que un discípulo que se siente a la mesa del Señor, tiene que vivir su fe.

Los fieles y los peregrinos de la fe ¿cómo concretan esto en los días de la celebración de la Carmelita?
Bueno, en el ritmo ritual de la fiesta, el cual tiene una estructura que no se cambia. En ese momento de culto, de experiencia de culto, de diálogo, de la danza. Es en la experiencia de la fiesta religiosa, donde se coloca un tema particular para que, aquellos que acuden a la celebración a este encuentro con el Señor y la Virgen, puedan luego en sus vidas hacer memoria y el esfuerzo de vivir lo que aprendió o lo que reflexionó en la fiesta.

¿Entonces se puede decir que la fiesta es un rito?
La fiesta religiosa no es solamente un rito, no solamente es una costumbre. Un problema que siempre va a tener una fiesta religiosa, una celebración que tiene un ritual establecido por siglos, es que la tentación será quedarse en la estructura del ritual. Entonces el desafío permanente del creyente, del peregrino es ir más allá de la estructura del ritual. Por eso que la Fiesta del Carmen de La Tirana ofrece tantos espacios diversos, para que los fieles puedan entrar en el encuentro con el Señor, en la intimidad de la fe junto a la virgen. Esto ocurre, maravillosa e invisiblemente en miles de corazones.

Por eso que es tan importante que la pastoral de los santuarios y que nuestro trabajo de la fiesta, sea una disposición permanente de espacios, de momentos celebrativos para que esto ocurra. Lo que nosotros hacemos finalmente, no es provocar el encuentro, sino que disponemos el espacio, el momento para el encuentro, porque ese encuentro siempre será entre la persona y Dios.

¿Cuál es la estructura que tiene el ritual Eucarístico?
La estructura fundamental de la misa está dada por Jesús. La estructura fundamental no se cambiará nunca. Hasta el último día siempre será la misma. El adorno, el modo variarán porque son más históricos, pero la estructura fundamental no, eso viene del Maestro, hasta el final.

¿Qué se destaca en el ritual?
Ocurre una cosa fundamental en el ritual: la bendición de Dios. La criatura, el creyente, la comunidad creyente que bendice a Dios, por el don de la salvación en Cristo, que se nos hace presente. Y por eso que la celebración es siempre una memoria presente y una memoria de esperanza y por eso que es tan consoladora, porque vamos en marcha y va santificando el tiempo.

Monseñor, ¿y qué es el Culto?
El culto es la expresión de la fe. La fe enciende el culto y el culto enciende la fe. Ahora, el culto es la experiencia de la fe en Cristo, y por eso el culto eucarístico es el más fundamental de todos porque es la presencia real de Jesucristo. Entonces, en el culto tú haces la experiencia del Dios vivo y por eso es tan importante que no sea solamente un ritual, sino una experiencia de fe y de cercanía con el Dios cercano.

Y ¿qué revela el Culto?
Hay tres grandes descubrimientos en el culto. Primero tú descubres lo que Dios es; segundo, te descubres personalmente en relación a él, descubres tu verdad; y tercero, la invitación que Dios te hace, el camino. Esta es la experiencia del Dios escondido.

¿En qué consiste esa invitación que hace el Señor?
En el encuentro del amor. Este es un encuentro provocado en el amor, y es por lo tanto un encuentro en el amor que me invita al amor con otros y a descubrirlo en el otro. Por que Dios es amor, y es en el amor donde descubro al Dios escondido en el otro.

Cuando tú haces la experiencia del amor, de las distancias ontológicas entre el todo poderoso y la criatura finita, y experimentas en esa distancia la cercanía del totalmente otro, y su amor por ti, entonces se despierta en ti el amor hacia Dios y hacia los otros.

El descubrir ese amor es un gran desafío, ¿cómo, dónde se descubre?
En el secreto del culto. Cuando tú entras en el secreto de la eucaristía, cuando entras en el secreto de lo profundo de Dios, empiezas a entrar en el secreto de tu hermano.

Y al secreto de Dios ¿cómo se llega?
Poniéndose humildemente delante de él. Yo creo que se llega tomando conciencia de que él es muy distinto de ti. Entonces se inclina mi existencia ante la existencia de él, y uno hace la existencia del amor. Por eso la mejor definición de Dios es: “Dios es amor”, porque es definición sustancial de lo que él es, y la experiencia del amor, no es solo la experiencia de dar sino de darse. Entonces descubres, especialmente en la eucaristía, que Jesucristo no solamente te da sino que se da. Por lo tanto, la respuesta del amor, no es solamente que doy la limosna, esto y lo otro, sino que me doy.

Por supuesto que sí, pero eso es algo mucho más complejo
Claro, es algo mucho más complejo. Cuando me empiezo a dar, me complico porque ya no solamente estoy dando, sino que me estoy dando, y eso me llevará a la muerte, a la muerte de ti mismo. Pero ese es el camino. Hay que darse en el amor a Dios, en el amor a tu hermano.

Fuente: Comunicaciones Iquique
Iquique, 10-07-2007