Fundación Chile Unido realizó fiesta de navidad con cien madres que estuvieron en riesgo de abortar, junto a líderes de diversos credos religiosos
El Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, fue invitado a la actividad que se llevó a cabo en la Fundación Chile Unido, la cual durante este año acompañó a más de 600 mujeres que estaban en la incertidumbre de tener a sus hijos.
Como cierre de año del programa de "Acompañamiento Integral a mujeres con embarazos vulnerables", y que en sus 18 años de historia, ha permitido que más de 4.800 niños hayan nacido, la Fundación Chile Unido llevó a cabo su tradicional fiesta de navidad.
En la ceremonia interreligiosa participaron los máximos representantes de las Iglesias Católica, Evangélica, Ortodoxa, Anglicana, Luterana, Judía, Jesucristo de los últimos Días y del Centro Islámico de Chile, entregando un mensaje de respeto y cuidado por la vida del que está por nacer de manera transversal, y de apoyo a sus madres en su vulnerabilidad.
En la oportunidad, el cardenal Ricardo Ezzati expresó: “Participar en esta fiesta de la vida nos lleva a pensar en la navidad, en el hijo de Dios que se hace pequeño acogido en un pesebre de Belén y nos lleva también a valorar la vida humana. Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y que hermoso que haya instituciones como esta que pueda ayudar a las mamás y papás para que el don de la vida pueda nacer. Este es un llamado a la sociedad, a preocuparse de la vida que nace. Nosotros queremos que la vida crezca abundante y feliz para todos, papás y niños. Nosotros hemos hecho presente nuestra voz con respeto y con una gran valoración hacia el don de la vida”.
Maura Escobar era una quinceañera con muchos sueños. Pololeaba, tenía unos papás que la querían mucho y tenían muchas expectativas en ella al ser la hija mayor de cuatro hermanos. Además, ella quería ser carabinera cuando saliera del colegio, sin embargo, cuando sospechó que estaba embarazada, sintió que sus sueños se truncaban. “Siempre esperé que fuera un error, un atraso por algún problema hormonal, y por lo mismo seguí practicando karate hasta los cinco meses sin ninguna protección y tomé infinidad de hierbas abortivas, aunque nada causaba el efecto que esperaba, que era perder el embarazo”, cuenta Maura hoy, varios años después.
“Mirando para atrás puedo decir que sí se puede. Mucha gente opina y en ese minuto uno no quiere escuchar a nadie porque piensa que nadie en verdad puede entender por lo que uno está pasado. Siete años después de esta experiencia puedo decir que ¡por Dios que se puede! Abortar era la solución fácil y me hubiera arrepentido toda la vida, porque nadie es más importante que mi hija”, concluye la joven quien se mostró agradecida por la oportunidad de optar por la vida que le entregó la fundación.
Fuente: Comunicaciones Santiago
Santiago, 06-12-2016