Jubileo de los Diáconos de Punta Arenas

Jubileo de los Diáconos de Punta Arenas

Este encuentro especial reafirmó el compromiso de los diáconos y sus familias con la misión evangelizadora y renovó la esperanza en una Iglesia viva, cercana y entregada al servicio de los más necesitados.

Lunes 11 de Agosto de 2025
El sábado 9 de agosto, la Iglesia de Magallanes se llenó de gozo para celebrar el Jubileo de los Diáconos Permanentes, bajo el lema “Testigos de la Esperanza”. Fue una jornada intensa, marcada por la fraternidad, la oración y la gratitud por el don del ministerio diaconal. La mañana comenzó con un momento de acogida y desayuno fraterno, en el que diáconos y sus esposas, compartieron un espacio de encuentro y cercanía. La alegría del reencuentro se mezclaba con la expectativa de vivir un día especial de gracia jubilar.

Luego se dio paso a la oración inicial, que puso en el centro la gracia de ser una Iglesia renovada en el servicio, fortalecida en la esperanza y enviada a anunciar con alegría el Evangelio. En el trabajo reflexivo, los matrimonios profundizaron en la identidad del diácono como servidor de la Palabra, del altar y de la caridad, recordando que su misión nace y se alimenta en la familia y recordando que, para los discípulos de Jesús: “Amar es servir y servir es reinar”, texto inspirado en las palabras del Papa Francisco. Durante la jornada los diáconos pudieron recibir el sacramento de la reconciliación. Esta parte de la jornada concluyó con un momento recreativo.

Uno de los momentos más significativos fue la peregrinación a los templos jubilares: Santuario Parroquia María Auxiliadora e Iglesia Catedral, signo del camino del discípulo misionero. El paso por la Puerta Santa renovó en todos, el deseo de conversión y abrió el corazón para acoger la gracia de la indulgencia plenaria.

La jornada alcanzó su culmen en la Eucaristía jubilar, celebrada en la Catedral y presidida por nuestro obispo Óscar Blanco, acompañado por sacerdotes de nuestra diócesis y un gran número de fieles. La monición inicial recordó que este, era un día para dar gracias por el ministerio de los diáconos, renovar su compromiso y pedir a Dios que los siga fortaleciendo como faros de esperanza. En la Liturgia de la Palabra, el Evangelio de Lucas invitó a la vigilancia y a la fidelidad, recordando que el servidor fiel es aquel que permanece atento a la voz del Señor.

Durante la homilía, nuestro Padre Obispo unió el Evangelio del día “No temas, pequeño rebaño” con el sentido profundo del ministerio diaconal. Recordó que la fuerza de la misión no está en el número ni en el poder, sino en la fidelidad a un Dios que actúa con amor, cercanía y ternura, y que ha querido confiarnos el Reino. Invitó a los diáconos a vivir con el corazón desapegado a lo material, vigilantes y listos para servir, llevando la estola como puente entre el altar y la calle, con los pobres como verdadero tesoro, al estilo de san Lorenzo. Agradeció su servicio, su testimonio matrimonial y familiar, y los animó a ser custodios del pequeño rebaño, misioneros y sinodales, sin olvidar que el servicio gratuito es primer anuncio y fuente de esperanza para quienes se encuentran con ellos.

Uno de los momentos más emotivos fue la renovación de las promesas matrimoniales de los diáconos junto a sus esposas, subrayando que la vocación diaconal permanente está profundamente enraizada en la vida familiar. Seguidamente, se realizó la renovación de las promesas diaconales, gesto de fidelidad y entrega ante Dios y la comunidad. La Oración de los Fieles recogió las intenciones de toda la Iglesia: la fidelidad de los diáconos, el bienestar de sus familias, la memoria agradecida por quienes ya partieron a la Casa del Padre y la esperanza de nuevas vocaciones. En la presentación de las ofrendas, junto al pan y al vino, se ofreció el compromiso de vivir como auténticos testigos de la esperanza. La comunión se vivió con un profundo sentido de unidad, recordando que el servicio es el corazón de la fe.

Al finalizar, el Padre Obispo impartió la Bendición Apostólica con Indulgencia Plenaria, signo de la gracia abundante de este Año Santo. La monición final envió a todos a ser servidores de la esperanza y portadores de la alegría del Evangelio en cada rincón de la sociedad. La celebración concluyó con un momento festivo, donde se reiteró, el agradecimiento y el compromiso renovado de seguir sirviendo.

El Jubileo de los Diáconos de Magallanes no fue solo una fecha en el calendario, sino una experiencia de comunión eclesial y un impulso para seguir anunciando el Reino de Dios con alegría y fidelidad.

Fuente: Departamento de comunicaciones Diócesis de Punta Arenas
Punta Arenas, 11-08-2025
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