Para celebrar su centenario, la Familia Espiritual Carlos de Foucauld, organizó una acogedora actividad en el parque Quinta Normal para recordar su inmenso legado.
Un poco más de cien de personas llegaron hasta el parque Quinta Normal para agradecer a Carlos de Foucauld su entrega por la iglesia y por hacer de la misericordia su estilo de vida.
Poco a poco cada uno de los asistentes fue poniendo en común su comida y ensaladas para el gran almuerzo del cual constaba la celebración, para luego, dar paso a un compartir fraterno, con distintas experiencias para relevar la vida del beato y así, conocer más sobre su inmenso legado.
La hermana Donata Cairo, encargada de los grupos, dijo al respecto que “a cien años de esta vida entregada de esa manera, como dice el papa Francisco, sigue moviendo corazones. Yo rescato de Carlos de Foucauld la búsqueda incansable de Dios en el rostro de los más pobres y los más pequeños. Yo no puedo buscar a Dios sin encontrarlo en el pobre y esto lo hizo carne en su vida”, valorando sus ganas de buscar siempre el amor por el prójimo.
El padre Mariano Puga, lideró la liturgia de celebración y agregó que “la experiencia de un hombre de Dios que, para seguir a Jesús y para gritar con su vida el evangelio, se hizo el último, buscó también en aquellos que lo ignoran, el que pudieran decir que lindo debe ser el Dios de los cristianos”, manifestó.
El papa Francisco, desde Santa Marta, también tuvo palabras para referirse al beato y lo recordó como un hombre que venció muchas resistencias y dio un testimonio que ha hecho bien a la Iglesia e invitó a pedir que “nos bendiga desde el cielo” y “nos ayude a caminar sobre las huellas de pobreza, contemplación y servicio a los pobres”.
Originario de una familia noble de Estrasburgo, Carlos de Foucauld (1858-1916) tuvo una juventud inquieta y llegó a gastar el patrimonio recibido en herencia por su abuelo. Se convirtió en torno a los 30 años y abrazó la vocación religiosa a los 40 asumiendo el nombre monástico de Carlos de Jesús.
Ordenado sacerdote en 1901, ese mismo año se estableció en Argelia, donde fundó una ermita y hospedó a pobres de la zona, constantemente amenazados por los asaltantes del desierto.
Durante uno de estos asaltos, Carlos de Foucauld perdió la vida el 1 de diciembre de 1916. Fue beatificado en 2005 por el papa Benedicto XVI.
Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 03-12-2016