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Notas al borde de la cancha - Con la “roja puesta” La fiesta del fútbol Aún resuena en nuestro corazón el hermoso recorrido por nuestra diócesis de la Virgen del Carmen Misionera, que peregrina por el país junto al Evangelio de Chile. En todos los lugares donde nos visitó, en día y noche, hemos podido dar gracias al Señor, a través de su Madre, por el inmenso amor que Él nos tiene, y le hemos presentado nuestra vida personal y comunitaria, nuestras historias de vida, nuestros sueños y proyectos. Feliz coincidencia fue la clausura del Año Sacerdotal, unidos al Santo Padre y a toda la Iglesia en el mundo, que vivimos en Temuco con la presencia de nuestra madre del consuelo. Para quienes creemos en el Señor Resucitado, es una verdadera fiesta cuando la comunidad se congrega para compartir la vida. No dejamos de maravillarnos ante las infinitas posibilidades que Dios nos regala para poner a disposición de otros lo mejor de nosotros mismos, viviendo en fraternidad. Sin lugar a dudas, el Mundial de fútbol que ha comenzado en Sudáfrica es una bella oportunidad de comunión. Además de la participación de Chile, que por sí misma es una buena noticia que nos une como pueblo en torno a un propósito común, es notable el entusiasmo que despierta en las personas la posibilidad de ver buen fútbol, de apreciar el juego limpio y el trabajo en equipo. Mucho de Dios encontramos en este deporte que congrega a multitudes. La señal de la cruz al tocar la cancha, los brazos en alto y la mirada al cielo tras el logro del gol, son gestos que demuestran que del campo deportivo puede brotar lo mejor del Espíritu: reconocer que la vida saludable, la práctica deportiva, la alegría de jugar y divertirse, también son buenas formas de vivir el amor, respeto y solidaridad hacia nuestros hermanos. Como señala el especial Web que Iglesia.cl ofrece para este Mundial, “cada jugada regala a los hinchas la posibilidad de aplaudir una nobleza que por estos días no está de moda”. Vivamos este Campeonato con la alegría propia del discípulo, con el coraje del misionero, con la pasión del hincha cristiano. Oremos por el equipo chileno, para que por su espíritu deportivo, pueda contribuir al reencuentro pacífico de los pueblos.
+ P. Obispo Manuel Camilo Vial R.
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