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La señal de la cruz, los brazos en alto, la mirada al cielo. Gestos que hablan de Dios al tocar el campo de juego, al celebrar el gol y al concluir el partido. Comenzamos a vivir el Campeonato Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, que es fiesta y negocio, competencia y pasión de multitudes. Y aunque el fútbol no sacia el hambre ni detiene las guerras, hasta en las circunstancias más dolorosas el juego es un paréntesis. Más que del movimiento de un balón, el fútbol nos habla de la vida de los pueblos. Cada jugada regala a los hinchas la posibilidad de aplaudir una nobleza que por estos días no está de moda: un juego limpio y honesto, un equipo solidario, “estrellas” que renuncian a su éxito para el bien del colectivo. Millones de personas en el mundo van a misa por la mañana y al estadio por la tarde. Porque somos Iglesia en misión, vivamos en el fútbol lo mejor de sus valores, junto a la ilusión de todo un pueblo en torno a la camiseta común. Bienvenidos a este especial desarrollado por Iglesia.cl, y vivamos la Copa del Mundo en la alegría de la comunidad. Oficina de Comunicaciones y Prensa |
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