Un solo Dios, una sola oración: Encuentro ecuménico por la unidad de los cristianos reunió a distintas confesiones religiosas en Viña del Mar
En un contexto internacional marcado por guerras, tensiones políticas y religiosas, la celebración se transformó en un signo visible de esperanza y comunión.
En el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el pasado viernes 27 de junio se realizó una profunda y simbólica celebración ecuménica en la Parroquia La Dormición de la Virgen María, perteneciente a la Iglesia Ortodoxa en Viña del Mar.
La ceremonia fue presidida por Mons. Mario Salas, obispo auxiliar de la Diócesis de Valparaíso, y contó con la participación del Padre Jorge Suez, párroco anfitrión, del Pbro. Cristian Moya, delegado diocesano para el Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, y de Mohamed Tachón, representante de la comunidad musulmana de la región. También se hicieron presentes miembros de la Vicaría Pastoral, representantes del mundo diplomático y fieles de diversas confesiones religiosas.
Orar juntos por la paz y la fraternidad
En un contexto internacional marcado por guerras, tensiones políticas y religiosas, la celebración se transformó en un signo visible de esperanza y comunión, en la cual se compartieron gestos cargados de significado, como el intercambio de ramitas de olivo –símbolo de paz– durante el saludo fraterno, y el encendido de velas por parte de los asistentes, a partir de un único cirio, como recordatorio de que todos los creyentes están llamados a ser luz para el mundo.
Mons. Mario Salas: “Me sumo con alegría a este camino de unidad”
Profundamente conmovido,
Mons. Mario Salas compartió que esta fue su primera experiencia presidiendo una oración ecuménica:
“No recuerdo haber participado, ni siquiera como seminarista, en Santiago, en una actividad como esta. Es mi primera vez, y me tocó presidirla, lo que la hace aún más significativa. Estar todos aquí reunidos orando por la paz es un testimonio fuerte. Le dije al Padre Jorge Suez que he descubierto un rico trabajo ecuménico en la diócesis, y le aseguré: cuenten conmigo, yo me sumo al trabajo que ustedes han comenzado”.
En su reflexión, el obispo subrayó que, en medio del dolor del mundo, la oración compartida cobra aún más fuerza:
“En un mundo tan marcado por la guerra y la división, este tipo de oración cobra mucho sentido. Aunque a veces se nos vincule a los fundamentalismos, somos muchos los creyentes –de diversas tradiciones– que buscamos lo mismo: la paz. Reunirnos hoy en este templo ortodoxo, católicos, musulmanes, cristianos de distintas Iglesias, es un gesto que interpela y que ilumina”.
Padre Jorge Suez: “La unidad no es uniformidad, es diversidad reconciliada”
El Padre Jorge Suez, párroco ortodoxo y anfitrión de la jornada, explicó el sentido profundo de esta iniciativa, que se celebra a nivel mundial:
“Esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es impulsada por el Consejo Mundial de Iglesias. En el hemisferio norte se realiza en otro momento del año, pero nosotros la celebramos después de Pentecostés, como una forma de reconocer que el primer fruto del Espíritu Santo es caminar juntos en la fe”.
Subrayó además que:
“Muchas personas piensan que la unidad implica uniformidad. Pero no es así. La verdadera unidad se construye desde la diversidad. Desde nuestras distintas tradiciones, costumbres y formas de vivir la fe, tenemos una fe común. Este encuentro es un signo de esperanza: aunque el mundo parezca una tormenta, Jesús sigue caminando sobre las aguas y nos dice: ‘No tengan miedo’”.
Finalmente, hizo un llamado a superar la resignación y construir comunidades más abiertas:
“Tenemos que dejar atrás esa idea crónica de que somos pocos. Somos más de lo que creemos. Y, como en los inicios del cristianismo, cuando eran apenas doce, podemos volver a crecer si somos auténticos, si oramos juntos, si mostramos que otra forma de vivir es posible”.
Padre Cristian Moya: “La fe compartida es un signo potente de comunión”
El Padre Cristian Moya, delegado diocesano para el ecumenismo, destacó el valor simbólico de los signos vividos:
“La fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es un signo potente de comunión. En medio de un mundo dividido, necesitamos multiplicar estos signos de unidad. El gesto de intercambiar una rama de olivo tiene una profundidad enorme: es un acto de humildad, una ofrenda por la paz del mundo”.
Un testimonio coral de unidad
María Loreto Fuentes Rodríguez, miembro de la Fraternidad Ecuménica de Valparaíso, señaló:
“En este minuto necesitamos orar más que nunca. Unirnos. Pedir paz en el corazón de las personas. Reconocernos como hermanos, respetarnos y querernos. Eso es lo que hoy más nos falta”.
David Dahma Bertelet, cónsul honorario de Marruecos, valoró la riqueza interreligiosa del encuentro:
“Vi aquí a la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica y la comunidad musulmana reunidas. He participado en ceremonias ecuménicas en la Catedral, pero esta fue especial. Lleno de símbolos, lleno de sentido. Estos encuentros son escasos, pero muy necesarios en los tiempos que vivimos”.
Francisco Troncoso, de la parroquia María Madre de la Iglesia en Quilpué, compartió con emoción:
“Fue maravilloso unirse a las iglesias católicas de Oriente. Tocar con las manos el origen de nuestra fe, rezar juntos el Credo, es una bendición inmensa”.
Mohamed Tachón, representante de la comunidad musulmana, concluyó con un llamado a la fraternidad:
“Tenemos que estar juntos, amarnos, apoyarnos. Eso es lo que el mundo necesita hoy: estar unidos. Esta oración es un signo de esperanza para todos”.
Constantina Barra, de la Iglesia Ortodoxa, participó por primera vez:
“Fue hermoso ver cómo, en medio de diferencias culturales o de ritmo litúrgico, la esencia era la misma. Somos distintos, pero somos uno. Fue una bonita experiencia”.
Una Iglesia que ora unida es un signo profético
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es una oportunidad que año a año invita a todas las confesiones a dejar de lado las distancias y encontrarse desde lo que une: la fe en un solo Dios y el deseo común de construir un mundo de paz. En Viña del Mar, este encuentro fue un signo vivo de que la comunión en la diversidad es posible y necesaria.
Fuente: Comunicaciones Valparaíso
Viña del Mar, 07-07-2025