Mons. Héctor Vargas, ofició la eucaristía en el morro de Arica, a los pies del Cristo de la Concordia

Eucaristía de Acción de Gracias

Mons. Héctor Vargas, ofició la eucaristía en el morro de Arica, a los pies del Cristo de la Concordia

Con la participación de autoridades civiles y militares, delegaciones de las unidades militares e invitados, se celebró el 06 de junio la eucaristía con la que tradicionalmente se recuerda el asalto y toma del morro de Arica. La celebración fue presidida por Monseñor Héctor Vargas B. Sdb, Obispo de Arica y concelebrada por los capellanes militares de Arica.

Viernes 08 de Junio de 2007
En su mensaje Monseñor Vargas reconoció el histórico morro de Arica como "signo tanto de dolor y enfrentamiento, como del testimonio de vidas ofrendadas en aras de grandes ideales y profundo amor a la respectiva Patria..." y envió a todos los "...hombres y mujeres de buena voluntad, nuestros deseos de paz."

Monseñor indicó que "...en esta bendita tierra ariqueña, la paz se vio perturbada por razones relacionadas con la búsqueda y defensa de lo que se consideró bienes superiores por parte de los Estados involucrados. Hoy en día, en esta misma tierra, la paz puede verse quebrantada más bien por diversidad de expresiones internas, relacionadas con situaciones que afectan a personas, familias y la sociedad misma, y que si no son atendidas adecuadamente pueden generar la espiral de la violencia. A todos ellos, con la fuerza de la sangre de los héroes que admiramos, dirigimos nuestro saludo y deseo de paz. En particular a todos los que están probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia de los gestos y las palabras, los que son víctimas de la agresión intrafamiliar o que, agraviados por la injusticia y en su dignidad, esperan en su rescate humano y social. Hoy día, en efecto, estamos convencidos de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones. Si no hay paz interior en el corazón del hombre, si él no está en paz consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios, la paz política será una mera formalidad. No existe potencial bélico que pueda hacer frente a ello."

Monseñor Vargas recordó que La Sagrada Escritura dice: «Dios creó el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). y que por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas. por esto "El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados."

"la vida es un don que el sujeto no tiene a su entera disposición. El derecho a la vida no está sometido al poder del hombre. La paz necesita que se establezca un límite claro entre lo que es y no es disponible: así se evitarán intromisiones inaceptables en ese patrimonio de valores que es propio del hombre como tal." manifestó el obispo de Arica.

El derecho a la vida, no solo se ve amenazada por la guerra "...hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentación sobre los embriones y la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentación sobre los embriones son una negación directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas..."

Don Héctor relacionó la paz también con la ecología de la naturaleza "...la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana, es decir el respeto por la vida y dignidad del ser humano. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres."

Monseñor Vargas llamó a "proclamar incansablemente que los derechos descritos en la Declaración de las Naciones Unidas, no están simplemente fundados en una mera decisión de la asamblea que los ha aprobado, y por ello sujetos a mayorías relativas o negociables, sino en la naturaleza misma del hombre y en su dignidad inalienable de persona creada por Dios."

Finalmente dirigió un llamado apremiante al Pueblo de Dios "...para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. El cristiano, dando gracias a Dios por haberlo llamado a pertenecer a su Iglesia, que es « signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona humana » en el mundo, no se cansará de implorarle el bien fundamental de la paz, tan importante en la vida de cada uno. Sentirá también la satisfacción de servir con generosa dedicación a la causa de la paz, ayudando a los hermanos, especialmente a aquéllos que, además de sufrir privaciones y pobreza, carecen también de este precioso bien. Jesús nos ha revelado que «Dios es amor» (1 Jn 4,8), y que la vocación más grande de cada persona es el amor. En Cristo podemos encontrar las razones supremas para hacernos firmes defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz."

Fuente: Comunicaciones Arica
Arica, 08-06-2007