En la Fiesta Chica, la comunidad -junto a numerosos peregrinos de Ovalle y alrededores- celebró Misa solemne y procesión, manifestando también expresiones de piedad popular que reflejaron el profundo amor por el Niño Dios.
La celebración se preparó con una fervorosa novena, que se extendió desde el 29 de agosto hasta el 6 de septiembre, culminando con la Misa solemne presidida por Mons. Enrique Balzan Caruana, Obispo Auxiliar, acompañado por el párroco y rector del santuario, Pbro. Juan Amadiel Alvarado.
En su homilía, Mons. Balzan reflexionó sobre el Evangelio donde Jesús invita a ponerlo en primer lugar, incluso antes de la familia y los bienes. Explicó que este llamado no implica amar menos a los seres queridos, sino comprender que el verdadero discípulo es aquel que sigue a Cristo con un compromiso pleno, sin apegos que frenen su camino. En este contexto, tuvo presente la canonización de Carlo Acutis, resaltando su testimonio como signo de que la santidad es posible en la vida cotidiana y motivando a los presentes a poner siempre a Cristo al centro de su existencia.
Finalizada la Eucaristía, se realizó la tradicional procesión por las calles del pueblo, con la sagrada imagen de “El Niño Dios” de Sotaquí, junto también a la Virgen del Carmen. Los coloridos bailes religiosos que, con sus cantos y danzas, manifestaron profunda piedad popular concurrieron en gran número a vivir el acontecimiento eclesial que se renueva cada año en torno al santuario. Durante la ocasión, la Cofradía del Niño Dios entregó un especial obsequio: una diadema, junto a un corazón y un mundo de plata que adornaron la sagrada imagen.
Confirmaciones integrantes de bailes religiosos
El día sábado 6 de septiembre, en el marco de la festividad, el Arzobispo René Rebolledo Salinas presidió la santa Misa, ocasión en la que miembros de los distintos bailes religiosos recibieron el sacramento de la Confirmación. La emoción de padres, padrinos, catequistas y hermanos de baile colmó el templo, al ver cómo estos jóvenes y adultos decidieron seguir abrazando su fe.
La devoción y el amor de los fieles también se hicieron sentir en los testimonios. Constanza Pizarro, habitante de Sotaquí, expresó: “Para nosotros, la Fiesta Chica es un regalo muy grande; cada año sentimos al Niño Dios más cercano a nuestras vidas y lo celebramos manifestando nuestra fe y alegría, agradeciendo también por los favores concedidos”. En tanto, José Luis Muñoz, peregrino que viajó desde Santiago, señaló: “Vine con mi familia desde lejos porque aquí se vive una devoción verdadera; ver cómo el pueblo se une para honrar al Niño Dios nos llena el corazón de esperanza y gratitud”.
El santuario ha acogido durante el año grupos de peregrinos, pues ha sido distinguido como templo jubilar. Son numerosas las personas que, como en esta Fiesta Chica, encomiendan su vida, la de sus familias y de la entera nación con fe y esperanza a “El Niño Dios” de Sotaquí.
Fuente: Comunicaciones La Serena
Sotaquí, 08-09-2025