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Caracterización de la juventud chilena, Mario Sandoval
CARACTERIZACION DE LA JUVENTUD CHILENA ACTUALI.- APROXIMACIÓN CONCEPTUAL DEL FENÓMENO JUVENIL
Es así como podemos aproximarnos al fenómeno juvenil desde tres perspectivas, estas son: § La juventud como categoría etárea: Esta es una perspectiva sociodemográfica y coloca el énfasis en la condición etárea, por lo que se define como jóvenes a todas aquellas personas que tiene entre 15 y 24 años de edad[1]. Cabe destacar que en Chile la población juvenil se encuentra definida por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) como aquellas personas que se encuentra entre los 15 y 29 años de edad. Según el último Censo, hay 3.648.000 jóvenes en nuestro país. Al término de la juventud, esta masa de jóvenes debería insertarse en el mundo adulto, dicha inserción se logra, entre otras cosas mediante la obtención de un trabajo estable y la fundación de una familia la cual posibilita ocupar una posición específica en el juego de roles y Status en la sociedad. § La juventud como etapa de maduración: Esta perspectiva de análisis coloca el énfasis en los procesos ligados a los cambios fisiológicos y psicológicos que repercuten en la forma de ser joven. En este campo, se juega el gran tema de la identidad juvenil y existe acuerdo entre los expertos en señalar que las áreas de la afectividad, sexualidad, social, intelectual y físico-motora son fundamentales en el desarrollo integral de los jóvenes. 1. Area sexual: Desarrollo en los impulsos sexuales junto con los roles sexuales. 2. Area de la afectividad: Los jóvenes comienzan a desarrollar la capacidad de tolerancia a la frustración, adquiriéndose de esta manera en forma paulatina, la madurez emocional, autocontrol, etc. 3. Area social: Se van adquiriendo destrezas sociales que permiten realizar un entrenamiento útil para el futuro desempeño como adulto. Aquí juega un rol fundamental el grupo de pares como espacio de referencia. 4. Area intelectual: En esta etapa de la vida, el pensamiento debería hacerse eficiente al máximo, en lo relativo a la capacidad de razonar en forma abstracta. (discernir entre lo real y lo imaginario) 5. Area físico motora: En este período de grandes cambios biológicos, se torna pertinente desarrollar ejercicios y practicas deportivas. En el proceso de maduración, la institución del trabajo es fundamental,. Esta maduración sería adquirida cuando la persona está en pleno uso de sus derechos y deberes de adulto. Desde esta óptica la juventud es un período de moratoria, en la que se debe desarrollar una preparación para ingresar al mundo adulto. De acuerdo a lo señalado anteriormente, cabe preguntarse ¿cuándo termina la juventud?. Ante esta pregunta no se pueden dar respuestas absolutas, por lo cual no se puede identificar el término de la juventud sólo con la finalización del desarrollo biológico, ni tampoco sirve la determinación legal del término de la juventud, puesto que si bien se completan ciertas áreas de desarrollo o se adquiere un determinado status legal en la sociedad, esto no significa que la persona haya logrado una inserción exitosa en el mundo social adulto.
Los jóvenes chilenos, desde sus vivencias y cotidianeidad, han intentado proponer a la sociedad un conjunto de hechos culturales, constatándose una generación juvenil portadora de un conjunto de formas de ver, sentir, pensar y hacer que guían su conducta y la caracteriza, diferenciándola de otros grupos sociales. En este sentido, “la situación de los jóvenes chilenos constituye una preocupación central desde distintos ámbitos de la sociedad, por diversas razones como, porque constituyen un potencial un grupo de presión social, porque son considerados un segmento electoral necesario en momento de elecciones, o porque representan una masa consumidora de inmejorables proyecciones. De esta manera, los jóvenes han pasado a constituir un grupo objeto de preocupación para las autoridades políticas, sociales, religiosas y económicas de la sociedad. Para el desarrollo de cualquier sociedad se requiere de la participación efectiva de todos los grupos que la componen. En el contexto actual de nuestro país, la participación social de los jóvenes no se ha conseguido satisfactoriamente, obstaculizando así el proceso de