Peregrinos chilenos que participan en Jornada Mundial de la Juventud compartieron con sus anfitriones alemanes y con Mons. Cristián Contreras Villarroel.

Heiligkreuz steinach, cuya traducción hace referencia a la Santa Cruz, fue la localidad elegida por Monseñor Cristián Contreras Villarroel, el Padre Galo Fernández y el Padre Tomás Schertz para comenzar a visitar a los grupos peregrinos chilenos en la Arquidiócesis de Friburgo.
En una pequeña escuela situada en una colina de la selva negra, la comunidad alemana tenía preparada una significativa actividad para los jóvenes de Puerto Montt que se encuentran en la ciudad preparándose para los días del Encuentro Mundial de Jóvenes en Alemania. En un horno de barro, el matrimonio formado por Waltraud y Gerhard Neumann amasaron pan especialmente para los muchachos. Cuentan que por mucho tiempo pensaron qué hacer para esta ocasión y decidieron amasar pan como una manera de compartir lo esencial del ser humano. Por su parte, los sureños cocinaron un kuchen de frutillas para agradecer la hospitalidad de los germanos.
Visita de los pastores
Monseñor Cristián Contreras V., Obispo Auxiliar de Santiago, el Padre Galo Fernández, Vicario de la Esperanza Joven y el Padre Tomás Schertz de la Vicaría Pastoral Universitaria tuvieron ocasión de conversar y compartir con los puertomontinos mientras fuera de la escuela caía una fuerte lluvia de verano. Monseñor Contreras manifestó estar muy feliz de estar entre los jóvenes de la delegación. Señaló, “siempre es una gracia acompañar a los jóvenes por su entusiasmo y alegría”. Agregó que a pesar de las diferencias, es en estos momentos donde salta a la vista lo más propio del ser humano. Señaló que a pesar de las diferencias “la humanidad es lo que queda. La humanidad de la familia, del párroco y de las personas alemanas que los acogen. Más allá del impedimento del idioma, son los gestos lo que valen y de esto somos testigos: un encuentro cultural expresado en el intercambio gastronómico entre hermosos panes amasados por alemanes y kuchenes hechos por manos chilenas. Uno ve que más allá de las barreras está la humanidad y es eso lo que aflora en estas ocasiones”.
Karina Espinoza y Ricardo Almonacid son parte del grupo de Puerto Montt que cocinó los kuchenes durante esta tarde. Para ellos tener la oportunidad de compartir con el Obispo Auxiliar, el Vicario de la Esperanza Joven y con el Padre Schertz es simplemente un regalo. “Para nosotros es algo muy importante y estamos súper contentos. Generalmente los vemos (a los pastores) de lejos y la palabra que nos envían es a través de cartas, así es que tenerlos acá es espectacular”.
Fuente: Comunicaciones Colonia 2005
Friburgo, 12-08-2005