En el centro de la ciudad colonial –como es tradicional- se celebró la Eucaristía en los diversos templos, dando inicio a la procesión por las calles céntricas, a las 16:00 horas, con participación de las comunidades que conforman la Vicaría de La Serena.
Fuerzas de Orden y Seguridad, como numerosos fieles, entre ellos bailes religiosos, celebraron la tradicional santa Misa en el antiguo templo “San Agustín” –frente a La Recova- presidida por el arzobispo René Rebolledo Salinas. La invitación la cursó el vicario foráneo de La Serena, Pbro. Alex Pizarro Cuellar, representando a los sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, como agentes pastorales que sirven en las parroquias que agrupa esta importante Vicaría.
Finalizada la celebración eucarística, con gran fervor se encaminó la procesión, precedida por los bailes religiosos, durante la cual los fieles en frases a propósito, manifestaron gratitud a la Virgen santa por su fiel acompañamiento y expresaron también sus súplicas, en las que resaltaban la perseverancia en el amor al Señor, la confianza en Nuestra Señora, como el don de la nieve y el agua, para esta región que sufre una crisis hídrica desde hace varios años.
A los sones de la banda instrumental del Regimiento N°21 Coquimbo, se entonó el Himno Nacional, después del cual los concurrentes alzaron paños blancos con la imagen estampada de la Virgen en un saludo verdaderamente emotivo. El arzobispo, entre otros mensajes, invitó a los fieles a participar, domingo tras domingo, de la celebración eucarística, manifestando de este modo la fe inquebrantable en Cristo Salvador, comprometiéndose en el anuncio del Evangelio y en la concreción de sus promesas y exigencias en la vida personal, familiar y de nuestro querido país. Tuvo palabras para la presencia significativa de las colectividades de hermanas y hermanos migrantes, que, en gran número, acudieron a venerar a Nuestra Señora del Carmen, Madre y Reina de Chile. Les hizo presente, que también en sus países se venera con gran aprecio a la Virgen del Carmen. ¡Que Ella interceda por los desafíos de sus propias naciones! Finalmente, manifestó que, las hermanas y hermanos migrantes, son acogidos con aprecio en nuestras comunidades y los invitó a ofrecer lo más bello de su experiencia de fe, sus tradiciones y que sean generosos al compartirlas en medio nuestro.
Un sol radiante y una temperatura agradable, fue el marco adecuado para este día de fiesta, en honor de Nuestra Señora. Su materna intercesión permanece como firme esperanza de los centenares de fieles que colmaban las calles del centro de la ciudad colonial.
Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 17-07-2025