modernización, transición democrática y la integración social de este grupo. Considerando, que se les vincula generalmente a actitudes relacionadas con el consumo de drogas y alcohol, violencia callejera, delincuencia, apatía frente a la política; contraponiéndose todos estos aspectos con las expectativas que la institucionalidad tiene de los jóvenes. Entonces, “el gran desafío de los jóvenes chilenos en este nuevo milenio es relacionarse con una sociedad y un modelo económico que los seduce a consumir y a participar de las modernizaciones, de los éxitos económicos; pero al mismo tiempo los rechaza, excluye, los ignora y/o los castiga por su condición juvenil”[2] II.- CARACTERIZACIÓN JUVENIL CHILENA[3]
Para una mejor comprensión de esta realidad la dividiremos en cinco ejes temáticos: Participación Social, Educación, Trabajo, Religión, y Sexualidad. a) Participación Social: Los datos nos señalan que los jóvenes se interesan cada vez menos en la política. En efecto, la ENJ constata una cierta tendencia a no inscribirse en los registros electorales entre quienes tienen de 18 a 20 años, es decir, una mayoría del 61,5% de los jóvenes no está inscrita en dichos registros, tendencias que es un poco más pronunciada entre las mujeres (63,8% de ellas no está inscrita, frente al 59, 2% de hombres que tampoco lo está). Si estos datos lo comparamos entre los años 1997 y el 2000, vemos que el nivel de inscripción de los jóvenes en los registros electorales cayó notablemente (cerca de 30 puntos porcentuales). Dicha tendencia a la baja se registra en todos los tramos de edad, pero especialmente entre quienes tienen de 20 a 24 años. En cuanto a la percepción de los políticos y de los partidos políticos, un 77,9% cree que los políticos se preocupan poco de ellos. A su vez, la mayor parte de ellos está en desacuerdo con la idea de que los partidos políticos representan sus inquietudes 84,3%. Entre 1994 y 1997 aumentó el porcentaje de jóvenes que cree que los políticos tienen poca preocupación por los jóvenes, pasando de un 64% a un 78,8%. Desde entonces ese nivel de critica prácticamente se ha mantenido, pues en el 2000 llegaba al 77,9%.. Con respecto a la valoración y utilidad de la democracia, se constató, que un 57,6% le da lo mismo un sistema democrático u otro 51,2%, aun así el 56% de los jóvenes considera que dentro de 5 años el país estará mejor. Al parecer la valoración de la democracia tiende ser coherente con la negativa evaluación juvenil del desempeño de los actores políticos, ya que así como hay desinterés por inscribirse en los registros electorales y participar en los partidos, al tiempo que se considera que estos no representan sus inquietudes. Con todo, de acuerdo a los datos disponibles no puede presumirse que tengan predilección por otra forma política. Sólo cabe reflexionar en torno a que la democracia como modo de organización política está dejando de ser un valor intrínseco para los jóvenes. En relación a la visión del futuro, los datos de la encuesta señalan que las expectativas sobre el futuro del país son moderadamente optimista, ya que una mayoría del 56% considera que dentro de cinco años el país estará un poco mejor. En lo que respecta a la confianza en las instituciones, se pudo visualizar que las instituciones o instancias más confiables para la mayor cantidad de jóvenes son los profesores y la Iglesia Católica. De cualquier modo, sólo los profesores son nombrados como institución confiables por mas del 50% de los consultados. Llama la atención que las cinco instancias con registros más bajos de confianza sean políticas o públicas (Gobierno, Jueces, Alcaldes, Senadores, Diputados y Partidos Políticos). Las Fuerzas Armadas presentan niveles algo más altos que están instancias, a la vez que entre los medios de comunicación parecen más confiables la radio y los diarios que la televisión. Por otra parte, la encuesta señala que las asociaciones, organizaciones o agrupaciones sociales donde más jóvenes participan son los clubes deportivos, los grupos religiosos y los llamados grupos de pares o de interés. Los centros juveniles son mencionados por el 16,4%, en tanto los centros de padres, los grupos que siguen una onda cultural, los centros de alumnos, centros culturales y barras de fútbol presentan niveles que fluctúan entre el 11% y el 14%. b) Educación
