En medio de la expectación y la felicidad de todos los asistentes, los feligreses de la capilla San Pablo, de la parroquia Las Mercedes, en Puente Alto, fueron testigos y partícipes de la solemne dedicación del nuevo altar del templo, presidida por el Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, este sábado 10.
La eucaristía en la que se consagró el altar estuvo concelebrada por el vicario de la Zona del Maipo, padre Muguel Hoban; el párroco, padre Alejandro Vial; el vicario parroquial y asesor de la capilla, padre Ricardo Acosta, y los diáconos Marcelo Opazo y Guillermo Moyla.
La comunidad San Pablo está inserta en un sector de la Villa Puente Alto, la más antigua de la comuna y, cuenta el padre Ricardo, está apadrinada por el Colegio Los Andes, de Las Condes, “que no solo se preocupa de aspectos materiales, sino que aporta en servicios, misiones y acompañamiento de la gente, para romper un poco las brechas sociales”. Fue este colegio que regaló el altar, un bloque de piedra mínimamente labrado, seleccionado en una de las canteras del camino al Cajón del Maipo. El regalo de Navidad incluyó, además, el ambón, también de piedra.
En la homilía, el cardenal Ezzati se refirió primeramente a este Tercer Domingo de Adviento, “tiempo que nos prepara para la venida del Señor, que ya vino en la historia, pero que viene todos los días a nuestra vida, no solamente en Navidad, y que vendrá al final de los tiempos, a cuyo encuentro cada uno de nosotros está encaminado en la fe, la esperanza y el amor”.
Afirmó el arzobispo que “Dios nos envía a su Hijo para reconstituir las relaciones de amor que Él tenía con la humanidad desde antes del pecado original, y que quiere tener con todos nosotros, como un anticipo definitivo de lo que será la comunión eterna y plena al final de los tiempos”.
Fuera de Cristo se construye sobre arena
Explicó luego que el altar es de piedra “porque es signo de Cristo, que tiene la firmeza más grande todavía que la roca. Y sobre esta roca angular, que es el Señor, podemos construir la consistencia de nuestra vida”. Recordó el pastor que San Pablo dice que nadie que construya fuera de Cristo construye en la solidez. El altar, añadió, nos recuerda a Cristo como cimiento de la fe, cimiento que nade puede romper. “Toda vez que la sociedad quiere construirse a sí misma, quiere construir el país fuera de la consistencia de esta roca, que es Cristo, en lugar de construir en la firmeza, construye sobre arena”.
Finalmente, preciso que el altar es también una mesa, en al cual Jesucristo nos ofrece su cuerpo y su sangre como alimento en la Eucaristía.
Por esta razón, el rito de dedicación del altar consideró, primero, la unción de la superficie de esta piedra con óleo santo, fue incensada, y con la ayuda de los fieles y de los diáconos, la mesa eucarística fue revestida con manteles, cirios y flores, además de los elementos litúrgicos necesarios para la Eucaristía, en medio de la alegría y emoción de los presentes. Así, y con la solmene oración consecratoria, el altar de la capilla San Pablo quedó consagrado para convertir sobre él el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.
El acontecimiento fue festejado después de la misa con un compartir fraterno y alegre de toda la comunidad, junto a su pastor, los sacerdotes e invitados. Isabel Guzmán, coordinadora de la comunidad San Pablo, en la que participa más de20 años, señaló que este nuevo altar era un sueño de la capilla, de la cual su madre fue una de las fundadoras, “y tengo que seguir sus servicios. Es una cosa fantástica, que venga el arzobispo a consagrar el altar”.
Explicó que hay una gran vida pastoral, con muchos jóvenes varios de los cuales hicieron un curso de liderazgo en la Universidad Católica; también los “caminantes” que participan en la preparación al sacramento de la Confirmación. Además de mucha presencia de adultos y adultos mayores, que predominan en la población de sector.
Fuente: Comunicaciones Santiago
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Santiago, 11-12-2016