Peregrinación Juvenil al santuario de La Purísima reunió a cientos de jóvenes en su 53ª versión
La madrugada del sábado 6 de diciembre, cientos de jóvenes provenientes de diversas comunidades de la Diócesis de Santa María de los Ángeles participaron en la 53ª Peregrinación Juvenil, organizada por el Departamento de Pastoral Juvenil. Una jornada intensa de oración, reflexión y caminata que culminó con la celebración de la Eucaristía en el Santuario de La Purísima, donde Monseñor Cristián Castro anunció que dicho recinto se convierte en templo jubilar para la obtención de indulgencia plenaria.
La jornada comenzó a las 06:00 horas en el frontis del templo Catedral, donde los jóvenes participaron en un momento de Adoración al Santísimo presidido por el Padre Ramón Henríquez. Tras ello, se inició la primera caminata hacia la segunda estación en el Colegio Santo Tomás, donde la reflexión estuvo centrada en la Virgen de Fátima.
Luego continuaron hacia la tercera estación, ubicada en el sector de Los Molinos, organizada por la Parroquia Perpetuo Socorro, con una meditación dedicada a la advocación que identifica a esta comunidad. Más tarde, los peregrinos avanzaron por la ruta hacia el sur hasta llegar a la estación ubicada en la Copec, donde se profundizó en la devoción a la Virgen de Guadalupe.
Pasado el mediodía, los jóvenes ingresaron al Santuario de La Purísima entre cantos, animaciones y expresiones de fe. Allí los esperaba la celebración de la Eucaristía, presidida por Monseñor Cristián Castro, acompañado por el párroco del santuario, Padre Manuel Leal; el asesor del Departamento de Pastoral Juvenil, Pbro. Fabrizzio Ferretti; y los diáconos Rodrigo Saavedra y Patricio Lastra, este último perteneciente a la comunidad del santuario.
Durante la celebración de la Eucaristía, Monseñor Cristián Castro pronunció una homilía especialmente emotiva, donde agradeció a los jóvenes por mantener viva una tradición que ya cumple más de medio siglo en la diócesis. “Nuestros jóvenes tienen esta hermosa costumbre de abrir el camino hacia el Santuario de La Purísima”, expresó al comenzar. “No es solo una caminata; es una expresión de fe profundamente arraigada en la vida de nuestras comunidades, una herencia espiritual que ha pasado de generación en generación”.
El obispo recordó que cada versión de la peregrinación es un signo de fidelidad a Dios y un acto de confianza en su misericordia:
“Hemos cumplido gratuitamente, porque todo en la vida del creyente es un regalo de Dios. Hemos llegado hasta aquí no por nuestras fuerzas, que siempre son pocas y frágiles, sino porque el Señor sostiene cada paso que damos”.
Deteniéndose ante la imagen de La Purísima, Monseñor subrayó el papel de María en el camino de fe: “Venimos a mirar su rostro, a reconocernos hijos bajo su mirada tierna y cercana. Esta imagen antigua ha sostenido la fe de familias enteras, de personas que han depositado aquí sus dolores, alegrías y esperanzas. Y hoy, nosotros también nos sabemos herederos de esta bella tradición”.
Al reflexionar sobre el Evangelio del día, destacó la compasión de Jesús ante la multitud fatigada: “El Señor ve nuestro cansancio y se conmueve. También nosotros, al caminar desde la Catedral hasta este Santuario, experimentamos el desgaste, las dificultades y el peso de la vida. Pero Cristo nos recuerda que no estamos solos. Él sigue sanando, sigue consolando, sigue levantando el ánimo de quienes se sienten agobiados”.
Monseñor invitó a los jóvenes a reconocer en este camino una metáfora de su propia vida espiritual: “Caminar implica avanzar incluso cuando cuesta, perseverar cuando las fuerzas parecen acabarse. La peregrinación nos enseña que la gracia siempre nos alcanza, incluso cuando creemos que hemos llegado al límite”.
Luego, dirigió un llamado especialmente fuerte a la misión: “Así como Jesús envió a sus apóstoles, hoy también los envía a ustedes. No tengan miedo de llevar la buena noticia a sus comunidades, hogares, estudios y trabajos. Vayan a anunciar que el Reino está cerca. Vayan a consolar, a sanar, a levantar el espíritu de quienes viven en soledad, tristeza o desesperanza”.
Aclaró que este envío no depende de capacidades humanas extraordinarias: “No vamos en nombre de nuestras astucias, éxitos o inteligencia, sino movidos por la fuerza de Dios. Cuando actuamos en su nombre, incluso lo que parece imposible se vuelve cotidiano y cercano”.
En un momento de profunda oración, Monseñor agradeció a Dios y a la Virgen por acompañar este camino: “Gracias, Señor, por poner en nuestro corazón los deseos nobles que nos trajeron hasta aquí. Gracias porque acoges todo lo que traemos en silencio. Gracias, Santísima Virgen María, por abrirnos una vez más las puertas de tu casa y permitirnos encontrar refugio en tu ternura”.
Recordó que la peregrinación no termina en el santuario: “Volvemos enviados, fortalecidos por tu misericordia, Señor. Así podremos dar gratuitamente lo que también hemos recibido gratuitamente”.
Al finalizar la reflexión, Monseñor Cristián Castro comunicó una noticia de especial relevancia para la diócesis: el Santuario de La Purísima ha sido reconocido como templo jubilar, permitiendo que quienes peregrinen hasta él puedan acceder a las disposiciones necesarias para obtener la indulgencia plenaria.
El anuncio fue recibido con alegría por los jóvenes y comunidades presentes, quienes celebraron que este santuario, tan arraigado en la espiritualidad local, se convierta en un lugar de gracia para toda la diócesis.
Fuente: Comunicaciones Diócesis Santa María de los Ángeles
Los Ángeles, 07-12-2025