Universalidad de la Iglesia: Diócesis de Valparaíso celebró Eucaristía en memoria de San Andrés Kim Taegon junto a miembros de la comunidad coreana en Chile
En la ocasión, Mons. Jorge Vega agradeció a la Diócesis de Incheon de Corea del Sur su disponibilidad para enviar sacerdotes a nuestra Iglesia local.
El sábado 5 de julio, en la Catedral de Valparaíso, se celebró una emotiva y significativa Eucaristía en honor a San Andrés Kim Taegon, primer sacerdote y mártir de Corea.
La Santa Misa fue encabezada por Monseñor Jorge Vega Velasco svd, Obispo de la Diócesis de Valparaíso, y concelebraron sacerdotes y diáconos.
Participaron miembros de la comunidad coreana de Santiago, la comunidad de Casablanca que acompañó al P. Appia Lee, seminaristas y comunidad diocesana.
En la celebración destacaron
gestos muy significativos como la segunda lectura leída en español y en coreano, también se entregó una estampita de San Andrés Kim Taegon que se preparó especialmente para la ocasión y con la que se rezó. Asimismo, el obispo bendijo un cuadro con la imagen del santo coreano y, finalmente, el P. Appia Lee le regaló al pastor diocesano una imagen de San Andrés Kim.
En su homilía,
el P. Appia Lee destacó el testimonio del santo coreano, que creció viviendo la fe en un contexto de persecución a la Iglesia, sufrió el martirio de su papá y tuvo que exiliarse durante diez años en China para estudiar y ordenarse sacerdote. Luego, regresó sabiendo que lo esperaba un contexto adverso, tenía que visitar a sus feligreses de noche y celebraba Misas y sacramentos en cuevas. Sin embargo, su amor por Jesús lo llevó a vivir su ministerio con fidelidad y radicalidad, acompañando a las comunidades y realizando sus labores pastorales de manera callada. Sin embargo, nunca renegó de Cristo, ni siquiera en su martirio. Fue decapitado a los 25 años.
“¿Qué me enseña el testimonio de este joven sacerdote de un país tan lejano? nos enseña que la fe no se vive por costumbre ni por comodidad, sino por amor”, expresó. Y continuó: “Nos enseña a elegir la fe, a elegir la cruz en lugar de la comodidad, el amor en lugar del miedo”. Y en esta línea, reflexionó que en la actualidad ponemos muchas excusas para no participar en Misa, ya sea por cansancio o falta de tiempo, pero en esos momentos el testimonio de San Andrés debe impulsarnos a salir de esos pretextos para vivir la fe con fidelidad y radicalidad.
Además, en la ocasión,
Mons. Jorge Vega agradeció a la Diócesis de Incheon de Corea del Sur su disponibilidad para enviar sacerdotes a nuestra Iglesia local, siendo el primero el Pbro. Appia Lee.
Esta celebración se enmarcó en las actividades del Centenario de la Diócesis de Valparaíso y buscó ser un signo de apertura y comunión con la Iglesia universal.
Mons. Jorge Vega destacó que
“fue una Eucaristía muy sencilla y muy bien preparada, fue muy bonita. Me gustó mucho que hayan venido muchos sacerdotes y seminaristas a acompañar al pueblo coreano que está aquí en medio de nosotros, porque es un signo de la universalidad de la Iglesia, en este momento estamos celebrando al santo de la Iglesia de Corea, pero también hay personas de la Iglesia de Brasil y de otros lugares más, entonces eso muestra la universalidad de nuestra Iglesia”.
Además, reflexionó acerca del mensaje que San Andrés Kim Taegon nos deja para los tiempos actuales.
“Yo creo que el gran mensaje que nos deja es la fidelidad, pensemos que él desde chico vivió en una Iglesia perseguida, a pesar de la persecución él se mantuvo fiel, a su papá lo habían matado, también fue mártir, y a pesar de todo eso él se mantuvo fiel. Se separó diez años de su Iglesia, estudió, fue ordenado sacerdote y regresó a pesar de los peligros y en los peligros él evangelizaba. El Padre Appia nos contaba que San Andrés Kim visitaba a sus feligreses de noche para no ser descubierto. Entonces, creo que la fidelidad en todo momento es el mayor mensaje que nos deja”, expresó.
Mientras que
el P. Appia Lee agradeció a los sacerdotes y a la comunidad diocesana por acompañarlo en este momento tan significativo para él.
“Estuvo muy bien, fue mucho mejor que mis expectativas y mi idea, los padres y especialmente Monseñor acompañaron y prepararon todo”. Además, destacó que la Eucaristía fue un signo de la comunión y de la universalidad de la Iglesia.
En tanto que,
Ana Kim y Pedro Choi, que viajaron desde Santiago para participar en la Misa, agradecieron a la Iglesia diocesana la acogida y cercanía para con la comunidad coreana.
Fuente: Comunicaciones Valparaíso
Valparaíso, 11-07-2025