"Vivamos nuestra vida como verdaderos adoradores de Dios", exhortó el Papa Benedicto XVI a más de un millón de jóvenes de 194 naciones presentes en el encuentro.
El Papa anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará en la ciudad de Sydney, Australia, durante el año 2008.
Colonia 21 de agosto.- Con una multitudinaria Misa en la explanada de Marienfeld, a 27 kilómetros de Colonia, se cerró la XX Jornada Mundial de la Juventud. En la ocasión,
el Papa resaltó la importancia de la Eucaristía para la vida de la Iglesia diciendo, "la transformación sustancial que se realizó en el cenáculo estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones cuyo último fin es la transformación del mundo hasta que Dios sea todo en todos".
Su Santidad se dirigió a la audiencia que había pasado la noche en Marienfeld, los cientos de peregrinos, a pesar del frío y el viento lo recibieron con mucho tanto entusiasmo como lo hacen con el mejor de los músicos de rock. Agolpados cerca de las barreras humanas, levantaban sus manos para tomarle fotos de cerca y saludarlo.
A los gritos de Benedetto, el Papa respondía sonriente y saludando con las manos. En una celebración eucaristíca marcada por la interculturalidad, el Papa destacó el valor del día domingo como jornada del Señor, "es bonito que hoy, en muchas culturas, el domingo sea un día libre o, juntamente con el sábado, constituya el denominado fin de semana libre. Pero este tiempo libre permanece vacío si en él no está Dios", sostuvo. Asimismo hizo un implícito llamado a Europa para que recupere sus raíces cristianas, "en numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marcha igualmente sin Él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos. Dan ganas de exclamar: No es posible que la vida sea así". Acto seguido, dejó en claro que la estrella que guía el camino es Jesucristo y que "el Espíritu Santo es el que guía a su Iglesia en su fe creciente", también recomendó el Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendio del Catecismo como dos documentos donde la fe secular se explica sintéticamente.

Asimismo, el Papa recomendó a los jóvenes presentes y a todos los millones de personas que siguieron la transmisión por televisión, a vivir su fe en comunidad y ponerse al servicio de los demás. Existen hoy formas de voluntariado, modelos de servicio mutuo, de los cuales justamente nuestra sociedad tiene necesidad urgente. No debemos, por ejemplo, abandonar a los ancianos en su soledad, no debemos pasar de largo ante los que sufren. Finalmente, instó a los jóvenes a entusiasmarse por grandes ideales, "viviendo y actuando así nos daremos cuenta bien pronto que es mucho más bello ser útiles y estar a disposición de los demás que preocuparse por las comodidades que se nos ofrecen".
La recepción de los chilenos
Los más de 2000 chilenos que vivieron día a día la XX Jornada Mundial de la Juventud se mostraron felices de acompañar al Papa Benedicto XVI, tal como lo hicieron con Juan Pablo II, cuya presencia se sintió en este encuentro.

Tomás Cats de la diócesis de Valparaíso dijo sentirse un privilegiado por vivir este encuentro mundial. "Ver al Papa tan cerca fue impresionante" comentó emocionado. Valió la pena todos los esfuerzos realizados, concluyó.
Para Manuel Antonio Ríos del Liceo Alemán de Los Angeles, ver tanta gente que vino de diversas partes del mundo le enseñó a comprender la universalidad de la Iglesia y cómo un joven chileno puede tener las mismas vivencias que un joven alemán en torno a la misma fe.
María Paz León, ex alumna de los Sagrados Corazones de la Quinta Región destacó que la juventud del mundo está conciente de la responsabilidad que tenemos con la sociedad y la prueba de ello, es la alta convocatoria que tuvo esta Jornada Mundial.
Signos

La Eucaristía fue presidida por el Papa Benedicto XVI en su primer viaje fuera de Italia, que coincide con su primer encuentro con los jóvenes del mundo. Concelebraron cientos de cardenales, 800 obispos y 10 mil sacerdotes.
El dinero reunido en la colecta irá a apoyar a los jóvenes católicos en Tierra Santa y en las poblaciones del sudeste asiático, victimas del tsunami.
Una especial participación en esta magna eucaristía tuvieron Claudia Gómez y Pablo Vera de Punta Arenas. Claudia Gómez portó el cirio y Pablo Vera recibió parte del símbolo de la XX Jornada Mundial que se repartió a jóvenes de los cinco continentes. A ellos se sumó Nicolás Valdivieso, estudiante de derecho en Alemania, que hizo la voz para los cientos de miles de hispanoparlantes asistentes.
A modo de término de una etapa y de comienzo de otra, el Papa Benedicto XVI anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará el año 2008 en Sydney, Australia.
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Palabras del Papa al finalizar la Misa de Clausura
Fuente: Comunicaciones Colonia 2005
Colonia, 21-08-2005