La práctica católica cristiana hace que dos fiestas se fundan en una sola plegaria

La práctica católica cristiana hace que dos fiestas se fundan en una sola plegaria

Este 1 de noviembre en el Cementerio Parroquial de Talagante, monseñor Cristián Contreras Villarroel celebró la Santa Misa de todos los santos para los fieles congregados en el lugar.

Miércoles 02 de Noviembre de 2016
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La celebración comenzó con la lectura de los nombres de más de 500 difuntos por los que se ofrecía la eucaristía, presidida por el obispo Contreras Villarroel y concelebrada por los diáconos Aldo Moraga, Leo Neira, Roberto Cartagena y Alejandro Álvarez. El Pastor manifestó su satisfacción al ver congregada a tanta gente.

En su homilía destacó que la practica católica cristiana hace que dos fiestas, una el 1 de noviembre, otra el 2 de noviembre, se fundan en una sola plegaria. Dijo que “en primer lugar para recordar a todos los santos, aquellos cuyos nombres conocemos, que nos son familiares y aquellos hombres y mujeres que no son santos canonizados de altar, pero que si vivieron profundamente su fe cristiana…cada uno podría aportar aquí si les pusiéramos un micrófono el nombre de tantas personas bellas, buenas, amables que se encontraron con Dios y que al igual que Jesucristo pasaron por esta vida haciendo el bien”.

Además agregó que “por eso estamos también en los cementerios, porque recordamos a nuestros seres queridos, no recordamos sus malas acciones, sus debilidades, sus pecados, sino que recordamos lo bueno que cada uno de nuestros difuntos realizó en su vida. Hay algo de Dios inscrito en el corazón del pueblo cristiano, para celebrar estas dos fiestas: la de todos los santos y la de todos los fieles difuntos”, dijo.

El obispo explicó que “a los bautizados en la Iglesia primitiva, en la Iglesia apostólica, se les llamaba ‘santos’ porque hemos sido injertados en el misterio de nuestro Señor Jesucristo, misterio de pasión, de muerte y de resurrección, y él es el santo por antonomasia, no existe otro santo sino nuestro Señor Jesucristo”.

“Los santos que conocemos, los canonizados son apenas un reflejo de la única santidad que proviene de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. Los santos no son impecables - que significa no tener pecado-, los santos por el contrario son los que mayor conciencia tienen de ser hombres y mujeres pecadores y por eso se aferran a Jesucristo muerto y resucitado, porque desde Él viene esa purificación que todos la necesitamos. Todos los días nosotros rompemos algo con Dios, rompemos algo con nuestro prójimo, son tantas las circunstancias que hacen que no podamos vivir como quisiéramos”, manifestó.

Fuente: Comunicaciones Melipilla
Talagante, 02-11-2016