Con el ánimo de llevar “el anuncio del evangelio a todas las gentes” y con el impulso del Espíritu Santo, la Comunidad Misionera “Santos Apóstoles Pedro y Pablo” invita a presenciar y a difundir la segunda presentación de Cantores a lo Divino, que se realizará en la parroquia Santos Apóstoles el 12 de noviembre, a las 19:00 horas.
La actividad está organizada por la mencionada comunidad misionera y se llevará a efecto en esa parroquia, ubicada en calle Teniente Colipí 641, comuna de Recoleta.
Remigio Mardones, responsable Comunidad Misionera Santos Apóstoles “Pedro y Pablo”, señala que "los cantores con su verso y poesía inspirada hacen presente el Evangelio de Cristo Resucitado. Así como en el Antiguo Testamento el salmista componía alabanzas y cantos al Dios Creador, también en nuestra patria hombres del campo en tiempos de la Colonia encontraron en esta expresión de fe una forma de anunciar, exultar y alabar a Jesucristo, el Señor. Fueron nuestros primeros misioneros y evangelizadores, que nos legaron esta hermosa tradición de fe popular".
Durante el encuentro de Religiosidad Popular en La Serena, en 1987, al presentarle a los cantores a lo Divino al papa Juan Pablo II, monseñor Bernardino Piñera expresó: “Son los poetas populares que, desde tiempos de la Colonia, han puesto en décimas rimadas los misterios de nuestra fe católica, los momentos culminantes de la Historia de la Salvación, y los han transmitido de generación en generación, hasta el día de hoy. Ellos han conservado la fe en nuestros hogares campesinos y, sin advertirlo, han realizado una obra poética que une la sencillez de nuestro pueblo y el olor de nuestros campos al mensaje sencillo y agreste también del Evangelio”.
Historia de una hermosa tradición
En su libro "El Canto a lo Divino", el padre Miguel Jordá explica cómo se originó esta tradición: "Nació de la de la necesidad que sintieron los primeros misioneros de anunciar la Buena Nueva de Jesús a los indígenas y españoles que en los siglos XVI Y XVII habitaban nuestro litoral costino. El Documento de Puebla en su n° 9 nos recuerda que para realizar la obra evangelizadora de la Iglesia en América Latina se pusieron en juego incontables iniciativas 'misioneras' que conjugaban todas las artes: la música, el canto, la danza, la arquitectura, la pintura, etc. Este es, pues el verdadero contexto en que nació el Canto a lo Divino.
El mismo sacerdote explica cómo llegó la décima a Chile: "Poco antes del descubrimiento de América, aparece en España la Décima, cuyo autor fue Vicente Espinel, oriundo de Ronda, Andalucía. La décima es el verso ideal para relatar acontecimientos y para memorizarlos, y los misioneros la desarrollaron para “evangelizar”. Hoy sabemos que los impulsores de la décima fueron, sobre todo, los Jesuitas".
La tradición del Canto a lo Divino consiste en memorizar y cantar en forma individual y con guitarra traspuesta o guitarrón (chileno, único en el mundo), decimas encuartetadas por distintos temas bíblicos que van desde la Creación del Mundo hasta el Apocalipsis.
Conviene aclarar que, si bien la décima nació en España, el Canto a lo Divino es netamente originario de Chile, lo que constituye un orgullo para nosotros. Es una tradición exclusiva de Chile.
Agrega el padre Jordá que la tradicional oración “Bendita sea tu pureza”, es muy probable que haya sido la primera décima que llegó a Chile y a América, y la que en nuestro país originó toda esta corriente de verso a lo divino y a lo humano.
"Durante los primeros años de la 'Evangelización', sin duda que fue el misionero quien enseñó los versos. Pero, poco a poco, tanto los criollos como los mestizos y españoles que permanecieron en Chile, hicieron suyo el método y empezaron a componer sus propios versos. En cuanto a le temática del verso, por lo que podemos deducir, los primeros misioneros compusieron la Historia de la Salvación que venía expuesta en la Doctrina del Concilio de Trento, que se acababa de celebrar y en el Catecismo de San Pio V. Estos eran los grandes temas o también los fundados de la Creación del Mundo, el Nacimiento de nuestro Señor y el Padecimiento de Jesús. Estos versos son entonces un eco de aquella primera predicación que tiene cuatro siglos de historia. Sorprende constatar aun hoy día la inmensa cantidad de cuadernos manuscritos, a veces casi indescifrables, que guardan nuestros campesinos y el cuidado con que los conservan".
Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 28-10-2016