Desde este año el Obispado de Rancagua asumió la administración del Colegio Amada Sofía García de Coltauco, a través de una fundación de ese mismo nombre, para evitar su cierre luego que las Religiosas de Santa Marta –sus fundadoras- manifestarán la imposibilidad de seguir manteniendo este establecimiento.
Con gran expectación llegaron los 330 alumnos del Colegio Amada Sofía García de Coltauco a su primer día de clases este lunes 6 de marzo, así conocieron a sus nuevos compañeros y profesores, que fueron presentados a la comunidad educativa en el acto de inicio de año escolar. Los estudiantes, de pre kínder hasta octavo básico, más sus padres y apoderados se dieron cita para conocer a su nuevo rector, el padre Humberto Palma.
Esta fecha que quedará en la memoria de muchos, pues es el debut del Obispado de Rancagua como sostenedor de esta institución que por años estuvo a cargo de las religiosas de Santa Marta.
Cabe recordar la gran preocupación que causó en Coltauco la información del cierre de la Escuela Amada García, por parte de la Congregación Religiosas de Santa Marta, quienes la fundaron hace 63 años. Cuando se confirmó la noticia, hace ya casi tres años, padres y apoderados manifestaron su profunda inquietud y deseo de que el establecimiento siguiera funcionando.
Por ello se tuvieron variadas reuniones con autoridades, posibles sostenedores, y con las religiosas hasta que se optó por que el Obispado de Rancagua asumiera este establecimiento educacional para continuar la obra educativa de las hermanas, a través de una Fundación que lleva el nombre del colegio.
Así se fueron realizando todas las gestiones pertinentes para la continuidad de la escuela, que terminó el 2016 con cerca de cien alumnos. El incremento de la matricula para este año se ve entonces como una buena señal de la confianza que tiene la comunidad en la nueva administración.
Una inmensa oportunidad
Para el padre Humberto Palma, quien tiene experiencia en el ámbito de la educación, la Iglesia local tiene una inmensa oportunidad al meterse en la gestión educacional y además una gran responsabilidad. “Nosotros recibimos a los niños en sus primeros años de formación y con esto colaboramos con las familias y la sociedad, y si lo logramos hacer nuestra labor bien, hacemos mucho bien no sólo a ese niño, sino a la sociedad entera, pues he sido testigo de cómo se rompen círculos de pobreza gracias a la educación, se abren mentalidades, nuevas perspectivas… es un campo muy rico de promoción y desarrollo humano y en eso la Iglesia creo que tiene una inmensa oportunidad”, enfatiza.
Está consciente de que el riesgo, ya sea en el esfuerzo que implica y en el ámbito económico, es grande, “pero ese riesgo vale la pena ser asumido. Aquí vale la pena eso que dice el Evangelio de que quien arriesga la vida por mi la ganará; si uno va siempre a lo seguro, es decir, pensando en que esto me rinde, yo creo que no es evangélico. Estamos con todo el deseo de que este proyecto educacional prospere”, enfatiza, pues asevera si bien es un ámbito desconocido para el Obispado es un campo rico para la evangelización.
Por su parte, el Obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic Karmelic señaló que próximamente presidirá una eucaristía con la comunidad escolar y destacó la labor que ha realizado el padre Humberto Palma para consolidar al nuevo grupo de educadores, que están dando vida a este proyecto. “Gracias a Dios el colegio ha seguido funcionando con una buena matrícula; así que estamos muy contentos y esperamos que siga haciendo el bien como lo hizo cuando estaba a cargo las hermanas de Santa Marta”, destacó.
Fuente: Comunicaciones Rancagua
Rancagua, 06-03-2017