En el año 2000, el 41, 9% de los jóvenes estudiaban. De ellos, la gran mayoría solo se dedicaba a esa actividad (35,2%), mientras que en un 6,7% estudiaba y trabajaba a la vez, así mismo el 58,1% de los jóvenes no estudiaba (31,4% solo trabajaba y el 26,7% no estudiaba ni trabajaba). Esta tendencia se da con más fuerza a medida que aumenta la edad considerando que el tramo de 25 a 29 años esta era la situación del 86,3% de los casos. Es necesario destacar que según los datos recogidos en el último Censo, destacan el hecho de los jóvenes tienen un nivel de escolaridad mucho más elevado que el de sus padres, ya sea en los ámbitos de educación básica, media o superior. De acuerdo a lo anterior, del 58% de jóvenes que no estudian un 37,8% posee Enseñanza Media Científico- Humanista, un 23,6% Educación Media Técnico Profesional, un 23,1% con Enseñanza Básica, un 7,1% con estudios superiores en un Instituto Profesional, un 4,4% tiene estudios realizados en un centro de Formación Técnica, y un 4% con estudios Universitarios. c) Trabajo
Del universo de jóvenes trabajadores, el 64,7% son hombres y solo un 35,3% mujeres, al menos el 12,8% de los jóvenes que en edad de cursar estudios secundarios (menos de 19 años) se encuentra trabajando. El 38,2% de los jóvenes trabaja. Las regiones del país donde hay una mayor cantidad de jóvenes buscando trabajo son la Séptima (19,8%), la Sexta (19,7%), la Primera (17,9%) y la Duodécima (18,7%). Aquellas donde hay más jóvenes trabajando son la Undécima (46,7%), la Décima (45%), la Duodécima(43;8%) y la Metropolitana (43,1%). Las principales razones por las cuales las jóvenes trabajan son por subsistencia, el 39,8% declara trabajar para mantener o ayudar a su familia, y el 15,5% para hacer lo propio con su familia de origen. Por su parte, sólo u 27,6% declara trabajar para solventar sus gastos personales y un 9;2% para estudiar.
d) Sexualidad
En cuanto a la vida y práctica sexual de los jóvenes, la mayoría tiene pareja, especialmente las mujeres y los de más edad, en el nivel socioeconómico bajo y en los sectores rurales es más frecuente convivir con la pareja. La mayor parte de los jóvenes tiene algún tipo de relación de pareja. El 39% son novios (as) o pololos y el 24,4 % vive con su pareja, ya sea casados o no. Quienes no tienen una relación de pareja llegan a un 36,6%. Aún cuando, los que están sin pareja y los que la tienen y no viven con ella alcanzan un 75,6%, una notable mayoría del 73,8% de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales, siendo esta una condición que aumenta con la edad (aunque siempre superior al 40%), escasa diferencia según área (urbana y rural) y predomina entre los jóvenes de nivel socioeconómico alto. Es posible observar que entre los jóvenes predomina “el estar de acuerdo” frente al “amor” o el “matrimonio”, como condición esencial para tener relaciones sexuales. De hecho la mayoría general (50,7%) estima que los involucrados lo deseen. Un 36,7% estima que la condición esencial es que exista amor entre ambos (36,7%) señala mientras que sólo el 8,3% plantea que es necesario estar casados. El compromiso de matrimonio o vivir juntos es una condición fundamental sólo para el 4,3% de los jóvenes. El tema presenta variaciones interesantes según sexo, para la mayoría de los hombres la condición esencial para tener relaciones sexuales que los involucrados lo deseen (59,6%), mientras que entre las mujeres la mayoría opina que la condición principal es que haya amor (44,1%). En ninguno de los dos casos tiene importancia el estado civil, el convivir o el compromiso para casarse.
d) Religión
En este punto se puede apreciar un desglose de los datos en relación con los totales nacionales que arrojó el censo del 2002, en ese sentido se puede apreciar lo siguiente: Totales Nacionales.(Censo 2002, Fuente INE)
TABLA DE PORCENTAJES ACOTADOS AL TRAMO DE LA POBLACIÓN JUVENIL TRAMO 15-29 AÑOS (CENSO 2002, FUENTE INE)
Ante los datos presentados se puede concluir que los porcentajes del la población juvenil incluida en el tramo de 15 – 29 años, varían en 4 puntos porcentuales en lo que se refiere a las variables de la religión católica (70%- 66%) y en la de la ninguna religión, agnóstico o ateo (8,3%-11;1), lo que muestra que no existe una diferenciación marcado con el mundo adulto.
