Del Carmen Bella Flor
Ha concluido el tiempo Pascual con un gran momento de comunión y gracia para la Iglesia de América Latina y el Caribe. La celebración de la V Conferencia General del Episcopado de nuestro continente, del 13 al 31 de mayo en Aparecida, Brasil, nos ha regalado el hermoso desafío de una Misión Continental para ir al encuentro de las personas, especialmente de los más pobres, débiles y excluidos, y de aquellos que se han alejado del Señor. “No podemos quedarnos de brazos cruzados”, nos exhorta el Mensaje Final, si desde nuestra condición de discípulos y misioneros nos anima el propósito de que nuestros pueblos tengan vida en Cristo.
Al convocar e inaugurar esta V Conferencia, el Santo Padre ha querido congregar a los obispos, en un “nuevo Pentecostés” al lado de la Madre de Jesús: junto al santuario de Nuestra Señora Aparecida. Acompañando en la oración el discernimiento de los pastores, allí estaban los peregrinos que no dejan de agradecer al Señor y a su Madre. No faltaron los cuasimodistas chilenos. Allí estaban presentes las devociones de cada país, las imágenes de las Vírgenes Patronas. Allí estaba la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Maipú, a la que desde la Independencia Chile consagra su historia.
Por eso que nos llena de alegría, en este espíritu de comunión fraterna y de empeño misionero que la V Conferencia nos ofrece, poder celebrar, por primera vez en un día decretado feriado civil, la Solemnidad de Nuestra Señora del Carmen el próximo 16 de julio. Sentimos que la hermosa devoción a la “Carmelita”, que se propaga por todo el país sin distinciones, y que el esfuerzo generoso de tantas personas que la multiplican, se merece este regalo.
Es cierto que en lugares como La Tirana, en la diócesis de Iquique, ha sido el pueblo el que ha convertido el 16 de julio en un festivo. Y en otras diócesis como La Serena celebran a Nuestra Señora de Andacollo, o en Copiapó a la Virgen de la Candelaria, o en Valparaíso y Santiago a la Purísima. Y así, en cualquier punto de nuestro territorio hay un lugar para la Virgen. En estas fiestas marianas, basta contemplar el ambiente de los días preparatorios, en que la espiritualidad se une a las tradiciones de las familias. Por eso hemos querido plasmar en estas páginas algunas pinceladas iluminadoras para responder pastoralmente a los desafíos que supone esta devoción. Junto al pueblo fiel, repetimos hoy los versos del himno a la Virgen del Carmen, madre de Chile: “Guíanos, Madre nuestra, llévanos a Jesús”.