El viaje de retorno de los invitados VIP

Canonización de Alberto Hurtado

El viaje de retorno de los invitados VIP

"¡Adiós, Roma linda!", exclamó don Pascual con toda la fuerza que le permiten sus años, al abordar el bus que conducía al avión de la FACh para su regreso a Chile. Crónica del itinerario de regreso de los invitados especiales.

Viernes 28 de Octubre de 2005
Muchos pensaban que el viaje de vuelta sería más relajado y con las emociones menos vivas que el traslado de ida a Roma. Sin embargo, el vuelo especial de la Fuerza Aérea de Chile que trajo a su patria a los cerca de cien invitados especiales a la Canonización estuvo de nuevo cargado de simbolismos.

Habían vivido un tiempo de gracia por más de cinco días, asistiendo a las ceremonias principales de la canonización de Alberto Hurtado. También concurrieron a otras ceremonias y encuentros, peregrinaron a Asís, recorrieron la Santa Sede, los museos vaticanos, los principales lugares históricos de Roma.

El viaje de regreso se inició con cerca de tres horas de retraso. Sin embargo, las cuatro escalas técnicas duraron menos de lo previsible.

Tiempo hubo de sobra para compartir fotos e intercambiar direcciones. También para tomar los últimos registros gráficos de esta experiencia, inolvidable para todos.

En Brasilia, la joven Vivian Galleguillos, que recibió la gracia del milagro, se reencontró con su madre, quien debió permanecer en esta ciudad desde el pasado miércoles 19 por cuanto razones de salud le impidieron proseguir viaje a Roma.

En el tramo final hacia Santiago, el jefe de la delegación, Mons. Manuel Camilo Vial, tomó la palabra desde el circuito interno de sonido y se dirigió a los presentes, para bendecir al Señor por el viaje y agradecer a la tripulación por la excelente disposición y el servicio ofrecido a los pasajeros.

Uno por uno, desde la azafata hasta el piloto, fueron recibiendo una bendición papal y una medalla conmemorativa. Uno por uno, los miembros de la tripulación fueron relatando lo que significó para ellos esta excepcional travesía. Coincidieron en que era éste el viaje más importante de sus vidas.

El aterrizaje en el aeropuerto internacional de Santiago fue acompañado de aplausos y entusiasmados ceacheí.

Antes del ingreso a Policía Internacional, el Obispo de Temuco y Presidente de la Comisión Canonización, Mons. Manuel Camilo Vial, se despidió de los peregrinos, les bendijo, rezaron y cantaron juntos. Cada invitado recibió entonces la medalla conmemorativa de la canonización.

La sorpresa se la llevaron los invitados cuando vieron que un esquinazo folclórico les esperaba, junto con sus familiares y amigos, y autoridades y representantes de las instituciones a las que los peregrinos pertenecen.

Los abrazos, la vuelta a casa, con emociones que el tiempo ayudará a decantar. Un viaje que no olvidaremos. Gracias, San Alberto Hurtado, por llevarnos a ser testigos de esta fiesta de Chile.


Fuente: Prensa Canonización
Santiago, 28-10-2005