III.- LOS JÓVENES COMO UNA PREOCUPACIÓN CENTRAL En este sentido se reconoce que los contextos históricos contribuyen a la conformación del modo de vivenciar “la juventud”, es decir, no basta intentar comprender a los jóvenes desde una sola dimensión. De entrada, es necesario reconocer la multidimensionalidad del fenómeno. Para ello resulta pertinente incorporar la reflexión realizada por Touraine, [5] , en la que se hace alusión a dos imágenes que posee Chile de su juventud. Por un lado, “la juventud como instrumento de modernización, y por otro, como elemento marginal y peligroso. Lo anterior da cuenta de dos tipos de juventudes: una correspondiente a aquel estrato social capaz de generar cambios y reivindicaciones, si fuese necesario, y otra mas bien marginal, imposibilitada de integrarse socialmente”. En una sociedad cuyo desarrollo es limitado, llena de desigualdades y exclusiones, como la sociedad chilena, “los jóvenes, tienden a considerar que no hay espacios adecuados de participación para ellos, en este sentido la política se constituye en un mundo ajeno, que no implica un medio para generar cambios. Por tanto se encuentran en una constante búsqueda de instancias de representación y que permitan resolver sus demandas. El funcionamiento social impuesto al mundo juvenil le impide tener incidencia en la toma de decisiones, la juventud no posee las motivaciones para la creación de proyectos ni aspiraciones como grupo, reflejándose en ellos un alto grado de conformismo y aceptación, sobre todo frente a la institucionalidad.”[6] Es por todo lo indicado anteriormente que surge la inquietud por parte del Estado, de desarrollar políticas sociales en torno a los jóvenes, como mecanismos de “integración”, o como paliativos de su situación de marginación o desintegración social, económica, política y cultural. IV.- POSIBLES DESAFÍOS:[7] Al alero de los datos presentados, se presentan los siguientes desafíos, en la perspectiva de avanzar hacia la comprensión de la juventud en Chile (entendiendo ésta desde una perspectiva diversa). Sobre la noción de juventud.Dejar de concebir a los y las jóvenes bajo la noción “joven problema y carenciado”, visión que ha tendido a la generación de un determinado tipo de política de juventud de carácter compensatoria para avanzar en la comprensión del mundo juvenil como un actor estratégico del desarrollo del país, al cual deben brindarse las oportunidades para acceder a ese estatus de manera universal y para todos los jóvenes.
BibliografíaDávila Oscar: ¿la década perdida en política de juventud en Chile; o la década del aprendizaje doloroso?. Hacia una política pública de juventud. Ultima década año 9 n° 14 Abril 2001. MIDEPLAN, Injuv, “Participación social y política de los y las jóvenes”, Departamento de estudios y evaluación, Injuv julio 2002, Santiago, Chile. MIDEPLAN, Injuv, “Inclusión social y juventud: Educación y trabajo”, Departamento de estudios y evaluación, Injuv julio 2002, Santiago, Chile. Sandoval Mario: “Jóvenes del siglo XXI, Sujetos y actores en una sociedad en cambio”, UCCRSH, Santiago, Chile 2003. Sandoval Mario: Apuntes diplomado en juventud, UCCRSH, Santiago 2001, Tercera encuesta en juventud, “La eventualidad de la inclusión, Jóvenes chilenos a comienzos del nuevo siglo”, Injuv, Santiago de Chile 2002. Touraine. Alain, “Juventud y Democracia en Chile”. Revista Ultima Década, N°8. Ediciones Cidpa, Marzo 1999, Viña del Mar. Paginas web Descriptores [1] Esta definición es acuñada por las Naciones Unidas en 1983 y es aceptada universalmente. [2] Sandoval Mario: “Jóvenes del siglo XXI, Sujetos y actores en una sociedad en cambio”, UCSH, Santiago, Chile 2003, págs 14 -15 [3] Todas las cifras que se exponen a continuación son extraídas de la Tercera encuesta en Juventud, “La eventualidad de la exclusión jóvenes chilenos a comienzos del nuevo siglo” Injuv, 2001, y de los datos del Censo 2002, WWW.censo2002.cl [4] ENJ en adelante [5] Touraine. Alain, “Juventud y Democracia en Chile”. Revista Ultima Década, N°8. Ediciones Cidpa, Marzo 1999, Viña del Mar. Pág. 27 [6] Sandoval Mario: Apuntes diplomado en juventud , UCCRSH , Santiago 2001, Pág. 15- 16 [7] Dávila Oscar: ¿la década perdida en política de juventud en Chile; o la década del aprendizaje doloroso?. Hacia una política pública de juventud. Ultima década año 9 n° 14 Abril 2001 pág 37-40 [8] Sandoval Mario: cambios culturales: un modelo que seduce y rechaza, en : Jóvenes: ¿Una identidad perdida? UCCRSH, Centro de Estudios en Juventud, Santiago Chile 2001 pág 31 |
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